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Siete hábitos que ayudarán a los adolescentes a superar los problemas típicos

Adolescente / El Mercurio/Chile/GDA

Adolescente / El Mercurio/Chile/GDA

Una guía que, entre otras cosas, les puede ayudar a ejercer control sobre sus vidas, mejorar las relaciones con sus amigos, llevarse bien con sus padres, hacer las cosas en menos tiempo y, hasta, ser felices

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La adolescencia es una etapa de la vida bastante complicada, de eso no hay duda. A los cambios físicos, que en ocasiones son bruscos y poco estéticos, se suman los psicológicos, que hacen sentir a los jóvenes inseguros, incomprendidos y hasta menos queridos por sus más cercanos.

Si tienes hijos y ves que se les está haciendo difícil lidiar con los problemas típicos de la adolescencia, puedes darles una mano para convertirse en jóvenes felices y exitosos. ¿Cómo? La respuesta la encontrarás en el libro "Los 7 hábitos de los adolescentes altamente efectivos" del escritor Sean Covey, una guía que -según explica su autor- pretende "convertirse en una brújula para ayudar a navegar a los jóvenes en la jungla en la que actualmente viven".

Aunque el público objetivo del libro son precisamente los adolescentes, también resulta de gran ayuda para cualquier adulto que ejerza influencia sobre ellos. En él, Covey presenta siete características que los jóvenes deben desarrollar para ejercer control sobre sus vidas, tomar decisiones más prudentes, llevarse bien con sus padres, definir sus valores y aumentar su seguridad, entre otras cosas.

"Los hábitos se forman uno sobre otro. Los hábitos 1, 2 y 3 se refieren a ser dueños de nosotros mismos. Los llamamos 'victoria privada'. Los hábitos 4, 5 y 6 se refieren a relaciones y a trabajar en equipo. Los llamamos 'victoria pública' (…) El último hábito, el 7, es el hábito de la renovación. Nutre a los seis anteriores", explica el autor.

¿Quieres conocerlos? Aquí están:

1.- Ser proactivo: consiste en que el adolescente tome la responsabilidad de su vida, haga que las cosas sucedan, tome decisiones con base en valores, piense antes de actuar y reconozca que no puede controlar todo lo que te pasa.

Lo contrario a este hábito sería que el joven le eche la culpa de sus problemas a sus padres, profesores, amigos, etc., y se convierta en una víctima.

2.- Comenzar con el fin en la mente: significa que el adolescente desarrolle una clara imagen del lugar al que quiere llegar en su vida, decida cuáles son sus valores y fije metas. Covey aclara que no se trata de que el joven decida cada detalle de su futuro, como elegir su carrera o decidir con quién se casará, sino que basta con que sólo piense más allá del día de hoy y decida qué dirección quiere darle a su vida.

Según el autor, para desarrollar este hábito sirve mucho que el adolescente tenga un enunciado de misión personal, algo así como un credo que afirma lo que es su vida. "Esto te abrirá los ojos a lo que realmente es importante y te ayudará a tomar las decisiones apropiadas", asegura.

Lo contrario a este hábito sería que el joven no tenga planes, evite las metas a toda costa, viva el momento y no piense nunca en el futuro.

3.- Poner primero lo primero: se trata de que el adolescente aprenda cómo hacer prioridades y administrar su tiempo, para que las cosas más importantes sean las primeras y no las últimas. Para esto, algo útil es que lleve una agenda, la que Covey considera como una "herramienta para ayudarte a vivir". También es fundamental que el joven aprenda a sobreponerse a sus temores, a ser fuerte en los momentos difíciles y a resistir a la presión de los compañeros.

Los contrario a este hábito sería que el adolescente deje lo más importante en su vida para después de ver televisión, navegar en internet, hablar por teléfono, etc.

4.- Pensar ganar-ganar: según el autor, éste hábito es el fundamento para que los adolescentes se lleven bien con las otras personas, y comienza en la creencia de que todos somos iguales, de que nadie es inferior o superior a los demás y que, en realidad, nadie necesita serlo. "Es creer que todos pueden ganar (…) Te preocupas por los demás y quieres que tengan éxito. Pero también te preocupas por ti mismo, y también quieres tener éxito. Ganar-ganar es abundante. Es creer que hay suficiente éxito para dar y repartir", dice Covey.

Lo contrario a este hábito sería no permitir que los demás tengan éxito en alguna cosa, porque si los otros ganan, tú pierdes.

5.- Busca primero entender, luego ser entendido: o, en otras palabras, escucha primero y habla después. Según el autor, si el adolescente logra ver las cosas desde el punto de vista de otra persona antes de hablar del propio, se le abrirá todo un nuevo mundo de comprensión. Este hábito es la clave de la comunicación y su segunda parte es ser entendido, lo cual es igual de importante y para buscarlo se requiere valor.

Lo contrario a este hábito sería que el joven hable mucho y se asegure de que los otros siempre conozcan primero su punto de vista, para luego fingir que los escucha.

6.- Sinergizar: consiste en que el adolescente trabaje en conjunto con otras personas, para lograr mejores cosas que las que se conseguiría haciéndolo solo. Es una cooperación creativa, donde el todo es mayor que la suma de sus partes, sostiene Covey.

Lo contrario a este hábito sería que el joven crea que él hace las cosas mejor solo que en equipo, porque las otras personas son extrañas y distintas a él.

7.- Afilar la sierra: significa que el adolescente renueve y refuerce regularmente las cuatro principales dimensiones de su vida: el cuerpo (haciendo ejercicio, comiendo saludablemente, etc.), la mente (leyendo, educándose, escribiendo, etc.), el corazón (formando relaciones, riendo, etc.) y el alma (meditando, rezando, etc.). El autor dice que esto no es algo que simplemente sucede, sino que los jóvenes deben ser proactivos y hacer que suceda, de la mejor forma para cada uno.

Lo contrario a este hábito sería que el adolescente se ocupe de su vida de tal manera que no le quede tiempo para renovarse o superarse.