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“La humanidad no está lista para enfrentar un virus letal”

Leslie Searles /El Comercio / Perú

Leslie Searles /El Comercio / Perú

El doctor Elmer Huerta explica la expansión del ébola y de otros males que ya estaban controlados

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Debido a las alarmantes noticias que llegan diariamente sobre los alcances del reciente brote del ébola en África occidental, el mundo continúa esperando una solución. Sin embargo, no es la única amenaza.

¿Cuáles son las últimas informaciones con respecto al avance del ébola?

Está sin control en África; allá está muy mal la cosa. No hay ningún caso que se haya encontrado en alguna otra parte del mundo hasta este momento.

La preocupación principal siempre fue que el virus llegue a una ciudad grande y que de allí pueda dispararse a otros lados.

Dentro de todo, el virus se ha comportado como se pensaba. Para el contagio se necesita un contacto muy íntimo, muy directo con las secreciones de los pacientes contaminados. Es decir, con la diarrea, vómitos, sangre, saliva y sudor. Para ponerte un ejemplo, es parecido a lo que muchos hemos podido apreciar en el Perú. Yo lo he visto, cuando hice mi Secigra (Servicio Civil de Graduados) hace muchos años, los pacientes eran atendidos en sus casas por los familiares. Por ejemplo, un niño al que le ganaba la diarrea. Venía la mamá, recogía la frazada sucia y la llevaba afuera para lavar. Y como no había agua corriente ponía en una batea un poco de agua y detergente y ahí la lavaba. Yo me imagino que pasa algo parecido en África, con gente en las partes más pobres de las ciudades haciendo lo mismo: atendiendo directamente a los enfermos y sin tener mucho cuidado con las secreciones. Ahí es cuando se produce el contagio. El ébola es una enfermedad en la que el virus necesita este tipo de contacto muy cercano con las secreciones, en un ambiente que no tenga lo mínimo indispensable de salubridad. 

Entonces, es un tema básicamente de negligencia.

Exactamente. En un artículo que escribí para mi blog Cuida tu Salud, contaba que el doctor Peter Piot, uno de los codescubridores del ébola, regresó después de 38 años a Yambuku (República Democrática del Congo) y nada había cambiado. Seguía en el mismo abandono. Esta es una enfermedad que, lamentablemente para África, pero felizmente para el resto del mundo, va a mantenerse en lugares donde existan dos condiciones. La primera, un lugar donde el virus pueda perpetuarse, que en este caso es el murciélago de la fruta. La segunda, que el sistema de salud pública sea inexistente. Imagínese que llegue al Perú y se registran uno o dos casos. Ese virus no va a tener dónde vivir porque no hay el animal que necesita. Para convertirse en un problema tendría que haber 30 o 100 casos que no se puedan contener. Pero el contagio sería de persona a persona y, pese a algunas condiciones de extrema pobreza que hay en el Perú, no habría una epidemia.

¿El que el ébola afecte solo a África hace que no haya mucho apuro de las grandes farmacéuticas en encontrar una cura? ¿O es porque son pobres y de raza negra?

Lamentablemente, existen enfermedades de los pobres como la fiebre amarilla y la tuberculosis que nos atacan también en el Perú. Cuando una de estas enfermedades emerge y no hay un mercado que pueda comprar medicamentos, las grandes corporaciones no invierten porque no existe el mercado. Esto es totalmente distinto con la obesidad, el colesterol alto, con el Viagra, con medicamentos contra el insomnio o contra el dolor. Las personas con poder adquisitivo sí las pueden pagar. Una enfermedad como el ébola, que ha estado 38 años en una aldea en África, ha sido vista más como una curiosidad científica que como una amenaza para el mundo. Se la ha explorado más como un posible agente de bioterrorismo que como una enfermedad que hay que enfrentar y curar.

¿Y por qué es distinto en el caso del sida, que se cree que tuvo su origen también en África?

Porque empezó a atacar al hombre blanco. Pero ese es solo un componente, pues luego se logró beneficiar también a los pacientes pobres. Cuando salieron los primeros antirretrovirales, eran carísimos y estaban fuera del alcance de los más pobres. Entonces, Brasil y Sudáfrica retaron a la Organización Mundial del Comercio (OMC) para que conversara con las farmacéuticas y que estas bajasen sus precios para los países pobres o, en su defecto, ellos iban a hacer contacto directo con laboratorios de China e India para fabricar medicamentos baratos, saltándose la protección de patentes. En el caso del sida, la enfermedad se estaba esparciendo entre la gente pobre y las medicinas estaban fuera de su alcance. En el caso del ébola, es distinto porque se trata de una enfermedad localizada por 38 años en los pueblos más pobres de África.

