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La experiencia de comprar juguetes sexuales

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Los 'sex shop' ofrecen productos eróticos que pueden ayudar a revivir la pasión de la pareja | El Comercio/ Ecuador

Aunque existe la opción de comprar estos juguetes de forma discreta vía online, la experiencia de hacerlo en persona permite descubrir nuevas texturas

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Vibradores de diversos tamaños, anillos estimulantes, aceites, cremas, lencería comestible y de cuero son las primeras imágenes que saltan en la pantalla cuando se accede a un portal especializado en juguetes para adultos. Entonces es inevitable que la temperatura suba mientras se pregunta en dónde se debe colocar aquello o si el panty de fresa en realidad tendrá ese sabor o si las baterías vienen incluidas.

Aunque existen opciones que permiten hacer la compra de estos juguetes de forma discreta vía online, la experiencia de hacerlo de forma personal permite descubrir nuevas texturas, verificar el tamaño, consultar con el dueño de la tienda qué artefacto es el más recomendable para determinada ocasión.

Remigio Parra, propietario de una tienda de juguetes sexuales, recomienda hacer la visita a estos lugares en pareja, así el uso de los artículos será consensuado y ninguno de los dos sentirá que su uso es una imposición.

En cambio, si la pareja ha llegado a un acuerdo, hacer una compra en solitario deja espacio para la sorpresa. Con este criterio coincide Olga Salazar dueña de Sexy Productos, un almacén que también vende estos artefactos, donde los 'dildos', aceites corporales y para las partes íntimas, dados cuyo azar sugiere una postura, esposas, plumas y demás objetos son vistos de reojo y con recelo por quienes transitan por el pasillo. Para ella, la magia de los juguetes sexuales está en saberlos usar como una alternativa que saque a la pareja de la rutina y no se convierta en una práctica descontrolada.

La ropa interior comestible y los dados sexys son las opciones más compradas. Les siguen los anillos vibradores que permiten la satisfacción a los dos integrantes de la pareja. La lencería atrevida (mallas negras agujeradas y atuendos de encaje) es una opción para quienes no desean usar el común disfraz de enfermera.

La tecnología es también determinante en este tipo de juguetes. Atrás quedaron los tiempos del consolador que debía ser activado con el pulso de la mano. En cuestión de vibradores lo nuevo son los aparatos a control remoto, los sumergibles (ideales para su uso en la piscina o jacuzzy) aquellos que parecen un "mouse" de computadora y que alcanzan varias velocidades.

Los caballeros también pueden disfrutar del movimiento prolongado gracias a los anillos con motor. Estos vienen en texturas suaves y se adaptan al miembro viril.

Para cualquiera de las opciones, existe una regla de oro que no se debe olvidar: son aparatos de uso personal, deben ser guardados en lugares fuera del alcance de los niños, la higiene es vital (se debe separar un recipiente exclusivo para lavado y usar jabón íntimo) y sobre todo su uso no debe implicar un perjuicio para la pareja.

"El reto de saber estimular ​la sexualidad es una energía que potencia a los seres humanos y los impulsa hacia el amor" explica la sexóloga Susana Bermeo, para quien estos aparatos son parte de la cultura de sustitución que la modernidad ha puesto de moda. Agrega además, que el uso de juguetes eróticos puede llegar a hacer que el cuerpo se acostumbre a reaccionar por estímulos externos y no de manera natural. Para Bermeo existen otro tipo de recursos que las parejas pueden aprovechar para que su vida íntima sea más placentera.

Asegura que se debe aprender a activar los sentidos: la vista, el tacto, el olfato. Es importante descubrir lugares inexplorados; ese es, para la experta, el mejor estimulante de la vida sexual y representa además un desafío que las parejas deben estar dispuestas a afrontar.