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Woody Allen: 80 años de humor, triunfos y polémicas

Woody Allen | Foto: EFE

Woody Allen | Foto: EFE

Este martes el ganador de cuatro premios Oscar celebra su cumpleaños número 80, y lo hace manteniéndose en la cima de la comedia internacional

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La vida de Woody Allen podría estar sacada de una de sus películas. Tal como en sus filmes, este cineasta que hoy cumple 80 años ha pasado por episodios extraños, otros graciosos y otros totalmente inesperados.

Woody Allen es la encarnación viva del cliché de un neoyorkino judío: delgaducho, culto, intelectual, creativo, lleno de dudas sobre sí mismo, melancólico e incluso depresivo. Desde hace más de medio siglo intrepreta el mismo papel: el de un perdedor encantador y sin suerte que lo único que intenta es salir adelante. En yiddish a ese tipo de perdedor se lo llama "nebbish" y Woody Allen lo representa a la perfección.

Allen, cuyo nombre real es Allan Stewart Konigsberg, creció en una familia judío ortodoxa en la que se hablaba yiddish e incluso un poco de alemán. "Mi madre siempre decía que fui un niño feliz hasta que cumplí los cinco años", contó en una ocasión. Ya de joven cumplió con el cliché de intelectual neoyorquino y fue al psicoanalista. Al parecer padecía a la vez agorafobia y claustrofobia... imposible aclararse.

Pero el genio encontró su medicina. "Hacer películas es una buena distracción del tormento de la vida", confesó, y él siempre fue creativo y productivo. En el colegio ya escribía artículos satíricos para los periódicos, después lo hizo para cómicos como Bob Hope y a los 30 años ya era uno de los humoristas más conocidos de Estados Unidos y ganaba miles de dólares con cada actuación.

Cuando se ponía detrás del micrófono, lo hacía con sus inseguridades y sus actuaciones no eran una sucesión de chistes sino prácticamente monólogos. ɐl inventó la máxima de todos los cómicos de stand-up: "Es divertido porque es verdad". Todos los que han venido después en Nueva York, desde Jerry Seinfeld a Louis C. K., son en realidad sus descendientes.

En la vida real adoptó un niño y una niña junto a la que durante muchos años fue su pareja, la actriz Mia Farrow, y tuvieron un hijo, Satchel. Como si de una de sus películas se tratase, el cineasta se enamoró de otra de las hijas adoptivas de Faroow, Soon Yi, 35 años menor que él. Tras separarse de Farrow, ella lo acusó de haber abusado de su hija Dylan cuando tenía siete años. Pero Allen nunca estuvo a solas con la niña y el médico que evaluó el testimonio de Dylan determinó que las acusaciones fueron inventadas o inculcadas a la pequeña.

Finalmente el cineasta se fue a vivir con Soon Yi, con quien se casó en 1997 -a los 61 años de Allen y 26 de ella- y adoptó dos niñas. Según Allen, es lo mejor que le pasó nunca. Pero para otros fue algo más bien vergonzoso y supuso el fin de su época dorada, en la que creó obras maestras como "Annie Hall", "Manhattan" o "Hannah y sus hermanas".

Sin embargo Allen siempre ha conseguido reinventarse. Cruzó el Atlántico y rodó en España Vicky Cristina Barcelona, con Penélope Cruz y Javier Bardem, en Londres ("Match Point", "Scoop"), en Roma e incluso con la entonces primera dama francesa, Carla Bruni, a la que incluyó en el reparto de Medianoche en Paris. El guión de esta última le valió su cuarto Oscar, después de los dos que consiguió con Annie Hall (mejor director y mejor guión) y el que logró con "Hannah y sus hermanas" (mejor guión).

A un ritmo de una película al año, ahora Allen ha vuelto a proponerse "demasiado", según sus palabras. Se trata de una serie que producirá para Amazon, "la maldición" de su vida, según confesó. No es de extrañar, ya que se trata de su primera serie, y no sólo como director o actor. "Nunca he visto una serie de televisión y no tengo pensado hacerlo", afirmó.

A punto de cumplir los 80, ¿piensa en la muerte? En realidad Woody Allen lleva décadas haciéndolo. "No tengo miedo a la muerte, sólo quiero estar allí cuando suceda", dijo una vez. El director se ha convertido en toda una leyenda, algo que para él supone un pequeño problema: "Hace poco alguien me dijo que seguiría viviendo en el corazón de la gente. ­¡Pero yo quiero seguir viviendo en mi apartamento!"