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Cinco destinos con fronteras múltiples

El Roraima alcanza 2.810 metros de altura y está delimitado por acantilados verticales de hasta mil metros / Foto La Nación/Argentina/GDA

El Roraima alcanza 2.810 metros de altura y está delimitado por acantilados verticales de hasta mil metros / Foto La Nación/Argentina/GDA

Algunas joyas turísticas se encuentran escondidas entre los límites de varios países

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1- Alrededor de Argentina. Cuatro trifinios.

Cuando cuatro fronteras se juntan en un mismo punto se habla de un cuatrifinio. En la actualidad sólo existen para límites dentro de un mismo país (hay uno entre cuatro provincias de Canadá y otro entre cuatro estados de Estados Unidos). En la Argentina, se forma uno en la conjunción de las provincias de La Pampa, Neuquén, Río Negro y Mendoza. Por el contrario, existen muchos trifinios. Sólo alrededor de la Argentina hay cuatro: el Cerro Zapaleri (con Bolivia y Chile), Santa Victoria en Salta (con Bolivia y Paraguay), Puerto Iguazú (la famosa Triple Frontera con Brasil y Paraguay) y finalmente Monte Caseros, en Corrientes (cerca de los límites con Brasil y Uruguay).

2- China. El récord.

Tener triples fronteras no depende del tamaño de cada país. Estados Unidos y Canadá, que figuran entre los más extensos del planeta, no tienen ninguna. Por el contrario la minúscula Austria tiene nueve. También Rusia y China, dos gigantes con muchos vecinos, tienen muchos triples hitos: diez y quince respectivamente. China ostenta incluso el récord mundial en la materia. La lista es larga, pero alcanza con mencionar que tiene cuatro trifinios compartidos con Rusia y que dos de ellos son trifinios con Mongolia, un país enclavado entre sus dos vecinos. Al mismo tiempo tiene una de las más militarizadas y sensibles triples fronteras del planeta: la que comparte con Rusia y Corea del Norte, su impredecible y turbulento vecino. Es además una triple frontera donde conviven... tres husos horarios distintos.

3- Tres naciones. Un solo idioma.

Se pueden identificar más de 130 triples fronteras sobre un mapa del mundo. Pero son muy raras las que comparten un solo idioma, como es el caso de Austria, Alemania y Suiza. Se trata sin embargo de un trifinio imaginario, que hay que buscar en algún lugar de la superficie del Lago de Constanza. Del lado suizo la ciudad más cercana es St. Gallen. En Austria encontramos Bregenz, y en Alemania, Lindau. Muy cerca está el Principado de Liechtenstein, otro territorio de habla alemana. Hay que mencionar que los suizos, celosos de las diferencias con sus vecinos, recalcan que hablan comúnmente el schwyzerdütsch, un dialecto que convive con el alemán clásico compartido entre los tres países.

4- Vaalserberg. Dos alturas, una historia.

Vaalserberg es una colina que no mide más que 322 metros, pero es el punto culminante de los Países Bajos (que sin duda no desmerecen su nombre). Ese país se encuentra allí con sus dos vecinos: Alemania y Bélgica. No es tanto el hecho de ser un trifinio como su altura el detalle que hace única a la colina: si Holanda y Alemania comparten la misma medición, no es el caso de Bélgica, cuya medición oficial es de 324 metros y monedas. Otra curiosidad: esta colina fue el único cuatrifinio que existió en Europa entre 1830 y 1919, cuando marcaba las fronteras entre los tres estados y un minúsculo territorio, el Moresnet Neutral (3,5 km2 de superficie), parte de la comuna de Moresnet, donde había una importante mina de smithsonita, un mineral que enfrentó pretensiones alemanas y holandesas.

5- Francia, Brasil y Surinam. En la selva.

Este título se lo puede llevar sin duda la de Francia con Brasil y Surinam, en medio de la densa selva tropical amazónica. Esta frontera se encuentra a casí 7.500 kilómetros de Notre Dame de París, el punto del kilómetro cero de Francia. Es una región muy rica en bauxita, oro y diamantes, donde ocurre todo tipo de tráficos. Hay varias triples fronteras más en medio de la selva amazónica, pero la más espectacular de todas es la que comparten Venezuela, Brasil y Guyana, en la cumbre del monte Roraima, una montaña en forma de mesa que alcanza 2.810 metros de altura y está delimitada por acantilados verticales de hasta mil metros. Su tardía exploración en el siglo XIX inspiró la novela El mundo perdido, de Arthur Conan Doyle.