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Los candidatos al Oscar por Mejor Documental

The Act of Killing, nominada a Mejor Documental

The Act of Killing, nominada a Mejor Documental

El genocidio indonesio tras la caída del régimen de Sukarno, el lado oscuro de la "guerra contra el terror" y la Primavera Árabe y sus sobresaltos vistos desde adentro son algunos de los temas del listado candidatos al Oscar a mejor documental

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Hay también en el lote un par de temas más "livianos" (el examen de la convivencia de una veterana pareja de artistas, una aproximación a los coristas de los cantantes famosos), pero el conjunto confirma una vez más que el Oscar (o una franja de él, por lo menos) suele estar más cerca de la realidad de lo que piensan sus enemigos más acérrimos.

Aunque la profesión de profeta suele ser peligrosa (pregúntenle al bíblico Jeremías) hay una película, entre las cinco nominadas en el rubro, que se perfila como la que tiene mayores posibilidades de alzarse con el premio mayor. Se trata de The Act of Killing, coproducción de Dinamarca, Noruega y el Reino Unido dirigida por Jos-hua Oppenheimer, Christine Cyn y otra persona (probablemente indonesia) que ha preferido permanecer anónima.

Hay comprensibles razones para ese anonimato. El film evoca los asesinatos en masa cometidos por escuadrones de la muerte en Indonesia, en 1965, tras el derrocamiento del régimen izquierdista del presidente Sukarno por un golpe de estado liderado por el general Suharto. Tras el golpe vino la matanza: grupos de paramilitares (o directamente del ejército indonesio) asesinaron a centernares de miles de simpatizantes del régimen anterior. Los cálculos oscilan entre medio millón y un millón de muertos. Las potencias occidentales hicieron la vista gorda ante la tragedia indonesia: como cierto presidente norteamericano lo dijera sobre uno de los usuales tiranos militares latinoamericanos del siglo XX, razonaron que Suharto era efectivamente "un canalla, pero un canalla nuestro".

Testimonios

En una entrevista concedida al programa de la periodista Christiane Amampour, emitida por CNN en español el sábado pasado, el codirector Oppen-heimer narró los orígenes de su film. Viajó a Indonesia con su equipo, y comenzó a entrevistar a sobrevivientes del genocidio para incluir su testimonio en la película. A cierta altura, el gobierno indonesio, al parecer ideológicamente heredero de Suharto, les prohibió seguir con esos reportajes: al parecer temieron que la película constituyera "un atentado al honor del país, o alguna idiotez de ese tipo. Por un momento pensaron que la película no llegaría a existir

Fue uno de los sobrevivientes quien les dio la solución: no entrevisten a las víctimas sino a los asesinos. Lo hicieron, y funcionó. Varios integrantes de los escuadrones, hoy octogenarios o casi, accedieron a hablar ante cámaras, contaron en detalle las atrocidades que habían perpetrado, las representaron para el film y en algunos casos hasta manifestaron su orgullo por sus hechos de antaño.

El resultado (que obtuvo hace unos días el Bafta a mejor documental)puede ser espeluznante. También ha recibido enormes elogios de gente que sabe. El director alemán Werner Herzog ha dicho: "No he visto un film tan potente, surreal y aterrador en la última década". Su talentoso colega Errol Morris, ganador de un Oscar, dijo de ella: "Como todos los grandes documentales, The Act of Killing exige otra manera de ver la realidad. Un film asombroso e impresionante."

Si The Act of Killing trata de horrores de un pasado reciente, Dirty Wars ("Guerras sucias") del norteamericano Richard Row-ley cuestiona atrocidades más contemporáneas. A partir del libro Dirty Wars: The World Is a Battlefield del periodista Jeremy Scahill, arranca con una masacre de población civil cometida por tropas norteamericanas en territorio talibán, pero parte de ese hecho concreto para denunciar otras tropelías escamoteadas del escrutinio público por el gobierno de Obama. Se ha señalado empero que el film tiene el buen criterio de no agotarse en un panfleto antinorteamericano: la pintura es también implacable con las atrocidades cometidas por el otro bando.

La conflictiva realidad del Medio Oriente corre al fondo El Midan (The Square, o "La plaza"), documental de producción norteamericana y egipcia dirigido por Jehane Nouhaim. Durante casi dos años, el equipo de filmación circuló con sus cámaras por los alrededores de la plaza Tahrir, en El Cairo, acompañando a los manifestantes que primero protestaron contra la tiranía de Hosni Mubarak y luego tuvieron que volver a salir a la calle cuando el luego derrocado Morsi alcanzó la presidencia. Premiada en Toronto, la película, según sus autores, aún se sigue haciendo: le agregan y modifican cosas a medida que la explosiva situación política egipcia continúa desarrollándose.

Si los tres films mencionados constituyen destimonios de la Gran Historia, es totalmente diferente el caso de Cutie and the Boxer, también producción norteamericana dirigida por Zachary Heinzerling. Se trata de la historia de amor del famoso pintor Ushio Shinohara y su esposa, Noriko, en el agitado Nueva York de los años cuarenta. Ansiosa por dejar de lado su papel de asistente de su autoritario marido, Noriko busca una identidad propia, disparando un cuadro humano sobre tradiciones y modernidad.
Las voces de la fila de atrás

Otro candidato al Oscar a Mejor Documental que se ocupa de lo que se puede llamar la Pequeña Historia es A 20 pasos de la fama del norteamericano Morgan Neville, una crónica acerca de los cantantes "de recambio", los coristas que se ubican en escenario a pocos metros de Bruce Springsteen o Stevie Wonder o Mick Jagger, pero cuyos nombres suelen ignorarse. Sin ellos, la música de las grandes bandas populares no sería sin ellos lo que es, pero no están en el punto de mira, por lo que no son tan conocidos. El documental narra cómo son sus vidas e indaga en su mundo.