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El viudo de la duquesa de Alba no percibirá porcentaje de su fortuna

Una de las últimas apariciones en público de la duquesa y su marido | Foto: La Nación

Una de las últimas apariciones en público de la duquesa y su marido | Foto: La Nación

Alfonso Diez, al ser 24 años menor que la aristócrata, la mayoría de las opiniones indicaban que se trabada de un oportunista

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Ante la muerte de la duquesa de Alba, las suspicacias en torno a cómo queda la situación económica de Alfonso Diez, su viudo, son muchas. Es que, cuando se supo que la aristócrata se casaría en terceras nupcias con un hombre 24 años menor, todos aseguraban que se trataba de un oportunista.

Tanto, que los seis hijos de Cayetana se opusieron tajantemente a la boda. No se conformaron con un contrato prenupcial que Diez aceptó firmar prometiendo renunciar a todo, de manera que la duquesa tuvo que adelantar el reparto de su herencia sin usufructo -es decir que sólo se haría factible cuando ella falleciera- entre todos sus hijos y nietos para poder pasar por el altar.

De manera que hoy, Alfonso Diez no recibirá nada de su difunta esposa.

La herencia se distribuye de la siguiente manera:

Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo: recibe la Fundación Casa de Alba, con sus palacios de Liria y Monterrey, la colección de medio centenar de ducados, marquesados, condados y grandezas y la responsabilidad de preservar el legado histórico y monumental.

Al margen de esto, su madre le ha donado fincas rústicas -entre ellas, uno de los mayores latifundios de Córdoba, en El Carpio- y casas en alquiler.

Alfonso Martínez de Irujo, duque de Aliaga: es uno de los dos patronos vitalicios de la Fundación Casa de Alba (el otro es su hermano Carlos).

Su madre le donó parcelas rústicas y la finca del antiguo castillo de El Tejado (XIV), que ha sido rehabilitado, en Calzada de Don Diego (Salamanca).

Jacobo Fitz-James Stuart, conde de Siruela: fundador y director de la prestigiosa editorial Siruela y ahora de Atalanta, recibe algunas fincas rústicas.

Fernando Martínez de Irujo, marqués de San Vicente del Barco: empleado de un banco, hereda la mansión de Las Cañas, en Marbella, y propiedades agrícolas.

Cayetano Martínez de Irujo, conde de Salvatierra: será el propietario del palacio de Arbaizenea, en San Sebastián, la finca de 20.000 metros cuadrados que pertenecía a la familia de su padre, los duques de Sotomayor, y del cortijo Las Arroyuelas, un gran latifundio en Sevilla.

Eugenia Martínez de Irujo, duquesa de Montoro: será la dueña de Sa Aufabaguera, la mansión de Ibiza donde solía pasar cada verano Cayetana y del cortijo de La Pizana, una finca de 600 hectáreas en Gerena (Sevilla), que le regaló la duquesa cuando se casó con el torero Francisco Rivera Ordóñez.

Fernando Fitz-James Stuart y Solís: nieto de la duquesa y primogénito del actual heredero de la Casa de Alba, Carlos Fitz-James Stuart, le correspondió el palacio de Las Dueñas, en Sevilla.

El joven, de 24 años, será propietario del palacio de 9.452 metros cuadrados y por el que la duquesa sintió siempre un apego especial.

No sorprendió que haya ido a parar a uno de sus nietos, porque se trata del heredero del ducado y de esta manera el palacio sevillano conserva el vínculo con el futuro jefe de la Casa de Alba.