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Así regula el cuerpo su propia temperatura

El hipotálamo compara las temperaturas con el valor de referencia. Si es menor de 37 grados, la eleva; y si es mayor, la disminuye |Foto: El Tiempo |Colombia

El hipotálamo compara las temperaturas con el valor de referencia. Si es menor de 37 grados, la eleva; y si es mayor, la disminuye |Foto: El Tiempo |Colombia

La enfermedades como artritis y leucemia tienden a elevarla; por el contrario, la diabetes la baja

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La temperatura del cuerpo en los humanos es constante; independientemente de las condiciones, el termómetro marca 37 grados Celsius.

Exactamente, la temperatura promedio está entre los 36,3 y los 37,1 grados. Por encima o por debajo de eso, algo está pasando.

Sin embargo, la temperatura puede variar en una misma persona en el transcurso del día, sin que exista ninguna alteración, siendo un poco más baja en la madrugada y hasta medio grado más alta al anochecer.

Según el fisiólogo Esteban Garcés, cuando la gente duerme, la temperatura del cuerpo es un poco laxa en su regulación. Por eso, en el sueño profundo la gente puede estar un poco más fría.

De igual forma, dice Garcés, las hormonas femeninas producen modificaciones en la temperatura de las mujeres durante su ciclo menstrual. Por ejemplo, se ha comprobado que, después de la ovulación, esta puede aumentar hasta medio grado con respecto al resto del mes.

Lo cierto, de acuerdo con la fisiología humana, es que, grados más o grados menos, el cuerpo mantiene la temperatura constante, y ese elemento es determinante para la supervivencia, asegura el fisiólogo.

Cómo se regula:

El endocrinólogo Iván Darío Escobar asegura que el cuerpo tiene una especie de termostato que se encarga de esta tarea. Ese es el hipotálamo, ubicado en el cerebro y que permanentemente hace un balance de cuál es la situación del cuerpo.

Revisa cómo están las hormonas, la regulación de las sales. Si hay alguna enfermedad, envía órdenes de manera automática para que la temperatura se mantenga constante. Esa es su tarea.

Es como si el hipotálamo tuviera ajustada la temperatura a 37 grados; si esta es menor, entonces este termostato natural pone en marcha procesos de calefacción para elevarlo.

Por el contrario, si la temperatura del cuerpo es alta, baja la temperatura y apaga la calefacción.
Pero el hipotálamo no solo está pendiente de la temperatura del cuerpo; según Garcés, también se fija en su propia

temperatura porque en él existen unas neuronas muy especializadas para percibir cambios mínimos en el calor del cuerpo (llamado temperatura central). A su vez, recibe información de todo el organismo, especialmente de la piel, a través de unas fibras nerviosas dedicadas solamente a transportar dicha información.

Esto es muy importante porque el termostato toma como referencia los 37 grados y compara esta temperatura con la de sus neuronas especializadas y con la del resto del cuerpo.

El hipotálamo compara las temperaturas con el valor de referencia. Si es menor de 37 grados, la eleva; y si es mayor, la disminuye.

“Con la información que el hipotálamo recibe de la piel, el sistema nervioso se anticipa para proteger el cuerpo”, dice Escobar.

Por ejemplo, si la temperatura cutánea es baja, es conveniente conservar calor; y automáticamente se ponen en marcha mecanismos para elevar la temperatura. Es decir, se sube el metabolismo, lo que eleva las hormonas tiroideas; se cierran vasos para que no se pierda calor, no hay sudoración y los músculos tienden a contraerse para producir calor.

Lo contrario ocurre si la temperatura es muy alta, y eso pasa porque el cerebro es muy sensible a los cambios de temperatura.

Hasta ahí todo es lo normal, pero, según Escobar, existen ocasiones en las que el termostato ajusta la temperatura por encima o por debajo de la del cuerpo, como pasa con la fiebre y algunas enfermedades. En esos casos hay que poner atención.

Factores que afectan:

La fiebre. Es un mecanismo que acompaña al organismo en su lucha contra una infección u otra enfermedad. Si no pasa de 38 grados, es un ambiente favorable para esta defensa.

Hormonas. Las hormonas tiroideas son determinantes en el control de la temperatura; por ejemplo, si están bajas, el cuerpo tiende a estar frío (hipotiroidismo) y si están altas (hipertiroidismo), caliente. Las hormonas femeninas, después de la ovulación, tienden a elevar la temperatura del cuerpo. Lo mismo sucede con hormonas de la corteza suprarrenal.

Otros males. La artritis y leucemias tienden a elevar la temperatura del cuerpo; la diabetes, la sepsis y el shock la hacen bajar.

Las drogas. Se sabe que algunos psicotrópicos elevan la temperatura del cuerpo, lo mismo que el alcohol. Este, en dosis excesivas, es un vasodilatador y tiende a bajarla.

Medicamentos. Algunos antibióticos elevan la temperatura, mientras que otros, como los derivados de la aspirina y el acetaminofén, tienden a bajarla.