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Así fue el hallazgo del mítico galeón San José

En un año y medio se podría comenzar la intervención para rescatarlo.

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La noche del 8 de junio de 1708 el mar Caribe se tragó una de las historias más apasionantes de todos los tiempos en los océanos, el galeón San José.

Trescientos siete años después, una imagen captada por un sonar trajo desde las profundidades una posibilidad de hallar la mítica embarcación, que estaría cargada con 200 toneladas de oro y plata.

La imagen era un enorme montículo que coincidía con el tamaño del galeón, que tiene 40 metros de eslora. Pero era solo eso, una posibilidad. (Vea: Cañones y otras piezas encontradas en el galeón San José)

Arriba, en el buque Malpelo, de la Armada colombiana, sus tripulantes: arqueólogos marinos, oceanógrafos y analistas de sonar, la recibían con sorpresa pero con aplomo, y redoblaban las comprobaciones. No podían permitirse la emoción hasta no tener certeza de que esa imagen revelaba el pecio (resto de una nave náufraga) más buscado, tanto por expertos en patrimonio arqueológico como por cazatesoros.

No sería la primera vez que se producía una falsa alarma durante el tiempo que llevaban haciendo exploración en la zona, ubicada en un punto no especificado del mar Caribe, cerca de las islas del Rosario, en Cartagena.

“Habíamos encontrado miles de anomalías (que son alteraciones geográficas en el suelo marino). Algunas realmente tenían características de largo o de ancho que hacían pensar que podía haber pecios de alguna índole, pero entonces hacíamos más lecturas de sonar y comprobaciones que tomaban días”, contó Ernesto Montenegro, director del Instituto de Antropología e Historia (Icanh). (Lea: Colombia y España reconocen 'discrepancias jurídicas' por el galeón)

En su celular, Montenegro, que es arqueólogo naval, tiene la evidencia de una imagen de aquellas que los hizo pensar en el galeón, pero tras un trabajo científico se confirmó que no era, resultó ser un barco camaronero. En total fueron 30 anomalías, de las cuales 5 eran naufragios.

No podíamos darnos el lujo de ser como los que se enamoran todos los días y al final no saben encontrar el amor verdadero”, explicó Montenegro, tratando de aterrizar el discurso científico. Pero esta vez, sin embargo, la imagen sí era la del amor verdadero. (Además:Presidente Santos rechazó reclamos desobligantes sobre galeón San José)

No fue un milagro

El equipo de Colombia contaba con el apoyo de un experto en exploración marina que participó en la interpretación de datos durante el hallazgo del Titanic. Aunque el presidente Juan Manuel Santos no reveló su nombre, se sabe que es el técnico de sonar Andy Sherrell, quien también participa en la búsqueda del avión de Malaysia Airlines.

Y es que el hallazgo del galeón San José no ocurrió de forma milagrosa, aunque su confirmación se haya dado, como dijo el Presidente, un 27 de noviembre, día de la Virgen que lleva ese nombre.

El descubrimiento tuvo que ver más con un asunto científico y jurídico que con uno místico, y comenzó hace dos años en tierra, más exactamente en el Congreso de la República. (Lea: Los chistes de Correa, Humala y Juan Carlos a Santos sobre el galeón)

Precisamente en el 2013 se aprobó la Ley 1675, sobre patrimonio subacuático, y en el 2014 se dio su decreto reglamentario, que habría sido la largada para la búsqueda. En paralelo a este trabajo político y legal, historiadores del Instituto de Antropología e Historia se sumergieron en archivos históricos. Concretamente, analizaron los Archivos de Indias, de Sevilla; los británicos, los archivos de La Habana y, por último, los de Cartagena.

Montenegro no dice cuántos documentos analizaron, pero sí que se preguntaron dónde fue exactamente la derrota, y lo hicieron concentrados en la meteorología de la época. Algo que, según él, los llevó a ubicar el galeón San José en una “zona jamás explorada”. (Lea: Las claves para entender el caso del galeón San José)

Hacemos un trabajo de reconstrucción meteorológica a partir de los archivos. Se tiene conocimiento general de cómo cambia el viento, pero ya específicamente nos interesa la velocidad, cuánto se desplaza un barco con determinado cambio de viento, cuántos nudos tenían que alejarse, cuánto se demoran en bajar las velas o voltearlas en un momento determinado, o el vector de movimiento que toma una vez ven a los ingleses. Esos detalles, que son anecdóticos, los analizamos de forma científica”, dice Montenegro.

