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Luego de ser liberado por doble asesinato quemó a su novia

Oscar Guardo | Cortesía: La Nación

Oscar Guardo | Cortesía: La Nación

Había sido condenado a 18 años de prisión por prender fuego a su pareja y a la madre, en 2004; tenía salidas transitorias y ahora lo acusan de haber quemado a su nueva novia

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El 3 de julio de 2013, Oscar Federico Guardo, permaneció inmutable mientras un tribunal de juicio oral lo condenaba a 18 años de prisión por los asesinatos de Estela y Silvia Chávez, su novia y su suegra, respectivamente. Para la Justicia, Guardo roció con combustible e incendió la humilde casa del barrio Primera Junta en la que madre e hija dormían, el 28 de julio de 2004.

Preso desde hace diez años, fue beneficiado con salidas transitorias, pero ayer fue detenido nuevamente: es el principal sospechoso por la muerte de Paola Enríquez, con quien mantenía una relación sentimental. La chica, que ahora era artista plástica, pero que también estaba en libertad condicional tras haber sido condenada por prostitución y corrupción de menores, fue encontrada quemada en su casa, el 9 de septiembre pasado.

Guardo, de 38 años, hijo de un reconocido profesional del derecho de esta capital, era estudiante de abogacía cuando encendió hace once años las llamas que devoraron la vivienda de la esquina de Sebastián Ábalos y San Juan, donde murieron carbonizadas las Chávez. Él se escapó y logró permanecer casi un año prófugo, primero en Tucumán y luego en Brasil. Fue detenido en la puerta del consulado argentino en Porto Alegre el 11 de agosto de 2005 y extraditado. Esperó detenido casi ocho años la concreción del juicio oral, demorado todo ese tiempo por planteos de nulidad interpuestos por sus abogados defensores. Pero no pudo escapar de la condena.

Apenas dos años después de la sentencia, Guardo comenzó a gozar de salidas transitorias; ya mantenía una relación amorosa con Paola Enríquez, quien había sido beneficiada con la misma medida.

Los antecedentes

Es motivo de investigación el eventual móvil que podría ser atribuible al acusado en el caso Enríquez. En cambio, en el juicio de 2013 se dio por probado que Guardo tenía reiteradas peleas con Silvia Chávez, quien había decidido dar por terminada la relación por los maltratos que recibía de parte de él.

Guardo, hijo de un reconocido abogado con vínculos en la justicia santiagueña, dispuso de los mejores defensores durante ese debate oral. Pero la Cámara del Crimen de 2ª Nominación, integrada por Osvaldo Pérez Roberti, Roberto Encalada y Rosa Piazza de Montoto, lo condenaron a 18 años de cárcel por incendio seguido de muerte.

La nueva detención de Guardo fue llevada a cabo ahora por la División de Homicidios y Delitos Complejos. No bien los portales locales de noticias dieron cuenta de este arresto, la comunidad santiagueña estalló indignada pidiendo explicaciones por la libertad de movimientos del condenado Guardo.

El sospechoso del nuevo homicidio permanece alojado en la alcaldía de los tribunales locales a la espera de que el juez Tarchini Saavedra le tome declaración indagatoria por el nuevo crimen.

Asociaciones que luchan contra de la violencia de género hicieron sentir su indignación ante lo que podría ser el tercer femicidio cometido por la misma persona.

El 9 de septiembre pasado, esta mujer de 35 años, oriunda de la localidad de Pinto, a 240 kilómetros de la capital santiagueña, fue encontrada por su amiga y compañera de departamento en el inmueble que compartían, en Libertad y Perú. Su condición de artista plástica, que había adquirido en su paso por la prisión, la exponía constantemente a elementos inflamables. La manera en que fue encontrada, con solventes desparramados y un cigarrillo entre sus labios hizo presumir a los investigadores que se había rociado accidentalmente con thinner y que al encender el tabaco ardió. Las graves quemaduras, que abarcaron el 60% de su cuerpo, le causaron la muerte tras seis días de internación en el hospital regional.

Pero había cosas que no cerraban, indicios y peritajes que daban cuenta de un hecho doloso y no accidental. A principios de esta semana el Nuevo Diario de Santiago del Estero reveló que la muerte de Enríquez podía haber sido obra de un piromaníaco.

Al tomar conocimiento de la relación entre Guardo y Enríquez, los investigadores requirieron la exhumación del cuerpo y la realización de nuevos peritajes. Y fue clave el testimonio de la compañera de departamento de Paola, quien reveló que había visto salir al sospechoso del edificio justo cuando ella se dirigía a la casa, donde encontraría a su amiga quemada y agonizante.

Tras el informe del Cuerpo Médico Forense se recomendó al juez de Instrucción en lo Criminal y Correccional de 2ª Nominación, Ramón Tarchini Saavedra, la detención de Guardo, que se concretó ayer en plena vía pública.