• Caracas (Venezuela)

GDA

Al instante

Otra era de oro para la Televisión

Kevin Spacey interpreta a Frank Underwood | Archivo

Kevin Spacey interpreta a Frank Underwood | Archivo

Existe una persistente afirmación de que la televisión (al menos la norteamericana) vivió una primera Era de Oro en los años cincuenta. Hoy estaría viviendo otra, pero las circunstancias son muy distintas

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Revisar hoy las viejas series de televisión suele tener efectos ambiguos. Las repeticiones del canal para abonados TCM suelen tener efectos contradictorios. A veces sirven simplemente para confirmar viejos prejuicios: Bonanza se cae a pedazos, con sus diálogos sentenciosos, sus caracteres de cartón y su moralina, pero eso ya ocurría hace medio siglo: el programa nunca fue bueno. Combate ha sobrevivido sorprendentemente bien, con libretos ceñidos, relatos concentrados, un equilibrio entre la tensión y el retrato de personajes.

Revisiones

El pasado fin de semana, el autor de estar líneas se pasó media tarde viendo en DVD unos diez o doce capítulos de la legendaria serie de Rod Serling Dimensión desconocida, y tuvo una de sus comprobaciones positivas: libretos inteligentes (Richard Matheson, Charles Beaumont, el propio Serling), buenos elencos, adecuado aprovechamiento de un presupuesto bajísimo. Sigue siendo, probablemente, la mejor serie de televisión de la historia.

Pero eran tiempos totalmente distintos a los actuales, claro: la televisión competía con un único adversario, el cine, y ambos medios apelaron a estrategias exactamente opuestas para retener a sus respectivas audiencias. Mientras la industria del cine apelaba a los grandes espectáculos, las pantallas anchas, el color y el sonido estereofónico que la TV no podía ofrecer, lo mejor de ésta se jugaba en cambio al drama pequeño, una mayor cotidianidad, a veces cierto realismo. Pero ciertas realidades se solaparon: Hollywood se enriqueció llevándose mucho talento televisivo, desde Sidney Lumet a Ralph Nelson

Hoy las cosas han cambiado bastante, y es la televisión la que absorbe talento cinematográfico: actores, libretistas y directores de prestigio están al frente de miniseries y telefilms. Mientras en la gran pantalla se multiplican los superhéroes, el drama adulto suele estar en la pantalla hogareña, y sus competidores son las tecnologías más recientes: las computadoras, plataformas tipo Netflix y otras.

Por otra parte la televisión despliega presupuestos que en otra época hubieran resultado inimaginables. Las grandes miniseries exhiben recursos que hubieran soprendido al Llanero Solitario de Clayton Moore, que terminaba en todos los capítulos tiroteándose con los villanos en el mismo decorado de estudio (varios árboles y una roca muy reconocible).

Aunque muy recientemente han comenzado a oirse algunas todavía minoritarias voces de alarma, señalando que algunas series ambiciosas no están teniendo la repercusión que se esperaba, se puede hablar todavía de una nueva Era de Oro de la televisión. Y las explicaciones son varias. La principal de ellas, acaso, radica en que los creativos han encontrado más libertad en los canales de TV. En el cable, sobre todo (HBO, que cuenta con una base de más de treinta millones de suscriptores solamente en los Estados Unidos, es el ejemplo máximo) hay márgenes para la crítica social y los temas polémicos, y tiempo para desarrollar historias y personajes con una amplitud que el cine no permite.

Y los canales están invirtiendo sumas que en otros tiempos hubieran sido impensables. Naturalmente, donde más dinero se invierte es en el "piloto", o el primer capítulo de una producción, que se filma con anterioridad, y es lo que las productoras presentan a los canales para que estos decidan hacer la serie o no. Si tiene éxito, se determina el presupuesto para una temporada, considerando un monto fijo por episodio.

