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Subastarán carta que inspiró obra maestra del escritor estadounidense Jack Kerouac

Kerouac declaró en 1968 a la revista The Paris Review que el poeta Allen Ginsberg prestó la carta a un amigo que vivía en una casa flotante en el norte de California | Foto: El Mercurio

Kerouac declaró en 1968 a la revista The Paris Review que el poeta Allen Ginsberg prestó la carta a un amigo que vivía en una casa flotante en el norte de California | Foto: El Mercurio

Se trata de una misiva escrita por Neal Cassady, que tras leerla Kerouac desechó el borrador inicial de su novela En el camino, cambiándola por un estilo similar al de Cassady

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Se le considera la carta que dio inicio a un género literario: 16.000 palabras surgidas bajo un fuerte estímulo de anfetaminas que escribió Neal Cassady a su amigo Jack Kerouac en 1950.

Cuando las leyó, Kerouac desechó el borrador inicial de su novela En el camino y en un intenso periodo de escritura de tres semanas lo revisó y cambió para darle un estilo similar al de Cassady, que después sería conocido como literatura Beat.

Kerouac declaró poco antes de su muerte que si no se hubiera perdido la carta, ésta habría convertido a Cassady —a quien consideraba fuente de inspiración en la contracultura— en una figura literaria enorme.

Pero resulta que ese texto no estaba perdido, dijo Joe Maddalena, cuya casa de subastas Profiles in History, en el sur de California, lo ofrecerá en venta el 17 de diciembre. La carta sólo estuvo extraviada 60 años.

La misiva se ofrece como parte de una colección que incluye documentos de E.E. Cummings, Kenneth Rexroth, Robert Penn Warren y otras prominentes figuras literarias.

Sin embargo, Maddalena considera que lo que más interesará a los participantes en la subasta será el texto de 18 páginas que escribió Cassady a un solo espacio, donde describe una visita, él estando ebrio, a su ciudad natal Denver, a veces cómica y acompañada de placeres sexuales.

"Es una pieza trascendental de la literatura de la Generación Beat; hay muchos rumores y conjeturas sobre lo que le sucedió", dijo Maddalena.

Kerouac declaró en 1968 a la revista The Paris Review que el poeta Allen Ginsberg prestó la carta a un amigo que vivía en una casa flotante en el norte de California. Kerouac creyó que ese amigo la había tirado por la borda.

"Me pertenecía, era una carta dirigida a mí, por ello Allen no debió ser tan descuidado con ella, ni el tipo de la casa flotante", afirmó.

Sobre la calidad de la carta, Kerouac hizo esta descripción: "Era la pieza de escritura más grandiosa que hubiera visto, la mejor en Estados Unidos, o cuando menos suficiente para que se hubieran estremecido en sus tumbas Melville, Twain, Dreiser, Volfe, y otros".