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Tres factores que te impiden sanar tras una ruptura amorosa

La búsqueda de una pareja es mucho más profunda que una bonita sonrisa | Archivo

Terminar una relación también tiene como resultado el activar viejas heridas de pérdidas anteriores | Archivo

Es indispensable que te permitas completar el proceso de duelo y aprendizaje antes de comenzar una nueva relación

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Las rupturas amorosas son una de las transiciones más dolorosas que los seres humanos pueden atravesar en la vida. El dolor de perder a alguien que amaste, o que aún amas, puede ser devastador.

Terminar una relación también tiene como resultado activar viejas heridas de pérdidas anteriores que podrían ser rupturas anteriores, muertes, divorcio de los padres o traición de amigos, entre otras cosas.

Pero, precisamente por esta razón, es que una ruptura amorosa puede convertirse en el momento perfecto para sanar de verdad, si así lo decides, según la autora y consejera profesional Sheryl Paul.

Paul explica, en un artículo publicado por la revista digital MindBodyGreen, que con demasiada frecuencia la gente tiende a quedarse estancada en su expareja y, tal parece, que se les hace imposible moverse hacia lo próximo en sus vidas.

“Es como si quedaran atrapadas en un espiral de negatividad mientras intentan descifrar qué salió mal. También sienten coraje contra ellas mismas  o contra su expareja, y permanecen en un estado de depresión y de ansiedad”, dice la experta. “Incluso pueden entrar en una relación nueva y saludable pero aún continúan pensando en su amor anterior”, añade.

Si te identificas con la situación emocional antes descrita, a continuación tres posibles razones para que no hayas podido superar la ruptura y sanar, según la experta:

1. No te has permitido completar el proceso de duelo

En una cultura que es adicta a las “caras felices” y que tiene poca tolerancia hacia las personas que se encuentran batallando contra situaciones difíciles, es fácil internalizar el mensaje de que “ya debes haberlo superado”, a pesar de que la ruptura haya ocurrido apenas hace pocos meses.

Según Paul, no existe un tiempo para el duelo.  Una persona podría sufrir y sentirse bien en unas semanas mientras otra persona podría necesitar varios meses o más para procesar el dolor después de una ruptura amorosa.

“Atender tu dolor con compasión y curiosidad, en lugar de forzarte a ti mismo (a) a superarlo, es la única acción importante que debes tomar luego de una ruptura”, aconseja Paul.

Estar afligido, triste o apenado es la medicina para las pérdidas, dice la autora. “Podemos sufrir a través del llanto, de expresar la ira de forma responsable, de escribir cartas al ex aunque nunca las entregues, de procesar los recuerdos, y también teniendo conversaciones al respecto con amigos de confianza”, recomienda Paul.

Finalmente, explica que cuando el proceso de duelo se troncha, queda estancado en el cuerpo, dañando así el flujo natural de energía, lo que te impide recuperarte con alegría.

2. Estás atrapado (a) en el juego de acusar y sentirte culpable

Paul dice que una ruptura, igual que cualquier otro proceso en la vida, es una oportunidad para aprender sobre ti mismo (a) y crecer. Desafortunadamente, la mayoría de las personas tienen problemas para manejar el dolor emocional y, entonces, el ego interviene y te hace obsesionarte con el “por qué” la relación terminó. Ahí es cuando comienza el juego de culparte a ti mismo (a) o a tu ex.

Este juego no te llevará hacia el resultado final ideal, que es pasar el proceso de duelo y aprender lo más que puedas sobre ti mismo (a). Si culminas el duelo y asimilas las lecciones, entonces tendrás el terreno listo para una próxima relación saludable.

3. Estás idealizando a tu expareja o utilizándola como una distracción

Si ya te encuentras en una nueva relación pero sufres de ansiedad, tu mente puede estar utilizando la experiencia anterior para construir una especie de muralla alrededor de tu corazón para “protegerte” manteniendo a tu nueva pareja a cierta distancia.

Pero Paul dice que, si ya completaste el proceso de duelo y aprendizaje, entonces es tiempo de manejar tu ansiedad y aprender a lidiar con el miedo de volver a confiar y amar.

“Todos sabemos que con el amor viene el riesgo de la pérdida y de resultar herido (a). Y también sabemos que estamos conectados por amor, así es que, no importa cuántas veces te hayan lastimado, lo más probable es que volverás a intentarlo en algún momento”, dice Paul.

Por lo tanto, es mucho mejor volverlo a intentar con un corazón limpio, lo que significa que debes tomarte el tiempo de atender tu dolor y aprender de la experiencia, para que así puedas recibir a tu nueva pareja sin que el pasado interfiera con tu presente.