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Este metal es capaz de hacer rebotar las gotas de agua

A diferencia de los otros materiales impermeables, estos quedan modificados para siempre | Foto: El Comercio

A diferencia de los otros materiales impermeables, estos quedan modificados para siempre | Foto: El Comercio

Se trata de una nueva superficie metálica que rechaza completamente el agua y que también es autolimpiante

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Sobre esta superficie metálica, las gotas rebotan como si fuera pelotas. ¿Cómo lo hace?

La respuesta son unos patrones microscópicos dibujados sobre la superficie del metal con ayuda de un poderoso láser, que le da una propiedad única llamada superhidrofobia.

Esto fue logrado por un equipo de investigadores en Estados Unidos que publicó sus hallazgos en la revista Journal of Applied Physics.

El material se "autolimpia" porque las gotas de agua juntan partículas de polvo antes de rebotar y caer.

Usos posibles

Si los científicos logran aumentar la escala del experimento, estos materiales podrían ser utilizados para crear dispositivos -como por ejemplo paneles solares o pocetas- que se mantengan limpios en lugares donde escasea el agua.

También podrían emplearse para construir partes que se congelen, como por ejemplo las alas de los aviones.

La mayoría de los intentos por producir materiales que repelan los líquidos empleaban la técnica del revestimiento, pero este procedimiento cambia para siempre la forma de la superficie del material.

"Las estructuras creadas por nuestro láser sobre los metales forman parte intrínseca de la superficie del material", explica Chunlei Guo, autor principal del estudio.

"El material es tan poderosamente resistente al agua que ésta sale literalmente despedida. Luego, vuelve a caer sobre la superficie otra vez, rebota y después rueda y se cae", añade el científico.

Aún falta acelerar el proceso y hacerlo menos costoso.

Proceso lento             

Guo y su equipo grabaron surcos paralelos en los metales a una distancia de 0,1 mm, utilizando pulsos rápidos de un rayo láser que son muy poderosos, pero muy breves (duran sólo unos pocos cuadrillones de segundo).

De cerca, se puede ver que estas ranuras están cubiertas de "nanoestructuras" complejas que le dan a la superficie sus notables propiedades.

Inmediatamente después del tratamiento, el agua se pega muy fácilmente a la superficie metálica.

Pero apenas entra contacto con el aire, resulta casi imposible que el material se moje.

Para que esta técnica pueda emplearse, hace falta aún que se torne más fácil de producir y más económica.