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El 'escorpión' de Higuita cumple 20 años

René Higuita repitió el escorpión en varias ocasiones

René Higuita repitió el escorpión en varias ocasiones

El guardameta colombiano hizo la acrobacia en el estadio Wembley, en Londres

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René Higuita estaba, como era habitual, fuera de su arco. Sigiloso, vigilante. Miró venir la pelota, que parecía inofensiva, y se ubicó en posición de guardia. Retrocedió unos pasos sin perderla de vista. Entonces su cuerpo empezó a estirarse, a arquearse, desafiante, como imitando a un alacrán que levanta su temible cola para defenderse. Dejó pasar el balón para recibirlo con su poderoso aguijón: los taches de la suela de sus guayos. Así despejó la pelota ante el estupor de los jugadores y la algarabía del público. Luego se levantó impávido, como percatándose de su locura: acababa de hacer el ‘escorpión’, una jugada de fantasía.

Han pasado 20 años. Fue el miércoles 6 de septiembre de 1995 cuando Higuita, el ‘Loco’, hizo delirar a los ingleses, unos 16.000 –y unos 4.000 colombianos–, presentes en el mítico estadio de Wembley para ver el amistoso entre Inglaterra y Colombia. El 0-0 fue una anécdota. En el minuto 21 de la primera parte el partido ya era histórico, gracias a la irreverencia de René.

“¡Una locura, una maniobra increíble –relató ese día, exultante, el narrador William Vinasco, en TV–. Esa bola estaba en el fondo, y no me diga más…!”, continuó a gritos el relator, mientras René, de pantalón negro, buzo colorido, guantes blancos y su melena alborotada, contenía la sonrisa, la disimulaba, levantaba los brazos, ofrecía disculpas a sus compañeros y señalaba al juez de línea que había levantado la bandera por un fuera de lugar, y quien, quizá para no entorpecer la fantasía, la bajó. La picardía estaba hecha.

Higuita ya era conocido como el ‘Loco’. Sus arriesgadas salidas de la portería lo convirtieron en un arquero diferente, con el atrevimiento para emanciparse de los tres palos. En cada expedición que hacía despertaba aplausos, paralizaba corazones, provocaba lágrimas –como cuando perdió el balón con el camerunés Roger Milla que derivó en el gol y la eliminación de Colombia en Italia 90–. Así era y así es René.

Ese día de septiembre en Wembley, el destino pareció confabularse para que toda su locura quedara inmortalizada. Cuando el inglés Jamie Redknapp remató al arco, desde fuera del área, seguramente nadie en la cancha pensó que la jugada tendría ese desenlace, aunque sus compañeros sabían que, con René, cualquier cosa era posible.

El delantero Iván René Valenciano era uno de quienes estaban cerca de la jugada y, cuando la pelota iba cayendo al territorio de Higuita, intentó girar hacia el ataque. Pero su decisión fue interrumpida por los gritos asombrosos, por las risas, por los aplausos, por el desconcierto. “Vi que el balón iba hacia al área –recuerda Valenciano, 20 años después–, y varios nos giramos porque pensamos que René lo iba a tomar con las manos. Cuando René hizo la jugada, el balón siguió en juego; entonces tuvimos que ir a buscarlo. Pero nos tomó por sorpresa. Él tuvo mucho valor y atrevimiento. Por jugadas como esa, la gente lo reconoce en cualquier parte del mundo”.

Fue una acrobacia de máximo riesgo, pero Higuita tenía todo bajo control. No solo había practicado el ‘escorpión’ cientos de veces desde hacía cinco años, sino que se había percatado del fuera de lugar. Si fallaba podía quedar expuesto al ridículo, pero el gol sería invalidado. Igual, no falló.

“Fue como si nos hubiéramos puesto de acuerdo con los ingleses –recuerda claramente Faustino Asprilla, emocionado, como si estuviera viviendo la escena de nuevo–. Ellos tenían analizado a René, estoy seguro. Pensarían, ‘¡pilas!, que ese equipo juega al límite con el arquero líbero, pateen desde fuera del área’; eso debió decirles su entrenador porque intentaron varias veces hacernos el gol así, coger a Higuita mal parado, pero él era muy rápido mental y físicamente y por eso le dio por hacer el ‘escorpión’. Luego nos mirábamos con los ingleses, con el árbitro, ¿había fuera de lugar o no? ¿Lo pita o no?, pensábamos. Y no lo pitó. Fue una jugada muy bacana”.

El origen del ‘escorpión’

Fue un niño el que paró la pelota y jugó con ella, la elevó, quizá quería lucirse y por eso improvisó una chilena. Higuita, quien aguardaba en el arco –o fuera del arco–, no tuvo más remedio que inventar, que delirar. Se lanzó de cabeza para atrapar el balón con los talones –como ya había practicado–, pero lo que hizo fue conectarlo con las suelas de sus guayos. Como una chilena a la inversa. Esa escena, tan famosa como la de Wembley, fue en 1990, en la grabación de un popular comercial del refresco Frutiño. Ese día nació el ‘escorpión’.

