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5 lugares para ver ballenas

La tranquilidad del Golfo Nuevo les brinda la posibilidad de acompañar con serenidad los primeros meses de vida de sus ballenatos / Foto Pixabay

La tranquilidad del Golfo Nuevo les brinda la posibilidad de acompañar con serenidad los primeros meses de vida de sus ballenatos / Foto Pixabay

Este tipo de recreación entre viajeros sigue aumentando alrededor del mundo

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Golfo Nuevo, el mejor del mundo. Cada año son más numerosas y la zona costera para verlas se extiende. Un tiempo atrás, la ballena franca austral se concentraba esencialmente en el Golfo Nuevo, en la provincia argentina de Chubut, frente a las costas de Puerto Madryn y Puerto Pirámides. Ahora es común verla frente a Las Grutas (Río Negro) e incluso más al norte. En Chubut se las puede divisar durante salidas embarcadas pero también desde la costa misma, en El Doradillo. Las ballenas se quedan durante el invierno y la primavera en las aguas de la Patagonia. La tranquilidad del Golfo Nuevo les brinda la posibilidad de acompañar con serenidad los primeros meses de vida de sus ballenatos; y permite hacer los mejores avistajes del mundo. La actividad de los barcos está muy regulada y tiene un bajo impacto sobre los cetáceos. No es el caso de la proliferación de gaviotas gracias a los basurales de Madryn, que atacan a las ballenas y sus crías para picotear la grasa de sus espaldas, obligándolas a permanecer más tiempo bajo el agua.

San Lorenzo, el más variado. Buena parte de lo que se indica como río San Lorenzo en los mapas está constituido por agua marina. En Canadá, a la altura de las ciudades de Tadoussac y Baie-Sainte-Catherine, de ambas partes del fiordo del Saguenay, el río ya no cuenta con agua dulce y está poblado por peces y mamíferos marinos. La confluencia de estos mundos diferentes -el río, el mar y el fiordo- atrae a una fauna muy diversa. De hecho, las aguas del San Lorenzo a esta altura brindan los avistamientos más variados. Se pueden ver algunas de las trece especies de ballenas censadas en aquellas aguas durante una sola salida, además de delfines y belugas, cetáceos blancos que se destacan nítidamente sobre las grises y frías aguas del río. Las más comunes son las jorobadas, pero se ven también cachalotes, ballenas negras, orcas, distintas especies de rorcuales y, sobre todo, alguna ballena azul, el más grande de los mamíferos en la actualidad (mide más de 30 metros y pesa más de 150 toneladas).

Costa Rica, todo el año. La península de Osa y la islita de Cano, en el sur del pequeño país mesoamericano, es otro de los grandes santuarios para ballenas alrededor del hemisferio, como las costas de Alaska y de Columbia Británica en Canadá. Esta región merece figurar entre las más destacables porque es la única donde se pueden ver distintos grupos durante todo el año. Se trata de ballenas jorobadas: hay conjuntos que vienen de las costas antárticas entre junio y octubre, y otros que llegan desde el golfo de California más al norte, el resto del año. Tanto unas como otras eligen las costas de esta región por sus aguas tranquilas y ricas en alimento, para dar a luz a sus ballenatos, que nacen en épocas distintas según la región donde pasan el verano. Además de las ballenas jorobadas se pueden ver con cierta frecuencia cachalotes.

Azores en medio del Atlántico. Estas islas que dependen de Portugal no forman parte realmente del continente americano. Están en medio del océano, sobre la dorsal que corre por debajo del Atlántico de norte a sur y generó muchas formaciones insulares, como Islandia o Tristan da Cunha en el hemisferio meridional. Es una región muy rica en alimentos para la fauna marina, que abunda alrededor de las Azores. Como en un arca de Noé, a lo largo del año se avistan desde las costas, o durante excursiones embarcadas, ballenas azules, cachalotes, orcas, delfines, ballenas piloto, rorcuales, marsopas y otros.

El paisaje volcánico de las islas y la particular cultura de sus habitantes, que viven lejos y bastante aislados del resto de Portugal, terminan de conformar este singular mundo rodeado de aguas, que se puede visitar todo el año para realizar avistajes.

México, las grises de Baja California. Las aguas del largo golfo de California son frecuentadas por grandes grupos de ballenas grises durante el invierno boreal, entre diciembre y abril, antes de emprender una migración que las llevará durante el verano a lo largo de las costas de Alaska para alimentarse e iniciar un nuevo ciclo reproductivo. Desde hace décadas se han convertido en el símbolo de esta región del noroeste mexicano.

Pero, no es la única especie que se puede observar, aunque sea la más común. También se ven frecuentemente orcas, cachalotes y delfines. La península y su golfo son también un santuario para incontables especies de aves, colonias de lobos marinos y tortugas. Las ballenas grises son las más curiosas de todos los cetáceos e interactúan con frecuencia con los barcos de los avistajes.