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El miedo por amenaza del ébola se extiende por América y Europa

El jefe del Instituto Nacional de Salud de Perú, Ernesto Bustamante, muestra los trajes utilizados para atender eventuales casos de ébola en el país / EFE

El jefe del Instituto Nacional de Salud de Perú, Ernesto Bustamante, muestra los trajes utilizados para atender eventuales casos de ébola en el país / EFE

40 años después de descubrir el virus, Occidente siente cercano el mal que creía confinado a África 

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El ébola es noticia vieja, al menos para África occidental. Este virus fue detectado por primera vez en ese continente, en 1976, cuando se desató en las localidades de Nzara, en Sudán y Yambuku, en Zaire, actual República Democrática del Congo. Desde entonces, ha habido una veintena de brotes. La actual, sin embargo, constituye la más grave que se ha registrado en la historia, con un total de 8.399 personas infectadas y 4.033 fallecidas, según el informe divulgado el viernes por la Organización Mundial de la Salud.

Pero solo cuando se conoció la muerte de Thomas Eric Duncan en Estados Unidos y se confirmó el contagio de la auxiliar de enfermería Teresa Romero en España, América y Europa encendieron las alarmas ante una posible epidemia. De nada habían servido, hasta ese momento, las repetidas advertencias de los gobiernos de los países afectados y de Médicos sin Fronteras para actuar frente a un mal que llevaba décadas afectando a la población africana y cuyo genoma se descifró hace 14 años.

El inmunólogo colombiano Manuel Elkin Patarroyo asegura que la ausencia de vacunas y medicamentos para enfrentar al virus no se relaciona con dificultades científicas, sino con el desdén de Occidente.

“A pesar de que había gente muriendo en África, en distintos brotes, apenas ahora se le pone atención porque salió de ese continente y nos está llegando (...) Esto debe ser un llamado de atención para que volteemos la mirada a esa región del mundo, a la que tenemos abandonada”, dijo.

La propagación del virus del ébola en África occidental demuestra la importancia de reducir la desigualdad. Así lo plantea el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, en un artículo publicado en The Huffington Post: “En los países con ingresos altos e ingresos medios existen los conocimientos y la infraestructura para brindar tratamiento a los enfermos y contener el virus. Sin embargo, durante muchos años, hemos fracasado en dar acceso a esos conocimientos e infraestructura a las personas de bajos ingresos de Guinea, Liberia y Sierra Leona. Actualmente, en esos países están muriendo miles de personas porque, en la lotería del nacimiento, nacieron en el lugar equivocado”.

Alerta epidemiológica

La preocupación occidental se evidenció esta semana en una reunión de alto nivel sobre la epidemia del ébola a la que asistieron representantes de la ONU, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), así como los presidentes de Guinea, Liberia y Sierra Leona, los países más afectados por el virus.

Allí, el director del Centro de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, Thomas Frieden, manifestó la necesidad de trabajar contra el virus del ébola para evitar que se convierta en el próximo VIH, que ha infectado a más de 75 millones de personas.

El editorial de la revista médica The Lancet celebra el liderazgo de Estados Unidos ante la crisis sanitaria. Sin embargo, apunta que el Gobierno de ese país no es una agencia de salud multilateral. “La responsabilidad final de prevenir la propagación internacional de la enfermedad recae en la OMS y su Reglamento Sanitario Internacional, que previene que las emergencias de salud pública nacionales se conviertan en crisis internacionales. Pero la OMS ha sido mal atendida por sus Estados miembros, que han dejado de invertir en ella”, advierte la publicación británica.

Ya se habla de que, en el peor de los escenarios, el ébola podría llegar a contagiar a 1,4 millones de personas en Liberia y Sierra Leona hasta enero de 2015, según cálculos del CDC. De allí que la alarma internacional ha impulsado a aumentar las medidas de seguridad sanitaria. El Reino Unido decidió incrementar sus controles en los aeropuertos. Argentina, por su parte, se centrará en la formación del personal, la compra de equipos de aislamiento y la elaboración de una normativa.

Lo mismo Guatemala, Perú y Colombia. Ahora Brasil decidió aislar el centro médico de la ciudad de Cascavel en el que fue atendido, en primera instancia, un guineano que presentó fiebre y constituye un caso sospechoso de ébola.

Pese al refuerzo de las medidas, el profesor de microbiología Peter Piot, miembro del equipo internacional que en 1976 descubrió el virus del ébola, aseguró, en declaraciones a la BBC, que es “inevitable” la aparición de más casos en Europa. No obstante, descartó que se produzca una epidemia debido a que, a su juicio, existen buenos protocolos médicos.

El epidemiólogo nigeriano Chikwe Ihekweazu también aseveró que considera “muy difícil” que el virus del ébola se extienda por Occidente por lo avanzado de sus equipamientos y de sus instalaciones hospitalarias. “Es imposible aislar los países y de seguro se registrarán nuevos casos, pero es muy difícil que se produzca una gran expansión del virus en Occidente si todo se hace bien”, dijo en entrevista a Efe.