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El Tiempo: La jugada de Maduro para contentar a los militares

El presidente Maduro junto al general Vladimir Padrino López | Foto: Agencias

El presidente Maduro junto al general Vladimir Padrino López | Foto: Agencias

El titular de Defensa, Vladimir Padrino López, es el encargado de enfrentar el abastecimiento de comida en Venezuela

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Cuando el entonces presidente Hugo Chávez necesitó desesperadamente militares leales a su causa, apareció Vladimir Padrino López. Ocurrió en abril del 2002, cuando parte de la Fuerza Armada Nacional (FAN) se alzó contra su gobierno y, junto con un grupo de civiles, los derrocaron momentáneamente.

Pero Padrino López, entonces teniente coronel y comandante del Batallón de Blindados en Caracas, no se plegó a los insurgentes y así selló –seguramente sin saberlo– el comienzo de una historia en la que hoy detenta tanto poder político que el Vicepresidente de la República luce casi como un jarrón chino.

Y es que por obra y nombramientos del presidente Nicolás Maduro no solo lidera y fiscaliza toda la cadena de distribución alimentaria del país –como cabeza de la Gran Misión Abastecimiento Soberano–, sino que tiene el control operativo de la FAN y, de concretarse el funcionamiento de la Compañía Anónima Militar Mineral Petrolífera y de Gas (Caminpeg), será la cabeza de toda la explotación y comercialización petrolera del país.

Aunque no pudiera prever su esplendoroso futuro en las aguas de la revolución bolivariana, el general en jefe Padrino López dio brazadas seguras en esa dirección. Sobre todo a partir del 2012, cuando tras 10 años de discreto pero férreo apoyo a la causa revolucionaria dentro de las filas castrenses, fue tocado por la confianza del presidente Chávez, quien meses antes de fallecer lo ascendió a mayor general y segundo comandante del Ejército.

Luego, en 2013, Maduro le otorgó la mayor de las distinciones al nombrarlo general en jefe, jefe del Comando Estratégico Operacional (Ceofanb) y, meses después, Ministro de Defensa.

Estos dos últimos títulos lo convierten en la cabeza de todas las operaciones militares y estratégicas del país, con el máximo poder de decisión en áreas tan sensibles como inteligencia, doctrina militar, despliegue de artillería y comunicaciones.

Del Ceofanb depende la coordinación de las siete Regiones de Defensa Integral del país y operativos tan importantes como el Plan República, que custodia centros y equipos de votación en las jornadas electorales.

Por esas fechas, el avezado militar, que ha desempeñado todos los cargos posibles de mando de tropa dentro de la FAN, probó adentrarse en las arenas políticas con discursos en los que no solo se declaró abiertamente socialista y seguidor del “comandante supremo”.

También aseguró que la FAN bajo su mando comparte esa doctrina (“somos de irreductible vocación bolivariana y consecuentemente chavista”, ha dicho), sin poner mayor reparo en que la Constitución demanda imparcialidad del cuerpo militar. En un gobierno profundamente ideologizado y dependiente de su relación con los uniformados, sus palabras han caído como un bálsamo, lo mismo que su visión coincidente con el presidente Maduro de que existe una “guerra económica” impulsada por “el boicot de las corporaciones internacionales (…), ataque a la moneda y la economía nacional (…) y operaciones psicológicas internas y externas para el debilitamiento de todo tipo”.

Papel clave

No fue en balde el profundo involucramiento de la FAN en todo tipo de tareas, como inspecciones de depósitos, custodia de las cadenas de distribución y hasta ordenadores de las largas filas que se hacen en los mercados para comprar bienes de primera necesidad, que han llevado al propio Padrino López a convertirse en una especie de ‘superministro’ encargado de atacar el problema del desabastecimiento, labor para la cual lo designó Maduro pidiendo para su nueva “mano derecha” la subordinación total de su gabinete al militar. 

Ha logrado tal comodidad en la revolución que con mucha pompa se publicó una foto suya con Fidel Castro –una que, por ejemplo, no tiene Diosdado Cabello– y hasta sostuvo una diatriba de micrófono con el presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos, a quien amenazó con abrirle un proceso judicial luego de que este asegurara que el pliegue ideológico de la FAN al Gobierno “es un asco”.

Una carta seria y respetada

Siempre de riguroso verde oliva, fiel a su total formación militar, Padrino López es caraqueño, de hablar tranquilo y una dura mirada. Su hoja de vida en el Ministerio de la Defensa dice que tiene dos hijos y le gusta la música venezolana, que se graduó en la Academia Militar en 1984 como el 18 de su promoción y tiene dos posgrados. Pero su hoja en la prensa venezolana prefiere destacar que no ha sido señalado por el Departamento de Estado estadounidense dentro de la lista de funcionarios venezolanos relacionados con el narcotráfico o violador de derechos humanos.

Tampoco se le ha relacionado con alguno de los muchos escándalos de corrupción, entre los que despuntan no pocos militares. Incluso el mayor general Clíver Alcalá Cordones, otrora poderoso funcionario de Gobierno, compañero de Chávez en el alzamiento de 1992 y hoy férreo opositor a Maduro, asegura que Padrino López “es un hombre decente, un venezolano auténtico que tiene mucho criterio”.

Por su parte, la analista militar y directora de la ONG Control Ciudadano, Rocío San Miguel, afirmó a EL TIEMPO que a pesar de su marcado sesgo político, Padrino López “es respetado por su disciplina al trabajo dentro de la FAN”.