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Según pasan los años: Kim Basinger, una rubia inoxidable

Nacida en Georgia, se mudó a Nueva York para iniciar una carrera dentro de la agencia Ford / La Nación/Argentina/GDA

Nacida en Georgia, se mudó a Nueva York para iniciar una carrera dentro de la agencia Ford / La Nación/Argentina/GDA

A los 60 años, la actriz de Nueve semanas y media sigue manteniendo su encanto y su sensualidad intactas

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Kim Basinger siempre sintió una cierta cercanía con el mundo artístico. Hija de una atlética actriz que solía actuar en las películas de Esther Williams y de un hombre que tocaba jazz en una big band, ella quiso iniciar una carrera dentro del mundo del espectáculo desde muy chica. Y, a decir verdad, "llegar" no le resultó tan complicado.

Primero estudió danza, luego fue porrista en su Georgia natal y, cuando cumplió la mayoría de edad, se mudó a Nueva York para iniciar una carrera como modelo dentro de la afamada agencia Ford. El paso a Holywood fue inminente unos pocos años después, con pequeñas participaciones en series como Los ángeles de Charlie o El hombre nuclear. En 1983, finalmente, consiguió convertirse en una chica Bond para la película Nunca digas nunca jamás, junto a Sean Connery. Kim, claramente, ya estaba en carrera.

Dueña de una boca que muchas quisieran tener y de un cabello rubio que se convirtió en todo un sello, explotó toda su sensualidad con Nueve semanas y media (1986), el film que la unió a Mickey Rourke en una historia de desenfrenada pasión maniática. Pero, luego del éxito, llegaría la mala fortuna: en 1993, tras invertir su dinero en la compra de un pueblo en su Georgia natal y rescindir el contrato de una película, la rubia debilidad tuvo que declararse en bancarrota.

En 1997, la actriz repuntó con Los Angeles al desnudo, la película que la mostraría más madura y que le valdría un premio Oscar como mejor actriz de reparto. Unos años más tarde, se vio envuelta en una complicada batalla legal con su ex, el actor Alec Baldwin, por la custodia legal de Ireland, su hija en común.

A decir verdad, Kim no ha vuelto a descollar con ninguno de sus trabajos como actriz pero, a los 60 años, se podría decir que su toque permanece intacto.