Los canales de cable son los que más invierten en sus producciones, a menudo con la participación de gente que viene de la gran pantalla. No es casual que la serie más costosa de la historia, la epopeya sobre la Segunda Guerra Mundial The Pacific, emitida por HBO, haya sido producida por Steven Spielberg y Tom Hanks. Su presupuesto final alcanzó los doscientos millones de dólares para diez episodios, es decir veinte millones por capítulo. La anterior miniserie bélica del equipo, Band of brothers, con el mismo número de capítulos, costó en cambio "apenas"ciento veinticinco millones.

Muchos se sorprenderán al saber que el segundo programa más caro de la historia ha sido la sitcom Friends, que básicamente reunía a media docena de actores en un par de decorados. Solo que el gasto, especiamente en sus últimas temporadas, iba para el elenco: sus actores cobraban un millón de dólares por capítulo.

Superproducciones

Se ve más dinero en la pantalla en series como Roma (que duró dos temporadas con un costo de alrededor de diez millones por capítulo) y Game of Thrones (que está llegando a su cuarta temporada con un costo de seis millones por episodio).

En otros casos, los mayores costos han estado al principio y luego se restringieron. Con sus doce millones de dólares de costo, Lost arrancó con el piloto más caro de la historia en un canal de aire, pero para los capítulos siguientes bajaron a cuatro millones cada uno (algo parecido ocurrió con otra serie de J.J. Abrams, Fringe). El episodio inicial de Boardwalk Empire, dirigido por Scorsese en persona, costó dieciocho millones, pero los que vinieron después se han estabilizado en cinco. Y Netflix arrancó con un estimado de cien millones para las dos primeras temporadas de su serie House of Cards, producida por David Fincher y protagonizada por Kevin Spacey.

Títulos que están de vuelta

Con todos sus fastidios, la televisión para abonados, tiene empero algunas ventajas. A veces, las repeticiones son una de ellas: uno tiene la oportunidad de ponerse al día con algo que no llegó a ver en su momento. Varios de los programas mencionados en esta nota están o han estado hace muy poco en la pantalla de los canales para abonados o en las diversas plataformas. Los varios canales de HBO han repasado The Pacific y Roma, Lost está siendo revisada desde el principio a través de Netflix, Friends es ya un compañero habitual a través de Warner, todos los días a las 20 horas. También está en el aire la tercera temporada de Game of Thrones, preparando a la gente para la cuarta.

Las actrices mejor pagadas de la televisión norteamericana

Las cifras que ganan las estrellas de la televisión son impresionantes. El año pasado, Sofía Vergara se convirtió en la actriz mejor pagada del medio (treinta millones de dólares). La siguieron, empatando en la más modesta cifra de once millones, Kaley Cuoco de The Big Bang Theory y Mariska Hargitay de La ley y el orden: Unidad de víctimas especiales.

Cuatro éxitos de la pantalla chica

Friends
 
Duró diez temporadas, y cinco o seis de ellas por lo menos le garantizaron un puesto como una de las mejores "sitcoms" de la historia. Quizás cometió el error de durar demasiado, pero no todo el mundo parece creer eso. Continúa repitiéndose en Warner, y sigue siendo vista.

Roma

La historia de Roma, según HBO y John Milius, ese "fascista zen". Una combinación de inteligencia de guión, sangre salpicante, sexo bastante explícito y una entrelineada ironía para contar un tema para el cual los historiadores oficiales tienen versiones alternativas.

Game of Thrones

El domingo 6 de abril llega la nueva temporada, y los hechos demuestran que el cálculo de los productores al llevar a la televisión la saga Canción de Hielo y Fuego de George Martin era correcto. Acción, fantasía, conspiraciones, sexo y espectáculo venden, sobre todo si el producto es inteligente.

Lost

Desde el final para atrás, mucha gente acabó decepcionada con la serie sobrenatural de J.J. Abrams: demasiado desarrollo, subtrama y vueltas de tuerca para terminar de manera inconvincente. Antes de eso, sin embargo, el programa supo ser empero un largo éxito.