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Cinco motivos por los que se aprovechan de ti en la oficina

Cortesía de El Comercio / Perú / GDA

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Estar dispuesta a ayudar a los demás es algo positivo. El problema ocurre cuando ellos terminan por abusar de tu bondad

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Tener una buena actitud en la oficina siempre habla bien de ti y tratar de ayudar a tus compañeros te ayudará a relacionarte mejor con ellos. Pero llega un momento en que ese exceso de buenas intenciones puede jugarte en contra hasta llevar que las personas con las que trabajas puedan “aprovecharse de tu nobleza”.

¿Cómo darte cuenta de eso? Estas son algunas de las señales.

1. Sueles trabajar más que los demás

¿Sientes que tus labores son mayores a las de las personas con tu mismo rango? ¿Es común que te pidan que hagas cosas adicionales? En la oficina, el trabajo tiene que ser equitativo entre todos según la posición que ocupen y si eso no ocurre no dudes en conversarlo con tus superiores.

2. Te sientes algo reprimida

Quedarse callada es una forma de propiciar que los demás quieran “hacerse los vivos” y pasar sobre ti. El hecho de decir cómo te sientes no es sinónimo de molestar a los demás ni de quejarse. Debes tener en mente la forma como quieres que los otros te vean y no tener miedo de destacarte en la oficina.

3. Te piden favores todo el tiempo

Cuando todos en la oficina se acercan a ti para pedirte que los ayudes con algo puede ser señal de que estás siendo demasiado buena. Nadie dice que no lo hagas pues eso da una buena imagen de ti, te ayudará a llevarte mejor con las personas que te rodean y aprender cosas nuevas, sin embargo debes evitar que esto afecte tu forma de trabajo. No temas en decir “no”.

4. Tus compañeros han empezado a “asumir” tus obligaciones

Lo que al inicio comenzó como un favor que aceptaste hacer con gusto ha terminado por convertirse en un trabajo más que tú tienes que hacer. Si bien no lo haces mal, no es justo que termines haciendo las tareas de otros que pueden llegar a afectar tu propio trabajo.


5. No te dan el crédito

Se siente bien cuando, después de todo tu esfuerzo, te felicitan por el trabajo realizado. Pero puede darse el caso que, por no expresarte en el momento indicado para evitar generar situaciones incómodas, terminas quedando relegada y no se te da el crédito después de todas las ganas que le pusiste a ese proyecto.