Con esa información se dieron a la tarea de conseguir en todo el mundo los equipos para la exploración. “Es claro que requerimos aplicar sensores remotos, pero una cosa es aplicar un sonar, un magnetómetro y un perfilador a un metro de profundidad, y otra cosa es entender que tenemos que prospectar una profundidad en un área que puede llegar a tener mil metros de profundidad”, agrega el director del Icanh. (Lea también: 'Estado colombiano mantiene soberanía sobre el San José': Santos)

Mientras conseguían los equipos, hicieron análisis batimétricos, es decir, sobre las profundidades y la geografía del mar, específicamente de la zona donde se haría el hallazgo, para lo cual usaron la cartografía de la Armada.

Luego vino la adecuación del buque oceanográfico Malpelo, para proceder a la búsqueda, en la que habrían participado cerca de 50 personas.

Uno de los instrumentos usados fue un vehículo subacuático autónomo (AUV, por sus siglas en inglés), que, de acuerdo con el video presentado por el Gobierno, es de marca Remus 6000 y es el mismo que se usa para la búsqueda del avión MH370 de Malaysia Airlines.

El AUV fue desarrollado por la empresa estadounidense Woods Hole Oceanographic, cuyos empleados estaban en Cartagena, cerca del lugar donde Santos dio la rueda de prensa sobre el hallazgo.

Según un informe de CNN sobre la búsqueda del avión malasio, el aparato cuesta 2 millones y medio de dólares, aunque no es claro cuánto le habría costado al Gobierno colombiano.

La clave: los cañones

Tampoco se ha conocido la fecha exacta en la que comenzó la búsqueda en el mar, pero Montenegro asegura que han estado explorando al menos durante tres meses. (Lea: 'Cartagena debe ser la más beneficiada con el hallazgo de la nave')

En una de esas oportunidades, y tras la famosa imagen de sonar que dio la alarma real del galeón, tomaron las fotografías que se han conocido.

Y ahí sí llegó el momento de emoción para los científicos. “Si usted me pregunta por el momento de euforia –dice Montenegro–, ese ocurrió cuando vimos los cañones. Las fotografías eran impresionantes”.

La foto revelaba varios cañones de bronce, que fueron fundidos para el San José, y con sus asas en forma de delfines. En otras imágenes se veían más de cien vasijas de cerámica.

Pero otra cosa que llamó la atención fue la fotografía que evidenciaba el forro del barco, las tablas y cómo este se encontraba recostado sobre uno de sus lados.

Fue sorprendente. Nos habíamos imaginado el sitio arqueológico más parecido a un yacimiento subacuático clásico, donde hay restos muy desordenados; y, en cambio, encontramos uno muy compacto”, explica. Esa sería la razón por la cual asumen que el San José no habría explotado, como se ha indicado en los archivos históricos.

Una vez tuvieron las imágenes e hicieron la última lectura de comprobación, le informaron al Presidente, quien estaba enterado de los avances de forma cotidiana. (Lea: Editorial: Hallazgo histórico)

Lo que viene

Actualmente, el lugar del hallazgo está cuidado por la Armada, y en Bogotá se adelanta la planificación de las siguientes fases de exploración y rescate.

El Gobierno se reserva el nombre del socio con el que piensa hacer la alianza público-privada, contemplada en la ley, que le permitiría hacer la excavación. Eso, aunque la Ministra de Cultura ha reconocido que esta es una de las más importantes que hará el Estado.

Para Montenegro, el proceso que viene equivale a ‘ir a la Luna’: “Existe el conocimiento, pero no los instrumentos. Necesitaremos hacer un acople de tecnología de mecatrónica para construir los instrumentos que requerimos para esta excavación”.

Según el Gobierno, el rescate del San José no se puede comparar con el de ningún otro. Ni siquiera con el del Titanic, que fue hallado a mayor profundidad (3.800 metros), pues éste no se rescató.

Así que el proceso será largo. Por lo pronto, en tres meses se conocerían más fotografías y “en un año y medio –dice Montenegro– ojalá tengamos capacidades de comenzar algún proceso de intervención”.

Mientras eso sucede, ya España y Colombia, así como otras empresas, debaten la propiedad del galeón y el mito del San José sigue creciendo.