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Los efectos negativos de las pantallas en niños y adolescentes

Los médicos chinos consideran que este fenómeno es un trastorno clínico y han creado centros de rehabilitación donde los jóvenes afectados son internados durante meses

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El uso excesivo de videojuegos entre jóvenes chinos parece estar tomando una dirección alarmante y podría ser especialmente relevante para padres cuyos hijos pasan muchas horas frente a pantallas electrónicas. El nuevo documental "Web Junkie", que se estrenará pronto, revela los trágicos efectos que sufren los adolescentes que no pueden desprenderse de los videojuegos durante muchas horas seguidas, sin siquiera apartarse para dormir, comer o incluso ir al baño. Muchos comienzan a percibir que el mundo real es falso.

Los médicos chinos consideran que este fenómeno es un trastorno clínico y han creado centros de rehabilitación donde los jóvenes afectados son internados durante meses, algunas veces bajo terapias draconianas y completamente aislados de elementos electrónicos, aunque aún no se ha demostrado la efectividad de estos tratamientos.

Si bien la adicción a Internet aún no se considera un diagnóstico clínico, no hay duda de que muchos jóvenes en Estados Unidos y otros países permanecen conectados y alejados de la vida "real" durante muchas más horas de las que los expertos consideran saludables para su desarrollo normal. Esto comienza en una etapa temprana, a menudo con niños que aún no hablan y se entretienen con los teléfonos celulares y tabletas de sus padres en vez de explorar el mundo a su alrededor e interactuar con quienes los rodean.

Muchos padres parecen tener muy pocas reglas sobre el uso de los elementos electrónicos por parte de niños y adolescentes, señala un estudio de la Kaiser Family Foundation

En su declaración de 2013 sobre "Los niños, los adolescentes y los medios de comunicación", la Academia Estadounidense de Pediatría citó estas preocupantes estadísticas de un estudio de 2010 de la Kaiser Family Foundation: "Un niño promedio de entre 8 y 10 años pasa cerca de ocho horas diarias frente a distintos elementos electrónicos y esta cantidad asciende a más de 11 horas diarias en niños mayores y adolescentes." La televisión, desde hace mucho tiempo una popular "niñera sustituta", sigue dominando, pero las computadoras, tabletas y celulares la van desplazando gradualmente.

"Muchos padres parecen tener muy pocas reglas sobre el uso de los elementos electrónicos por parte de niños y adolescentes", sostuvo la academia, mientras que las dos terceras partes de los participantes en el estudio admitieron no tener reglas sobre el tiempo que los jóvenes pasan con los dispositivos.

Los padres, que agradecen estas formas para calmar a los niños revoltosos y evitar que interrumpan su propio tiempo con las tabletas y celulares, parecen no advertir los posibles riesgos del tiempo excesivoque pasan en el mundo virtual.

"Les damos pantallas a los niños todo el día, buscando distraerlos en lugar de enseñarles cómo tranquilizarse, cómo calmarse por sí solos," dice Catherine Steiner-Adair, psicóloga clínica afiliada a Harvard y autora del éxito en ventas "The Big Disconnect: Protecting Childhood and Family Relationships in the Digital Age" ("La gran desconexión: cómo proteger la infancia y las relaciones familiares en la era digital").

Antes de que cumplan 2 años, los niños no se deben exponer a ningún medio electrónico, según la academia de pediatría, porque "el cerebro de un niño se desarrolla rápidamente durante estos primeros años y los niños pequeños aprenden mejor si interactúan con personas, no con pantallas." Los niños más grandes y adolescentes pueden pasar no más de una o dos horas al día con medios de entretenimiento, preferiblemente con contenido de alta calidad, y el resto de su tiempo deberían dedicarlo a jugar al aire libre, leer, practicar un pasatiempo y "usar su imaginación en los juegos", recomienda la academia.

El uso excesivo de medios electrónicos puede tener importantes efectos negativos sobre la conducta, la salud y el rendimiento escolar de los niños. "Quienes miran demasiada violencia simulada, incluida en muchos videojuegos populares, pueden desarrollar inmunidad a la violencia y ser más propensos a actuar de manera violenta, en lugar de forma empática", afirma Dimitri Christakis del Instituto de Investigación Infantil de Seattle.

Los niños tienen que saber que la vida es atractiva fuera de la pantalla. Sentir curiosidad, aprender a escuchar les enseña sobre la inteligencia social y emocional, indispensables para alcanzar el éxito en la vida, dice el doctor Steiner-Adair

En la elaboración de su tesis para la Universidad de Rhode Island, Kristina E. Hatch le preguntó a varios niños sobre sus videojuegos favoritos. Un niño de cuarto de primaria mencionó el juego Call of Duty: Black Ops porque "hay zombies y los puedes matar con pistolas y hay mucha violencia. me gusta la sangre y la violencia."

El trabajo escolar puede verse afectado cuando el tiempo dedicado al entretenimiento interfiere con la lectura y el estudio. Y la naturaleza sedentaria de la mayoría de las actividades electrónicas - junto con los avisos comerciales de alimentos altos en calorías - puede causar el aumento de peso, que ya es una epidemia entre los jóvenes del país.

"Si se les permite a los niños jugar Candy Crush mientras van a la escuela, el viaje será silencioso, y esto no es lo que ellos necesitan", dice el doctor Steiner-Adair en una entrevista. "Necesitan fantasear, manejar su ansiedad, procesar sus pensamientos y compartirlos con sus padres, quienes pueden brindarles seguridad".

La tecnología es un mal sustituto de la interacción personal. Cuando están fuera de sus casas, el Dr. Steiner-Adair agrega, "los niños tienen que saber que la vida es atractiva fuera de la pantalla. Es sano sentir curiosidad por otras personas, aprender a escuchar. Esto les enseña sobre la inteligencia social y emocional, indispensables para alcanzar el éxito en la vida."

Los mensajes de texto amenazan con convertirse en la próxima epidemia nacional, pues la mitad de los adolescentes envía 50 o más mensajes diarios, y aquellos entre 13 y 17 años envían un promedio de 3364 mensajes por mes, según un estudio de 2012 por Amanda Lenhart del Centro de Investigaciones Pew. Un estudio anterior del mismo centro determinó que los adolescentes envían un promedio de 34 mensajes de texto por la noche antes de acostarse, lo que agrava la privación del sueño. Y, tal como lo manifestó Hath, "a medida que los niños se comunican cada vez más a través de medios electrónicos, y menos personalmente, comienzan a sentirse más solos y deprimidos."

También pueden existir consecuencias físicas. Los niños pueden sentir dolor en los dedos y muñecas, padecer un estrechamiento de los vasos sanguíneos en los ojos (las consecuencias a largo plazo son inciertas) y sufrir dolor de cuello y espalda por inclinarse sobre sus teléfonos, tabletas y computadoras.