• Caracas (Venezuela)

GDA

Al instante

Lo mejor y lo peor de los premios Oscar 2014

Jared Leto tuvo palabras para su madre, su hermano mayor, Ucrania y Venezuela al recoger su estatuilla | Foto REUTERS

Jared Leto tuvo palabras para su madre, su hermano mayor, Ucrania y Venezuela al recoger su estatuilla | Foto REUTERS

Como todos los años, repasamos los altibajos de la entrega de premios más importante de Hollywood

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Lo mejor

1. Los discursos de Cate Blanchett y Jared leto

Tanto Cate Blanchett como Jared Leto llegaron a los Oscars con la plena seguridad de que la estatuilla dorada iba a caer en sus manos. Toda la temporada de premios los encontró arrasando, ya sea en los SAG, los Bafta o los Globos de Oro. Sin embargo, al momento de ganar el Oscar, la protagonista de Blue Jasmine y el actor de Dallas Buyers Club brindaron los discursos de aceptación más espontáneos de la noche. Cate, además de recordar al elenco de la película de Woody Allen, se hizo un tiempo para halagar a todas las nominadas en su categoría y para reafirmar el poder que tiene la mujer en taquilla en la actualidad, siendo el caso de Sandra Bullock en Gravedad el ejemplo más contundente. Por su parte, Leto dedicó la mayor parte de sus palabras a su madre, a quien le agradeció el incentivo para mantenerse en el mundo artístico. Dos Oscars bien merecidos y dos discursos que estuvieron a la altura de las circunstancias.

2. La interpretación de Pink en el homenaje a El mago de Oz

No todas las viñetas musicales de la noche funcionaron como uno esperaba, especialmente en el caso de Idina Menzel, gran intérprete que se vio traicionada por los nervios y que ejecutó "Let It Go" con más de un momento dubitativo. Sin embargo, la noche también contó con la presencia de Pink. La cantante fue convocada por la Academia para ponerle la voz a un cover de "Somewhere Over the Rainbow" de El mago de Oz que resultó tan simple, tan simple como bello. Con motivo del 75to. aniversario del musical de Victor Fleming protagonizado por Judy Garland - Liza Minelli también estuvo presente para recordar el trabajo de su madre -, Pink dejó por un rato su impronta escénica (sus extraordinarias acrobacias) para acompañar las imágenes de la inmortal película con extrema sobriedad, y en el que posiblemente haya sido uno de los instantes más logrados de la ceremonia.

3. Spike Jonze gana el Oscar por el guión de Ella

Por lo general, en la categoría de mejor guión original los Oscars siempre reconocen aquellas películas pequeñas que nunca llegan a triunfar en los premios mayores. Y si bien hasta último momento Escándalo americano parecía hacerle sombra, Ella de Spike Jonze se consagró como el guión más extraordinario del 2013. La grandeza de la obra de Jonze radica en su incuestionable perdurabilidad, ya que la vasta cantidad de tópicos que aborda son más atemporales de lo que uno piensa. El miedo a la soledad, la necesidad de contacto, la amistad en medio de un panorama desalentador son sólo algunas de las temáticas de una obra maravillosa y sensible. Asimismo, el broche de oro para Ella lo aportó la cantante Karen O, con una dulce interpretación de "The Moon Song", la canción original de la película, para la cual se unió al líder de Vampire Weekend, Ezra Koening, en un impecable dueto.

Lo peor

1. Siete Oscars para Gravedad…pero no el de mejor película

No es la primera vez que sucede. La Academia siempre revela una tendencia por premiar equitativamente con el fin de dejar a todos contentos. Pero nunca esa decisión resultó tan discutible como en esta oscilación entre Gravedad y 12 años de esclavitud. Como si hubiesen querido demostrar que saben reconocer la maestría visual pero al mismo tiempo las temáticas más densas y relevantes, otorgaron siete premios a la película de Cuarón (incluyendo dos clave: mejor edición y mejor director) y tres al film de Steve McQueen, incluyendo el de mejor película. Si bien estamos ante dos obras diametralmente opuestas, el galardón mayor al largometraje parece sintomático de un deber más que de un querer, quedando la película de Cuarón opacada por esa búsqueda de dar un mensaje más correcto que necesario.

2. El premio a Matthew McConaughey arruinó las chances de Leonardo DiCaprio

Es inevitable preguntarse qué más tiene que hacer Leonardo DiCaprio para que la Academia lo reconozca con un Oscar. Si se le podía llegar a discutir una cierta repetición en las fórmulas, el actor pateó el tablero el año pasado con su inolvidable intervención en Django sin cadenas y luego se cargó al hombro dos personajes tan fuertes y tan disímiles como Jay Gatsby en la película de Baz Luhrmann y como Jordan Belfort en El lobo de Wall Street. Ni su impecable manejo del humor físico, ni el dominio de esos monólogos desaforados ni su ferocidad latente en cada fotograma de la película de Martin Scorsese fueron suficientes para que el actor alce la estatuilla. Finalmente fue Matthew McConaughey quien le arrebató el premio, lo cual no deja de ser un mal trago para quienes creemos que en El lobo de Wall Street vimos la mejor actuación de toda la carrera de DiCaprio. ¿Otra vez será?

3. La deslucida intervención de los presentadores

¿Jessica Biel y Jamie Foxx? No funcionaron. ¿Penélope Cruz y Robert De Niro? Ambos un tanto desangelados. ¿Zac Efron presentando mejor canción original? Decisión poco inspirada. ¿Kim Novak del brazo de Matthew McConaughey? Eso sí que no esperábamos verlo. Este año los presentadores no solo parecieron haber sido elegidos de la manera más arbitraria posible sino que provocaron una cierta añoranza por figuras de mayor peso entregando estatuillas. Y si bien la dupla Angelina Jolie -Sidney Poitier funcionó a la perfección, es incomprensible el porqué de la presencia de Tyler Perry para hablar sobre Nebraska o de la aparición de Will Smith para entregar nada menos que el galardón a la mejor película. Afortunadamente, siempre podremos contar con Bill Murray, quien con una economía de recursos recordó a Harold Ramis en uno de los momentos más fugaces pero emotivos de la noche.