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El ranking de los huéspedes con malas mañas

De jaboneras a televisores, los huéspedes ladrones no tienen límites y pueden dejar una habitación sin nada / Foto Pixabay

De jaboneras a televisores, los huéspedes ladrones no tienen límites y pueden dejar una habitación sin nada / Foto Pixabay

Un sondeo del sitio Hotels.com señaló que los argentinos son los más propensos a llevarse objetos de sus habitaciones, o al menos los que más lo admiten. De jaboneras a televisores o un piano de cola, he aquí una crónica de algunos de los casos más insólitos  

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Una encuesta de Hotels.com entre 5.000 viajeros determinó que los turistas argentinos son los más propensos a apropiarse de objetos pertenecientes a los hoteles donde se hospedan. Es decir, de robarlos.

El sondeo aclara que los resultados fueron obtenidos en base a la admisión de culpabilidad. O lo que es lo mismo, luego de que el 73% de los encuestados argentinos admitiese haberse llevado alguna vez cosas de las habitaciones de hotel, entre las que no se cuentan (sorprendentemente) las toallas. Ni tampoco las pantuflas o los amenities, todos cortesía del hotel.

Según el ranking, los turistas de Singapur (71%), España (70%), Alemania (68%), Irlanda (67%) y Rusia (59%) completan el top five. México está más cerca de la media (59%), seguido por Italia (57%), Japón (56%) y Estados Unidos (53%). En el otro extremo de la tabla aparecen los colombianos, los menos propensos a llevarse cosas o a admitir tal robo (sólo el 31% ha reconocido hurtos en los hoteles), seguidos de Noruega, Corea del Sur, Hong Kong y Dinamarca. Los británicos también están detrás en el ranking (20%), pero han admitido llevarse mucho más que el jabón o el champú: alfombras, espejos y hasta cortinas fueron algunos objetos declarados.

¿Qué es lo más robado? Las toallas no fueron incluidas en la lista porque, según responsables hoteleros, “todo el mundo se las roba”.

Pero casos hay de todo tipo, en todos lados. De los más insólitos, Colin Bennett, ex gerente general del grupo Starwood, recuerda que una vez entró en el lobby del hotel y notó que faltaba algo, pero no podía darse cuenta qué. Resulta que tres personas habían irrumpido en la recepción vestidos de operarios y retiraron el piano de cola por la puerta principal como si nada, para desaparecer hasta el día de hoy.

“Tuvimos que pegar las jaboneras a los topes y tinas en el baño porque se las llevaban”, reconoce una responsable de un hotel boutique en Palermo, donde todos los objetos son de diseño.

“También recuerdo un caso de un huésped que entró con una caja enorme y pesada en un hotel de lujo, en plena avenida 9 de Julio -continúa-. Los empleados lo ayudaron a subirla a la habitación y también a bajarla, unos días después. Cuando se hizo la inspección de la habitación se había llevado el televisor y debajo de la cama había dejado una piedra pesadísima. Fue un robo totalmente premeditado”.

¿Pero qué pasa cuando el huésped se lleva algo y, al mismo tiempo, deja los datos de su tarjeta de crédito en recepción? ¿Se le cargan los gastos del retiro involuntario a su cuenta?

“No es tan fácil”, se sincera una ejecutiva del hotel Emperador, en Retiro. “Primero hay que contactar al huésped y preguntarle si se llevó tal o cual cosa, porque de lo contrario puede desconocer el gasto. Algunos dicen que sí, que por favor lo carguen a su tarjeta, y otros se hacen los sorprendidos o lo niegan”.

También están los casos de las llamadas termitas. Es decir, señoras y señores de lo más emperifollados que se presentan a algún hotel 5 estrellas, oh casualidad, en los días en que suele haber un cóctel o degustación. Se comen absolutamente todo y desaparecen tan raudamente como llegaron.

“Una vez entro al baño en la mitad de un evento multitudinario, donde al Hyatt venía todo el barrio de la Recoleta”, agrega una ex responsable de prensa de ese hotel. “Había tres señoras que pegaron un salto cuando me vieron. Yo no registré bien por qué. El tema es que a las señoras las engancharon en la salida con 4 copas de champagne cada una en la cartera. ¡Estaban haciendo el famoso juego de copas!”.

Aunque los autores de los robos rara vez terminan tras las rejas hay excepciones: una mujer en Nigeria fue condenada a tres meses en prisión por robarse dos toallas del Transcorp Hilton Abuja Hotel. Y en Japón, hace pocos años, un hotel hizo arrestar a una pareja que había salido corriendo con batas de baño y un cenicero.