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La mítica fortuna secreta de Putin desvela a la CIA

Vladimir Putin | AP

Vladimir Putin | AP

Durante años, la sospecha de que Putin tiene una fortuna secreta ha intrigado a los expertos, analistas de la industria, figuras de la oposición, periodistas y agencias de inteligencia

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El mes pasado, cuando el gobierno de Obama impuso sanciones a individuos rusos en respuesta a la intervención armada de Moscú en Ucrania, uno de los blancos fue uno de los históricos accionistas de la empresa de comercialización de commodities Gunvor Group.

Su nombre, Gennady Timchenko, es desconocido para la mayoría de los norteamericanos, pero escondidas en el anuncio del Departamento del Tesoro había una decena de palabras que Obama y su equipo sabían que no pasarían inadvertidas para Vladimir Putin. "Putin", decía el documento, "tiene inversiones en Gunvor y tal vez tenga acceso a los fondos de Gunvor".

Durante años, la sospecha de que Putin tiene una fortuna secreta ha intrigado a los expertos, analistas de la industria, figuras de la oposición, periodistas y agencias de inteligencia, pero ninguno de ellos logró encontrarla. Se han tirado cifras que sugieren que Putin controlaría desde 40.000 hasta incluso 70.000 millones de dólares, lo que teóricamente lo convertiría en el jefe de Estado más rico de la historia. Más allá de rumores y especulaciones, sin embargo, las evidencias son pocas o ninguna, y Guvnor, por su parte, ha negado rotundamente cualquier vinculación con Putin.

Hasta el momento, el gobierno de Estados Unidos no le ha impuesto sanciones a Putin mismo. Pero los funcionarios dicen tener la esperanza de captar la atención de Putin apuntándoles a figuras de su entorno, como Timchenko y otros magnates rusos, como Yuri Kovalchuk, Vladimir Yakunin y Arkady y Boris Rotenberg.

Según informó este mes el Kremlin, en 2013 Putin declaró ingresos por sólo 102.000 dólares. A lo largo de los años, siempre ha rechazado cualquier referencia a una fortuna personal. La importancia que Putin le da al dinero es tema de debate desde hace mucho, tanto en Rusia como en Occidente. Putin es empleado público desde su época en la KGB, y según muchos creen, lo mueven más el ansia de poder y el nacionalismo que el afán de enriquecerse.

"Si realmente tiene todo ese dinero que según dicen está escondido, ¿para qué es?", se pregunta Bruce Misamore, jefe de finanzas de Yukos Oil antes de que el gobierno ruso encarcelara a su principal accionista, Mikhail Khodorkovsky, confiscara sus activos y se los transfiriera a Rosneft, controlada por Sechin. "¿En qué se beneficiaría? ¿Lo haría sólo por una cuestión de ego? Lo más probable es que no sea para dejárselo a sus herederos. Y no creo que Putin vaya a convertirse en el mayor filántropo del mundo."

Y sin embargo, algunos señalan los aparentemente costosos relojes que lleva en la muñeca y la construcción del palacio costero que el Kremlin niega se esté levantando para Putin.

El Departamento del Tesoro no ha suministrado evidencias que sustenten sus afirmaciones sobre Putin.

Los cables diplomáticos norteamericanos obtenidos por WikiLeaks muestran una persistente atención sobre este tema y vinculan a Putin no sólo con Gunvor, sino también con Surgutneftegaz, una enorme petrolera, y hasta con Gazprom, el gigante energético estatal, pero en los cables siempre figuran como "rumores". En uno de los cables, por ejemplo, los diplomáticos citan a un ejecutivo de la General Electric que trabajaba en la región y que habría dicho privadamente que Yakunin, presidente de los ferrocarriles estatales rusos, "realizó considerables pagos en efectivo a Putin", y estimaban que el líder ruso tenía una fortuna "muy por encima de los 10.000 millones de dólares".

En 2007, la CIA elaboró una evaluación secreta de la riqueza de Putin que nunca fue divulgada. El informe se ceñía mayormente a las afirmaciones que luego hizo públicas un analista político ruso, quien aseguró que por entonces Putin efectivamente tenía participaciones en Gunvor (75%), Gazprom (4,6%) y Surgutneftegaz (37%) que sumaban hasta 40.000 millones de dólares.

Putin es blanco de sospechas desde los inicios de su carrera política. Cuando era vicealcalde de San Petersburgo, en la década de 1990, su administración otorgó licencias a empresas beneficiarias para exportar 92 millones de dólares en petróleo, madera, metal y otros productos, a cambio de un monto anual equivalente en alimentos importados. Esos alimentos nunca llegaron.

Putin no fue acusado, pero una comisión municipal recomendó su despido por "incompetencia" y "negligencia e irresponsabilidad sin precedente". Putin culpó a las compañías involucradas y fue salvado por el alcalde, Anatoly Sobchak, su mentor político.

Boris Berezovsky, el magnate que ayudó a Putin a llegar al Kremlin para luego romper con él y convertirse en su más férreo enemigo, contó haber buscado y recibido ayuda del actual presidente para un emprendimiento comercial en San Petersburgo, por lo que luego le ofreció un soborno que Putin rechazó.

La evaluación de la CIA reflejaba bastante las estimaciones hechas públicas a fines de ese año por Stanislav Belkovsky, analista político ruso con lazos con el Kremlin, cuyos ataques contra la oligarquía rusa, varios años antes, presagiaron el arresto y enjuiciamiento de Khodorkovsky, de Yukos.

En 2010, el empresario Sergei Kolesnikov publicó una carta en la que decía que él había ayudado a Putin a construir un palacio multimillonario sobre el Mar Negro. El Kremlin rechazó esas afirmaciones y las calificó de "absurdas". En 2012, Boris Nemtsov, un líder opositor, divulgó un informe en el que detallaba los beneficios que tenía Putin a su disposición, incluyendo 20 residencias, 15 helicópteros, cuatro barcos y 43 aeronaves.

Garry Kasparov, el maestro del ajedrez devenido en líder opositor, dijo que la fortuna de Putin debe estar tan enterrada que sería difícil probar su existencia dentro de los estándares requeridos por la legislación norteamericana. "Estoy seguro de que es posible dar con ella, pero para hacerlo habría que romper algunas reglas", dijo Kasparov.