Y al ser una enfermedad tan antigua, ¿por qué este brote llama tanto la atención?Porque es el primero que atraviesa fronteras. Todos los anteriores, que han sido más de 20, han sido en Guinea o en la República Democrática del Congo. Este es el primer brote que ha pasado a varios países al mismo tiempo. Y ahora se ha encontrado el primer caso de este brote, que fue un niño de 2 años de la aldea de Guéckédou, en Guinea. Pero no se sabe cómo se enfermó. Esta aldea queda en el límite con Liberia y Sierra Leona, y por eso se ha comprometido a varios países. 


¿Por qué es tan importante encontrar al paciente cero?

Es muy importante porque permite localizar los reservorios donde estaba viviendo el virus antes de contagiar al humano. Con ello se puede hacer control en la zona y dar información a la gente para que evite los comportamientos de contagio. Además, permite analizar la velocidad de propagación del virus. Ya se ha hecho todo el mapa y se ha descubierto que los papás y los tíos murieron, y cómo alguno de los infectados salió hacia Liberia llevando la enfermedad y esparciéndola.

Desde fines del año pasado se escucha del chikunguña y ahora se habla del ébola. ¿Qué otras enfermedades similares están dando vueltas por el mundo?

A ese tipo de enfermedades se las conoce como infecciones emergentes. Además de las ya mencionadas, están la fiebre amarilla, el dengue y varias otras. Son enfermedades que estuvieron controladas y han vuelto a aparecer. Son las que han estado localizadas por un tiempo en determinadas zonas, pero que se han empezado a expandir. ¿De qué manera? Principalmente, a través de los aviones que convierten al mundo en una aldea y llevan las enfermedades de lugar en lugar. La tuberculosis resistente y la multirresistente a los antibióticos y el virus del Nilo, que es mortal, son otros ejemplos. 

¿Cree usted que el Perú está preparado para enfrentar estas infecciones emergentes?

En ninguna parte del mundo hay garantía de que si aparece un virus como el de la gripe española de 1918 [N. de R.: se calcula que mató a entre 50 millones y 100 millones de personas en un año], la humanidad tenga defensa. El ser humano podría ser sorprendido por un virus similar y no tenemos absolutamente nada que hacer. Se trasladaría con una velocidad increíble y en los países pobres la mortandad sería altísima. No tendríamos cómo defendernos. Al ser un virus mutante, identificar los casos, tipificarlos, crear y fabricar la vacuna, para finalmente distribuirla tomaría entre un año y un año y medio. En ese tiempo el virus ya dio tres vueltas al mundo. Repito: si apareciera un virus letal, la humanidad no estaría preparada para afrontarlo.

¿Pese a todos los avances tecnológicos en la actualidad...?

Es básicamente por un tema de tiempo en el proceso. La fabricación de vacunas es criticada porque, por ejemplo, para la gripe –que es lo que mata más gente cada año– se sigue usando la técnica de hacerlas en huevo de gallina.
 
"LA FALTA DE VACUNACIÓN OCASIONA MÁS BROTES"

Muchas enfermedades antiguas, como la polio o el sarampión, reaparecen en el mundo. ¿Es porque hay gente que se niega a vacunar a sus hijos?

Así es. Hay toda una corriente de gente en Europa, EE.UU. y otros lugares con una filosofía particular: “Para qué me defienden de algo que mi cuerpo puede encargarse de defenderme”. A eso le agregan algo de teoría de conspiración. Todo se mezcla y hay gente que se niega a vacunar a sus hijos y espera que se enfermen una vez para quedar protegidos. Eso, lamentablemente, ocasiona brotes. En EE.UU. hace cinco meses tuvimos el brote más grande de sarampión en los últimos veinte años. Y la mayor parte de esos niños eran de California, que no recibieron vacunas, con padres que tampoco fueron vacunados.

Pero ese tipo de comportamiento no solo pone en riesgo a una población, sino al resto del mundo.


Exacto. Lo que hemos logrado, por ejemplo con la polio, es que casi no exista en el mundo gracias a la vacuna. Existe el concepto de la manada, en el cual si tienes una población y un cierto número no está protegido contra la enfermedad, esta va a reventar. El virus necesita un reservorio y al tener miles de personas susceptibles de enfermarse se va a multiplicar como loco. Eso pasó cuando llegaron los españoles a América, que bastó con que uno se enfermara para matar a millones. Las campañas de vacunación y de educación deben continuar para que la población entienda que protegiendo a sus hijos también protegen al resto de la humanidad.