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El Tiempo: Los niños venezolanos también padecen por falta de medicinas

A partir de mediados de 2015 la falla se hizo sistémica y las consecuencias se ven tanto en el sistema público como privado | Foto: El Tiempo

A partir de mediados de 2015 la falla se hizo sistémica y las consecuencias se ven tanto en el sistema público como privado | Foto: El Tiempo

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El miércoles 13 de abril y por segunda vez, a los niños venezolanos enfermos la justicia de su país les dio la espalda. El tribunal tercero de “Protección de Niños, Niñas y Adolescentes” negó la apelación de amparo contra el Ministerio de Salud del gobierno venezolano ante la escasez de medicinas y material médico que afecta a los pequeños con problemas de salud.

El juez titular de ese despacho, Oswaldo Tenorio alegó que las pruebas incoadas por la organización Cecodap –promotora de la medida de protección- no eran suficientes para establecer un patrón de escasez de medicinas pediátricas.

Pero la desesperación de miles de madres de niños venezolanos enfermos cuenta otra historia. Jacqueline se descuelga del celular unos minutos para contarle a EL TIEMPO que su esposo camina diariamente toda Caracas para conseguir el Solumedrol (metilprednisolona), un esteroide que “controla” el agresivo tumor que tiene en la cabeza su hijo de cuatro años mientras espera el resultado de la biopsia. La prueba se la practicaron hace un mes pero la escasez también alcanza a los reactivos en los laboratorios y sin su resultado no se puede empezar la radioterapia.

“Esto es muy fuerte porque el Solumedrol lo necesitamos todo el tiempo y a veces no tenemos. También pasa que no siempre se cumple el tratamiento por falta de cosas. Ayer, por ejemplo, faltó el protector gástrico y estos son niños muy delicados”, apunta.

La espera para los niños con enfermedades crónicas puede ser mortal. En el piso 6 del Hospital J.M. de Los Ríos –referencia regional pues es el hospital de niños más grande de América Latina-, el ala de Oncología Infantil ha sido escenario de un aumento de hasta 7 por ciento en mortalidad de sus pacientes en los últimos dos años, según confirma el doctor jefe del área, Augusto Pereira.

“Este es el peor momento en nuestra historia en abastecimiento de medicamentos. Tuvimos una situación manejable, hasta de franca mejoría hasta 2010 cuando el Estado garantizaba 80 - 90 por ciento. Desde hace un año y medio empezaron las fallas puntuales, pero a partir de mediados de 2015 la falla se hizo sistémica y las consecuencias se ven tanto en el sistema público como privado de salud. Aunque se tenga la plata, la medicina no se encuentra”, destaca.

“El problema oncológico comienza por el diagnóstico, el costo de imagenología y falta de personal para hacer biopsias ha hecho que los pacientes se diagnostiquen cuando la enfermedad está más avanzada. Para las quimioterapias los medicamentos llegan con irregularidad, se van sumando semanas a una enfermedad que no perdona y un protocolo de cuatro meses, se alarga hasta ocho y una efectividad hasta de 90 por ciento me baja hasta 50 por ciento”.

Hasta lo básico falta

Pero la escasez de medicamentos no solo toca fórmulas especializadas; la falta de insumos básicos también amenaza a pequeños como Gabriel Rodríguez, un bebé de ocho meses que lleva seis esperando ser operado de una malrotación intestinal, una intervención relativamente sencilla para evitar el colapso de su aparato digestivo.

Pero Gabriel primero debe superar una infección pulmonar que se cura con nebulizaciones y Lisaura, su mamá, que tardó meses en conseguir el medicamento, estuvo dos semanas más ahorrando los 1600 bolívares (5,3 dólares al tipo de cambio oficial más alto) para buscar la mascarilla plástica que necesitaba y que el hospital no tenía. Ahora, su hijo es parte de la lista de 4500 niños que esperan para ser operados, sólo en Caracas, según confirma a EL TIEMPO el presidente de la Sociedad de Pediatría de Venezuela, doctor Huníades Urbina.

La hospitalización de Gabriel coincidió con la falla total de fórmulas lácteas que tuvo a 30 bebés del hospital sin tetero nocturno durante dos días. La directora del hospital confirmó que desde octubre el Ministerio de Salud no enviaba las latas de fórmula y personalmente hacía fila en los mercados para conseguirla. Los padres, de muy pocos recursos, lograron comprar algunas que luego repartieron entre los infantes.

El doctor Urbina advierte que la escasez de medicinas para los pequeños pacientes hemofílicos, con diabetes y con HIV descontrola sus tratamientos, incluso si se trata de insumos tan elementales como las bandas para medir la glucosa. En el caso de los antirretrovilares, Urbina destaca que si pasa mucho tiempo sin administrarse el medicamento la enfermedad desarrolla resistencia.

Permiso para apoyo

Además de empujar la creación de redes de búsqueda de medicamentos –el Twitter es la nueva farmacia virtual del país-, la situación impulsó al parlamento venezolano a decretar la existencia de una crisis humanitaria en el sector salud y, en ello, exhortar al gobierno del presidente Nicolás Maduro a que acepte que otros gobiernos ayuden con el envío de medicinas –como ha ofrecido España- y permita a los particulares la compra en el exterior de los medicamentos y el envío a Venezuela, los cual está prohibido.

“En Venezuela no hay Isofamida”, cuenta desde la región de Falcón Alison de Naser, madre de una nena de 10 años con cáncer de torax, quien ha podido comprar el medicamento de la quimioterapia en el Locatel de Miami y pagar el envío, que recibe en un Locatel en Caracas.

“Me consiguieron unas cajas en Colombia pero en la frontera le advirtieron a mi amiga que no las podía pasar. Para cada ciclo necesito tres cajas, cada una de 300 dólares. Hemos usado nuestros ahorros, pedido prestado, el seguro nos ha pagado algo y así vamos, pero me falta una caja para este ciclo y el que viene. Cuando a uno le dicen que tiene un hijo enfermo en Venezuela lo primero que uno piensa no es en la enfermedad sino cómo y dónde empezará uno a buscar las medicinas.”

Muerte de recién nacidos

Además de las fallas de abastecimiento de medicamentos e insumos médicos, el estado de las instalaciones, servicios y equipos médicos ha empujado a los centros asistenciales venezolanos públicos a acumular otra estadística que desafía la razón: la muerte de recién nacidos.

La prensa regional y la Federación Médica Venezolana denuncia que sólo en el primer trimestre de 2016 fallecieron 97 neonatos en el Hospital Antonio Patricio del Alcalá de Cumaná (estado Sucre), 71 en el Hospital Central de San Cristóbal (Táchira) y 46 en el Hospital Clínico Universitario de Caracas. Desde el estado Anzoátegui se reportó que el miércoles 13 de abril ocurrió un apagón que habría afectado fatalmente a cuatro de siete recién nacidos que fallecieron ese día en el Hospital Luis Razetti de Barcelona.