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Técnicas para lidiar con el dolor

El dolor crónico causa un deterioro de la calidad de vida de la persona, lo que también puede promover abatimiento, desesperanza, impotencia, mucha ansiedad y alteraciones de humor/ Foto: El Nuevo Día

El dolor crónico causa un deterioro de la calidad de vida de la persona, lo que también puede promover abatimiento, desesperanza, impotencia, mucha ansiedad y alteraciones de humor/ Foto: El Nuevo Día

Beneficios de la terapia cognitiva conductual en la que se enseñan técnicas y estrategias psicológicas probadas científicamente para manejar una enfermedad más allá de medicamentos

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Es un problema de salud que sigue en aumento y que para la mayoría de las personas que lo padecen “les vira la vida al revés”. O por lo menos,  es lo que sienten los pacientes de dolor crónico o recurrente, una de las afecciones de salud más prevalentes en casi cualquier sociedad moderna. De hecho, se estima  que está presente en un 53% de las consultas médicas.

Según  la  Organización Mundial de la Salud  (OMS) y la  Asociación Internacional para el Estudio del Dolor  (IASP),   se trata de  un problema extenso que afecta a 1 de cada 5 personas. Por eso es considerado como un serio problema sanitario con importantes consecuencias de sufrimiento y deterioro de calidad de vida de los pacientes, además de afectar el entorno familiar, laboral y social. En Puerto Rico no hay cifras al respecto, pero se estima que porcentualmente la situación es similar.

Pero no es solamente el dolor, también es vital que se tengan en cuenta las emociones negativas que surgen en cada persona que lo padece, no importa cuál sea el origen. Un ejemplo son  los pacientes de artritis reumatoidea, dice la doctora  Vilmania Mambrú,  directora del Programa Graduado de la Escuela de Escuela de Ciencias Sociales, Humanidades y Comunicaciones, de la Universidad Metropolitana, del Sistema Universitario Ana G. Méndez (SUAGM).

Ella  lo sabe por experiencia doble. Lo ve en los pacientes que acuden a su oficina en busca alivio a través de los tratamientos no farmacológicos que ofrece en su práctica privada como psicóloga clínica, además de vivirlo  personalmente desde que fue diagnosticada con esta afección.

“Por casi un año sufrí de intensos dolores antes de que me diagnosticaran. El dolor crónico es muy limitante. En mi caso, mi esposo  me tenía que ayudar hasta para virarme de la cama y para levantarme porque el entumecimiento y el dolor son muy fuertes”, recuerda Mambrú, quien ofrecerá una charla sobre este tema el próximo sábado, 29 de agosto, durante una actividad de la Fundación Puertorriqueña de Enfermedades Reumáticas.

Precisamente, señala que el dolor crónico causa un deterioro de la calidad de vida de la persona, lo que también puede promover abatimiento, desesperanza, impotencia, mucha ansiedad y alteraciones de humor.  

“Se han hecho muchas revisiones de literatura y discusiones sobre estos aspectos, especialmente entre los psicólogos de la salud y los psicólogos clínicos. Y en las  últimas investigaciones se ha comprobado que el dolor crónico no solo afecta a nivel físico sino también a nivel psicológico”, sostiene la especialista, mientras resalta la importancia de que estos pacientes también obtengan tratamiento para todas las emociones que surgen como consecuencia del dolor.

Ajustes psicológico

De hecho, la psicóloga dice que en su conferencia hablará sobre los beneficios de la   terapia cognitiva conductual “que ha sido validada empíricamente y que se menciona mucho en todo lo que es la psicología de la salud debido a que mejora no solamente el dolor sino también el ajuste psicológico que el paciente tiene para lidiar con la enfermedad”.

Se trata, afirma, de un beneficio adicional para el paciente porque es una forma de manejar la enfermedad más allá de lo que es el medicamento. La terapia consiste en enseñar una serie de técnicas y estrategias psicológicas probadas científicamente para que la persona afronte su problema emocional y lo maneje hasta eliminarlo. 

“El modelo cognitivo conductual trabaja con el pensamiento,  sentimiento y conducta del paciente con condiciones como el dolor y se puede usar en conjunto con el tratamiento farmacológico”, explica la psicóloga, quien cree que si se comienzan a recibir estas terapias, aun antes de empezar a tomar medicamentos,  el tratamiento general va a ser más efectivo.

Especialmente, porque  la persona va a aprender a reducir significativamente la ansiedad y los síntomas depresivos, además de ayudarlo a relajarse y a ser más tolerante con las consecuencias de la  enfermedad. De hecho, sostiene  que el paciente que tiene un tratamiento psicológico con este modelo, va a tener una mayor adherencia al tratamiento médico y a la misma vez va a tener una mejor oportunidad de   saber qué opciones tiene para manejarlo, cómo reducirlo y cómo tolerarlo.

En ese sentido, destaca que como es un modelo psicoeducativo hace que el paciente pueda identificar pensamientos irracionales  que lo limitan de hacer ciertas cosas. De hecho, muchos de los diagnósticos en los que el dolor crónico es uno de los síntomas principales, como en el caso de las enfermedades autoinmunes, causan  muchas emociones negativas y  sentimientos de desesperanza.

“Además, el paciente pasa por muchas fases, iguales que las que se pasa cuando hay una pérdida. Y, en realidad, son pacientes que tienen unas pérdidas. Por ejemplo, pierden la salud física, surgen limitaciones que no tenía antes; algunos tienen que dejar el trabajo, tienen que hacer modificaciones en su ambiente familiar y a veces no tienen el apoyo de su familia”, explica Mambrú.

Cambiar creencias. Y en un panorama como este, es normal que surja este tipo de emociones  que, a su vez, impactan la salud mental y la calidad de vida. Además de que minan la tolerancia para poder manejar las actividades cotidianas.

Por eso, la terapia que recomienda la psicóloga, es esencial para  educar al paciente y  hacerlo más consciente de lo que es la enfermedad, de cómo lo va a afectar y de cómo la puede afrontar.  Y una forma, dice Mambrú, es cambiando esas creencias de que el dolor ha virado su vida al revés.

“Al ser una terapia psicoeducativa, con unas técnicas que se pueden hacer, tanto de forma individual como grupal, te va a educar de cómo enfrentar esos cambios de una forma adecuada”, agrega la psicóloga, tras señalar que la terapia está compuesta de muchas técnicas.

Entre ellas, menciona la de  relajación y respiración, de manejo de tensión, además de trabajar con la reestructuración del pensamiento “para evitar los pensamientos negativos de la limitación”. También ayuda con el manejo de las emociones y las soluciones de los problemas a corto plazo.

Asimismo, se ha comprobado que  aprender técnicas de meditación y yoga que  ayuden a la relajación y a disminuir el estrés pueden ser muy efectivas.

De hecho, los cambios en el estilo de vida también son parte importante del tratamiento para el dolor crónico. Dormir bien y dejar de fumar es importante, subrayan los expertos. Precisamente, se sabe que la nicotina en los cigarrillos puede hacer que algunos medicamentos sean menos efectivos.