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La chica de 14 años que tiene una enfermedad incurable y decidió organizar una fiesta antes de morir

Jerika Bolen tiene atrofia muscular desde los ocho meses y decidió que la desconecten el mes que viene

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Tiene 14 años y una enfermedad en los músculos que le causa dolor a toda hora, todos los días. Tiene atrofia muscular tipo 2 y es incurable. Por eso ella es la típica adolescente y, al mismo tiempo, no lo es. Tiene los mismos deseos, no las capacidades. Sin embargo, las cosas están a punto de cambiar.

Jerika Bolen tomó una decisión difícil pero segura: determinó que este fuese su último verano. Tras el último tratamiento, se dio cuenta de que el dolor ya era demasiado y se preparó para que este fuese su último tiempo. Quiere que la desconecten a finales de agosto.

Su familia se enteró que Jerika estaba enferma cuando ella tenía sólo 8 meses. Y desde entonces, la chica lucha. Fue operada más de 30 veces y pasa 12 horas por día enganchada a una especie de ventilador, siempre bajo el cuidado de enfermeras.

Ahora, la única fuerza que le queda la utiliza para mover como puede su silla y el mouse de la computadora para jugar a The Sims, un videojuego que simula la vida real. Dice que esa es la forma en la que logra imaginarse lo que hubiera sido su vida, de acuerdo a una nota publicada por el diario británico Daily Mail.

Jerika tuvo el click después de la última cirugía, cuando se puso a pensar si hacía todo el tratamiento por ella misma o por su familia. La respuesta no tardó en llegar: era por su familia.

Entonces todo cambió.

Jerika tomó la decisión de terminar con su vida al final de este verano boreal y desde entonces su madre solo piensa en una cosa: conseguir que sean los mejores días para su hija.

Por eso, está preparando una "prom" (baile de graduación) para Jerika, lo que ahora se conoce como "el último baile", una fiesta junto a sus amigos que tendrá lugar mañana, 22 de julio. Toda la comunidad de su barrio en Wisconsin, Estados Unidos , va a asistir para disfrutar de buena música y comida.

Jerika ya decidió cuál sera su look: vestirá un vestido combinado en azul y verde. "No tengo por qué pensar en nada malo en ese instante", aseguró.

A finales de agosto Jerika se desconectará del ventilador. Los medicos aseguran que es imposible determiner cuántos días vivirá sin esa ayuda. Pero ella está convencida de que es lo major que le puede pasar: "No quiero vivir con este dolor terrible". "Aún me sigo preguntando por qué Dios me eligió para que tuviera esta enfermedad y no puedo encontrar la razón. Quizás sea porque soy fuerte", dijo Jerika.