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5 lugares en el cono sur para ver animales de película

El parque Temaikén de Escobar, Argentina, tiene algunos ejemplares de lémures de cola anillada / Foto www.24con.com

El parque Temaikén de Escobar, Argentina, tiene algunos ejemplares de lémures de cola anillada / Foto www.24con.com

Los protagonistas de algunas películas animadas existen en la vida real, sólo hay que saber dónde están

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1. San Antonio y Las Grutas. Piper pasa dos veces al año. Luego de haber animado a hormigas, peces tropicales, perros y ratones, los estudios Pixar presentan este invierno un cortometraje -proyectado antes de la película Buscando a Dory- en torno a un pequeño pájaro que los ornitólogos argentinos conocen muy bien. Piper, el nombre de este nuevo héroe, es un playero blanco, habitante de las costas de Tierra del Fuego, Río Negro y la Bahía de Samborombón. Los playeros viajan cada año de una punta a otra de América, protagonizando una de las mayores migraciones del mundo animal. Cada primavera viajan de regreso al sur de nuestro país desde el norte de Canadá y paran en las playas de la Bahía de San Antonio, para comer y descansar. Y por allí mismo pasan nuevamente en otoño, cuando emprenden su viaje de regreso. Recorren unos 16.000 kilómetros cada temporada y ya se conocen ejemplares que con sus migraciones superaron la distancia de la Tierra a la Luna.

2. Iguazú. Papagayos como en Río. El Parque Nacional misionero es una pequeña porción preservada de lo que fue en otros tiempos una inmensa selva tropical. Como en Río y en el Amazonas, allí son comunes los loros multicolores. En Foz do Iguaçu, del lado brasileño, se ven muchas especies juntas en el parque temático Parque das Aves: allí se pueden descubrir los grandes papagayos azules de cabeza amarilla, iguales a Blu, el protagonista de las dos películas de animación ambientadas en Río de Janeiro. Del lado argentino el parque Güirá Oga muestra también varias especies de aves, además de otros animales de la selva misionera. Lo maneja una fundación que rescata animales cazados, los cura y los devuelve a la naturaleza, en el kilómetro 1238 de la RN 12.

3. Isla Pingüino. Los reyes de las olas. Hace unos años, los pingüinos llegaron al estrellato en las salas de cine. Algunos, como los de Madagascar, organizados y muy comprometidos con sus objetivos. Pero también otros, como los de Happy Feet, que bailaban sobre los campos de hielo de la Antártida. El principal protagonista de aquellas aves cool que surfeaban y eran los reyes de las olas era un pingüino de penacho amarillo, una especie fácilmente identificable por sus largas plumas amarillas al costado de la cara, por encima de los ojos. En verano se los puede visitar en la Isla Pingüino, cerca de las costas de Puerto Deseado. Es la única colonia de esta especie a lo largo de las costas patagónicas. Allí conviven con pingüinos de Magallanes y pasan el verano sobre las rocas para anidar y criar a sus pichones. La isla es además refugio de numerosas aves marinas, entre ellas skúas, cormoranes, ostreros o gaviotines.

4. Escobar. El Rey Julien y su corte. Uno de los personajes de animación más alocados y más queridos por los chicos es el improbable rey lémur que apareció en la película Madagascar. Su éxito fue lo suficientemente fuerte como para que tuviera recientemente un film propio. Científicamente, se trata de un lémur de cola anillada, una especie originaria y endémica de la gran isla africana. El parque Temaikén de Escobar, Argentina, tiene algunos ejemplares. Viven sobre una isla en medio de una laguna artificial, junto con otras especies de lémures, los de pelaje blanco y negro y los rojos. Habrá que observar su conducta para descubrir cuál es el jefe del grupo, una suerte de Rey Julien de la Zona Norte.

5. Jujuy. Las locas llamas de Kuzco. Uno de los últimos grandes éxitos de los dibujos animados de Disney, antes de la llegada de la animación virtual, fue Las locuras del emperador. La película estaba ambientada en los Andes peruanos y contaba, con mucha fantasía (e innumerables licencias históricas y geográficas), la historia de un monarca inca transformado en llama. La noble especie andina está totalmente arraigada en el paisaje del Noroeste argentino, sea en Salta, Jujuy u otras provincias donde es compañera habitual de las travesías por las montañas como animal de carga. En Jujuy se organizan excursiones en caravana de llamas a las Salinas Grandes y otras zonas de altura, donde también se pueden avistar camélidos como la apreciada vicuña.