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¿Por qué somos infieles?

Aunque son muy variadas y particulares las circunstancias que llevan a la infidelidad, Nina ha observado que hay ciertos patrones que suelen repetirse/ El Nuevo Día

Aunque son muy variadas y particulares las circunstancias que llevan a la infidelidad, Nina ha observado que hay ciertos patrones que suelen repetirse/ El Nuevo Día

Aunque existen muchas causas, la mayoría de las personas busca llenar un vacío emocional

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Quien la comete, quien la sufre y quien participa como amante. Los tres sufren durante y después de descubierta una infidelidad y están expuestos a las consecuencias de esta conducta que tras estudiarla y practicar más de una década la terapia de  parejas, la doctora Carmen Nina Martínez cataloga como una enfermedad mental.

“No quiere decir que los involucrados tengan problemas de salud mental como tal, es que las repercusiones en cualquiera de sus vertientes -para el que la comete, el que la sufre o el que participa como amante- son: ansiedad,  depresión, problemas interpersonales, coraje, e incluso, las investigaciones recientes dicen que  las consecuencias son muy parecidas al  estrés postraumático, para cualquiera de las partes”, explica la doctora.

La conclusión surge de lo aprendido en su práctica y tras realizar la investigación  “Estudio fenomenológico sobre la Infidelidad “que realizó como tesis doctoral en el 2011 y en el cual participaron seis hombres y seis mujeres de Puerto Rico. Un estudio fenomenológico está basado en la experiencia de los entrevistados.  

La ecuación de la infidelidad  

Además de los involucrados directamente en la ecuación de la infidelidad, también pueden  afectarse hijos, familiares cercanos e incluso colegas, como cuando una secretaria tiene que contestarle el teléfono al cónyugue de quien comete la infidelidad y luego se ve obligada a mentirle a su esposo o esposa.

¿Qué buscan las personas infieles? Intimidad emocional es lo que más buscan hombres y mujeres  infieles. No es un dato absoluto, por supuesto, pero es la tendencia observada por la doctora.

“Increíblemente, lo menos que la gente busca es la parte sexual. Esa termina siendo secundaria. La búsqueda mayor es emocional, llenar un vacío emocional. Por eso es tan duro para la persona que la enfrenta”, explica la también catedrática asociada de la Universidad Carlos Albizu.

Cuando dos personas están en una relación de compromiso, se adueñan de un mismo espacio emocional. Entonces, cuando ocurre una traición, en la forma de  comunicación constante, de contacto físico o ambas,  ese espacio queda violentado. 

“Quien sufre la infidelidad siente que le están  quitando ese espacio emocional que siente suyo”, apunta la doctora.

¿Puede predecirse?

Aunque son muy variadas y particulares las circunstancias que llevan a la infidelidad, Nina ha observado que hay ciertos patrones que suelen repetirse.

Entre ellos, el primero es  la disponibilidad. Estamos disponibles cuando empezamos a abrir la puerta de la intimidad a colegas o conocidos del sexo opuesto  con quienes de repente compartimos intimidades, problemas o una comunicación demasiado frecuente y profunda.

Usualmente, también se observa que las personas infieles han visto  esa misma conducta en su madre, su padre o figuras de autoridad muy cercanas.    “Que haya patrones de infidelidad en la familia es un elemento importante”, precisa la doctora. 

También llamó la atención de la psicóloga el hecho de que a menudo las situaciones de infidelidad no se limitan a las tres personas involucradas sino que el amante puede tener, a su vez, otro amante, o la persona infiel puede tener más de dos parejas, entre otros escenarios posibles.

Igualmente parece ser cíclica. “Te encuentras que es mucho más común de lo que parece y  que las personas involucradas puedan haber estado en diferentes posiciones con relación a una infidelidad, en diferentes momentos de la vida”, indica la psicóloga. Se refiere al hecho de que quien es infiel pudo haber sido víctima de infidelidad en el pasado, o viceversa.

¿Cómo protejo mi relación de la infidelidad?

  Nina opina que, contrario a cómo muchas veces se percibe en nuestra sociedad, la infidelidad no es un problema moral ni religioso sino una conducta, que tampoco es buena ni mala, sino “inefectiva” por las consecuencias negativas que le deja a todas las partes.

“La atracción hacia otras personas, física y sexual, es un fenómeno humano. No hay manera de que alguien pueda decir que no se siente en algún momento atraída a otras personas. Entonces, tú puedes tener un compañero de trabajo que digas: ´me encanta´. Qué tú haces con esa atracción, esa es la pregunta.  Ahí es que la infidelidad se convierte en una decisión y hay que asumir la responsabilidad por ella”, enfatiza la doctora.

A menudo en su consulta, encuentra personas cuya relación no se encuentra en el mejor momento y pueden ser más vulnerables a buscar como escape establecer una relación paralela con alguien más. Es decir, tomar la decisión de dejar entrar a un tercero o tercera en su vida sentimental o sexual. 

Lo ideal es proteger la unión antes de que llegue ese momento. ¿Cómo? Nina compara a la pareja con una casa. Igual que en Puerto Rico debemos proteger nuestra propiedad cuando es época de huracanes, también tenemos que “ponerle tormenteras” a la relación.

La primera “tormentera” es la confianza, que no es un regalo que hacemos. Es una creencia que se reconstruye constantemente con las acciones del día a día, con lo que decidimos decirle u ocultarle a la pareja. Se forma con los acuerdos entre los dos acerca de lo que les gusta o les disgusta y cuánto se respeta eso por parte de ambos. Con la llegada y proliferación de las redes sociales, la doctora recomienda discutir de vez en cuando qué conductas cada cual considera apropiadas, pues para uno de los dos cierto tipo de comunicación virtual puede constituir infidelidad sin necesidad de que ocurra contacto físico.

 Una manera de determinar si tus prácticas dentro y fuera de las redes son apropiadas es preguntarte: ¿Me gustaría que mi pareja se comunicara de esta forma con alguien?, ¿Tengo que ocultarle a mi pareja estas conversaciones? ¿Por qué?

Nina recomienda también proteger la  individualidad -intereses y amistades propias-  pero a la misma vez tener proyectos de pareja.

“Una pareja que no tiene proyectos  es una pareja que no va a subsistir”, asegura la psicóloga.

La familia, los hijos, la compra de una casa, hacer un viaje soñado, aprender a hacer algo juntos, entre otras ideas son ejemplos de esos proyectos.

Otra cosa importante, destaca la doctora, es entender la diferencia entre “tener una pareja” y “ser pareja”.

“Tú te vas de ´happy hour´ y si quieres tener una pareja, la tienes. Ser una pareja, que sean dos, construir una  relación juntos esa es otra historia”, diferencia Nina.

Pone como ejemplo lo que pasa entre una pareja que comparte una misma propiedad, se pelea pero se mantiene bajo el mismo techo común, versus dos personas con espacios distintos que a la menor provocación se distancian.

“Lo más importante es tomar conciencia de la relación y asumir la responsabilidad”, destaca la doctora. Y esto aplica a lo que hacemos pero también lo que dejamos de hacer.