Higuita era el arquero de la Selección Colombia, el show del arco, amado y odiado, polémico. Pero era un ídolo para muchos. Hacía locuras, pateaba penaltis, hacía goles de tiro libre, inventaba túneles a feroces delanteros, no tenía miedo, no tenía límites. Quizá, mientras tomaba la bebida refrescante que promocionaba, ya imaginaba que había hecho algo único, un movimiento que en el aire era similar al de un escorpión, al de un alacrán. Aunque, inicialmente, la gente lo conoció como el ‘frutiño’. Desde entonces no paró de perfeccionarlo.

“La gente cree que ese día de Wembley se la inventó, pero no, él lo hacía siempre, lo entrenaba a diario, nos decía que lo iba a hacer en un partido, hasta que pudo. Lo hizo por su personalidad, porque es un arriesgado. Esa jugada quedó inmortalizada por eso. No es que fuera algo normal, pero sabíamos que podría salirle fácil, en cualquier momento”, relató el exjugador Víctor Aristizábal, con el mismo asombro que tuvo hace 20 años cuando vio la imagen y solo atinó a decir: “Uich, este man, tanto que dijo y al fin la hizo”.

Aristizábal ya conocía de escorpiones. Había hecho un gol así dos años antes, con Colombia, en un juego frente a Chile. Pero la jugada tiene más antecedentes. El paraguayo Roberto Cabañas hizo un golazo de ‘escorpión’ cuando jugaba en el Cosmos de EE. UU, en 1983. Mucho antes, en la década del 70, el arquero alemán Sepp Maier ya la realizaba, pero en entrenamientos.

Un día del 2012, el mexicano Hugo Sánchez sorprendió al atribuirse la jugada; decía que la había inventado en el Real Madrid, pero que no la pudo hacer en un partido. La llamaba la ‘patada de mula’. “Le agradezco a Higuita, que me hizo famoso ese remate, yo lo inventé”, aseguró.

Pero lo de René fue único porque lo hizo en un partido, en Wembley, con la Selección, y porque era arquero. Todos los ingredientes para ser una jugada legendaria. En el 2008 fue elegida la mejor de la historia del fútbol en una encuesta hecha en Inglaterra por un portal llamado Footy-boots y que reprodujo la prensa inglesa. Superó a Ronaldinho, a Cristiano Ronaldo y a Maradona, entre otros.

Se convirtió en una jugada tan suya que no se cansó de repetirla: en el partido de despedida de Maradona y en el de Aristizábal la hizo. “Le decíamos –cuenta Aristizábal–, ‘Loco’, pero ya te salió una vez, ¿querés hacerla en todas partes?’ —Puede salirme más veces’ –decía René–. Ja ja. Así era él, se tenía confianza”.

Una jugada inmortal

Los jugadores de la Selección iban por el túnel hacia el camerino. Había risas nerviosas. Acababa de terminar el primer tiempo frente a Inglaterra. Comenzaba a lloviznar en Londres. El estadio no estaba del todo lleno, pero había algarabía. Fue cuando el técnico Hernán Darío ‘Bolillo’ Gómez le salió al cruce a Higuita. “Eh, ‘Loco’, ¿usted qué hizo?” –recuerda José Fernando Santa, presente en aquel partido–. Santa dice que ‘Bolillo’ se lo preguntó con su tono enérgico, pero con una risa cómplice. René, al que todos miraban, respondió: “Hernán, yo decidí hacer la jugada, y usted me conoce”.

Años después, el ‘Bolillo’ contó que en el camerino lo regañó, pero que luego hizo que le dieran un aplauso. “Y le dije: ‘Disfrute esto, que eso no lo hace todo el mundo, y menos donde lo hizo’ ”, recordó el entonces técnico de la Selección, entre risas, como si no creyera que esa jugada hubiera sido real. “Los ingleses aplaudían, y yo ahí, sentado, anonadado, ja ja”.

Los compañeros de René lo felicitaron. Estaban emocionados. Después no pararon de ver la jugada por TV, pese a que en la cancha, en pleno juego, todos tuvieron algo de tensión, pues aunque era un amistoso, el rival era Inglaterra, con el que habían empatado 1-1 en 1988 en el mismo escenario. Era un juego con aroma de revancha. “Los ingleses tenían una espinita, querían desquite, y va y sale René con esas. Fue la cereza del postre. Solo un genio del fútbol como él puede atreverse a hacer eso”, dijo Santa, quien ese día fue el lateral derecho.

Desde ese día, la pregunta recurrente para René siempre ha sido la misma: ¿y si hubiera fallado? Hace poco, en una nota en la revista Soho, Higuita respondió: “Pues habría sido gol, y de pronto hasta me habría muerto de la risa. ¿Qué más iba a hacer?”

René Higuita vive hoy en Arabia Saudita. Allí, como en cualquier país al que llega, es admirado por todas sus locuras, pero, sobre todo, por ese ataque sutil del ‘escorpión’, que no fue letal, que fue pura fantasía.