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Cinco casos en que el alcohol le ganó al talento

El "Emperador"fue múltiple campeón con el Inter de Milán y la Selección de Brasil | Foto:El Tiempo

El "Emperador" fue múltiple campeón con el Inter de Milán y la Selección de Brasil | Foto:El Tiempo

Tenían todo para ser los mejores del mundo, pero el exceso los llevó al fracaso

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Lastimosamente el fútbol no solo tiene pérdidas por retiros o lesiones crónicas, el alcohol también se ha llevado muchos talentos que pudieron ser los mejores jugadores del mundo, pero malas decisiones, amigos no tan amigos y excesos, entre otros, acabaron carreras exitosas.

“Dejé las mujeres y el alcohol; fueron los peores 20 minutos de mi vida": George Best

El legendario jugador del Manchester United, quien fue ganador del Balón de Oro en 1968, George Best, es uno de los representantes de los excesos fuera de la cancha. En su brillante carrera con los ‘Red Devils’ consiguió dos títulos de Liga inglesa, una Copa de Europa y logró varias distinciones individuales.

 

Sin embargo, también fue muy conocido por su vida fuera del terreno de juego, en la que las mujeres y el alcohol fueron su debilidad: “Dicen que me acosté con siete Miss Mundo, la verdad solo han sido tres”, declaró alguna vez ‘The Best’, como fue apodado en Inglaterra.

Después de sus 11 años en el Manchester United (1963-1974) jugó en Irlanda y Estados Unidos sin mucho éxito; fue al Fulham en 1976 donde tenía la misma habilidad, pero su forma física ya no era la misma. Finalmente, su carrera terminó en el Bournemouth, un equipo que en esa época estaba en la tercera división del fútbol inglés; un final nada acorde con lo que alguna vez fue su carrera. 

Gascoigne, el genio al que atrapó el alcohol por una lesión

Decían que a pesar que su identificación dijera que era inglés, en su ADN tenía sangre brasileña. Tal vez Inglaterra no verá en su historia a un jugador con tanta técnica, regate y tan buena pegada como la que tenía Paul Gascoigne.

   

Su carrera comenzó en Newcastle, pero fue en el Tottenham donde se verían sus mejores jugadas. Los "Spurs" siempre recordarán a "Gazza", como fue apodado, por el fantástico gol de tiro libre con el que su equipo venció al Arsenal para jugar la final de la FA Cup en 1991. No obstante, en la disputa de ese título sufrió una rotura de ligamentos en su rodilla, la cual lo apartó de los terrenos de juego y lo acercó al alcohol.

Al finalizar esa temporada (1990-1991) se iría a la Lazio de Italia, pero ese futuro se alargó porque durante su recuperación, la tristeza y la decepción lo hicieron caer en un bar inglés. Aunque se recuperó, al equipo romano no le fue bien, por lo que se perdió en el alcohol y nunca logró encontrar su sitio.

Tras tres años en Italia, el Glasgow Rangers de Escocia se encargó de rehabilitarlo, Gascoigne volvió a su mejor forma, pero en su última temporada en 1998 su rendimiento bajó por su adicción al licor. Con 37 años dio por terminada su carrera después de jugar en equipos ingleses de menor nivel y en uno de China.

El "Loco" Houseman hacía goles hasta borracho

“Ese flaquito desgarbado que ustedes vieron hoy va a ser figura del fútbol argentino”, dijo el técnico César Menotti cuando dirigía a Huracán y puso a debutar a René Houseman a sus 18 años. El DT no se equivocaba, aquel muchacho fue una de las figuras de Argentina en el Mundial de Alemania Federal en 1974, hizo tres goles en seis partidos y además fue campeón del mundo en 1978.

De la mano de ese éxito prematuro, los problemas con el alcohol empezaron a avecinarse. En 1977, Houseman jugó un partido borracho, antes de eso sus compañeros con agua fría y café intentaron acoplarlo, pero no fue posible. Aún así entró al campo, le marcó un gol a River y luego fingió una lesión para irse a su casa a pasar la resaca.

Tras su retiro en 1985, su adicción al alcohol lo llevó a la quiebra. Fue tan lamentable la situación que en el 2000 se realizó un partido de beneficiencia por parte de jugadores veteranos de Huracán para que él y su familia no pasaran hambre.

El "Burrito" no pudo superar la noche

En el Mundial de Estados Unidos 1994, Ariel Ortega tuvo la responsabilidad de reemplazar a Diego Maradona, sus gambetas y jugadas de fantasía en River Plate, lo pusieron como el reemplazo del astro argentino; sin embargo, el talento para brillar se fue con el gusto por el alcohol y no logró desplegar todo el fútbol que tenía para dar.

El "Burrito" Ortega se convirtió en ídolo de River, con los "Millonarios" ganó siete títulos de Liga argentina y una Copa Libertadores. Jugó en el Valencia de España y después fue a la Sampdoria de Italia, donde un amigo le presentó el alcohol y Ortega no volvió a ser el mismo.

Fue detenido por la policía varias veces por conducir ebrio y por esa misma razón faltaba a los entrenamientos. Su carrera se convirtió en un ir y venir, estaba bien y de repente recaía, nunca encontró el equilibrio entre su vida personal y el fútbol.

“A uno lo que le queda del fútbol es el privilegio de haber compartido una cancha con Diego (Maradona), Enzo (Francescoli) y Romario. Son cosas que el fútbol me dio", declaró Ortega después de retirarse del fútbol en el 2012 y haber salido por la puerta de atrás del equipo de sus amores dos años antes.

El "Emperador" cambió su reino de goles por licores

"Todas las noches salía de fiesta y bebía todo lo que me ponían delante: vino, whisky, vodka, cerveza... mucha cerveza", confesó Adriano en una entrevista, tras regresar al fútbol brasileño, luego de ser considerado uno de los mejores delanteros del mundo.

El "Emperador" fue múltiple campeón con el Inter de Milán y la Selección de Brasil, pero la depresión por la muerte de su padre en el 2004 lo llevó a sumergirse en el alcohol. Las fiestas, las mujeres e incluso las armas se llevaron a un delantero que sin duda hoy le hace falta al fútbol brasileño.

Ni los consejos de Javier Zanetti e Iván Ramiro Córdoba en el Inter, quienes le decían que era una mezcla entre Ronaldo e Ibrahimovic, lograron contener a Adriano. Se dice que llegó a gastar 40.000 euros por noche en fiestas. Hoy, con 34 años, el delantero juega en el Miami United, equipo de cuarta división de Estados Unidos, un lugar muy lejos del fútbol que lo vio surgir.