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Strauss-Kahn: "Tengo una sexualidad más ruda que el promedio"

Dominique Strauss-Kahn, exdirector del Fondo Monetario Internacional. (Foto: cortesía de AFP)

Dominique Strauss-Kahn, exdirector del Fondo Monetario Internacional. (Foto: cortesía de AFP)

El ex director del FMI se defendió en el juicio por proxenetismo que se le sigue en su contra. También habló una prostituta

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"Tengo una sexualidad más ruda que el promedio de los hombres. Y tuve ese tipo de relaciones sexuales con numerosas mujeres. Algunas pueden hallarlas rudas, otras pueden apreciarlas, pero esto no tiene tiene nada que ver con la prostitución", se defendió hoy el ex director del FMI Dominique Strauss-Kahn en el segundo día de su audición en el tribunal francés que lo juzga. 

"¡Absurdo!", "¡falsa lógica!", alzó el tono Strauss-Kahn alzó, al cuestionar que la rudeza de sus prácticas sexuales puedan ser consideradas como pruebas de cargo.

"Empiezo a estar un poco harto", afirmó DSK, dirigiendo una mirada glacial a David Lepidi, abogado de los demandantes en este proceso por proxenetismo agravado.

Según el veterano político francés, la acusación pretende tergiversar sus gustos sexuales. "Sólo tienen sentido si implican que necesitan prostitutas, esto es absurdo", dijo Strauss-Kahn, salvo que "se quiera hacerme comparecer ante los jueces por prácticas perversas, lo que ya no existe", añadió, en una alusión a la sodomía.

En esta audiencia, a medio camino del proceso iniciado el 2 de febrero y que durará tres semanas, se señaló la "brutalidad" de DSK en sus relaciones sexuales, según la descripción hecha por varias participantes en las fiestas libertinas organizadas por su círculo de amigos. Tal actitud sólo puede explicarse si él sabia que las mujeres eran prostitutas, según la estrategia de la acusación.

"Debo tener una sexualidad que es más ruda que la media de los hombres", reconoció Strauss-Kahn. "Que ciertas mujeres no la aprecien, es su derecho, sean o no prostitutas", agregó.

Strauss-Kahn, que comparece junto a otros trece acusados, es pasible de diez años de prisión y un millón y medio de euros de multa. 

Jade, ex prostituta que se declaró demandante en el proceso, se echó a llorar cuando se le pidió que explicara lo que pasó en la habitación de hotel de DSK en Bruselas después de una fiesta en un club de intercambio de parejas en el otoño del 2009.

- "Ningún cliente me habría hecho eso jamás" -

"Cada vez que veo su foto, revivo ese empalamiento que me desgarra por dentro, porque ningún cliente me había hecho eso jamás", afirmó.

El presidente del tribunal, Bernard Lemaire, reaccionó a la palabra "cliente". "Si yo fuera libertina, él me habría preguntado", respondió Jade. "Para infligirme lo que él me infligió, tenía que tener poco respeto por mí", agregó.

"No me di cuenta" del sufrimiento de Jade durante la relación "y lo siento mucho", replicó DSK.

Strauss-Kahn volvió a negar varias veces que supiera que ella o las otras mujeres eran prostitutas.

Eso "puede no gustarle a Jade, ella puede llamarlo carnicería, pero esto no quiere decir que sean prostitutas", repitió, denunciando la "falsa lógica" de la acusación, que supone que "dadas las prácticas sexuales del señor, hacen falta prostitutas".

Las explicaciones de DSK fueron directas, sin contradecirse y sin variar ni un ápice su versión pese a las preguntas repetidas de los jueces, del fiscal y de los abogados de los demandantes. 

En el legajo, hay una foto de DSK y Jade tomada en el FMI, en el despacho del entonces director de la institución. En ella Jade sonríe.

Strauss-Kahn afirmó que si hubiera sabido que ella era un prostituta no habría permitido nunca esa foto, que fue ampliamente difundida después cuando estalló el escándalo del Carlon.

En la época en que fue tomada, DSK ambicionaba llegar a ser presidente de Francia y los sondeos lo consideraban gran favorito para la elección presidencial.

El juez pregunto a Jade por qué aceptó ese viaje a Washington con DSK, que tuvo lugar en enero deL 2010.

"Por 2.000 euros, no iba a decir no. Hice turismo, quería visitar Washington", reconoció ella, indicando que los allegados de DSK le pidieron que fuera "discreta" y se hiciera pasar por una secretaria.

Esta nueva exposición pública de la vida privada de Dominique Strauss-Kahn en el proceso del Carlton se produce tres años y medio después del escándalo del Sofitel de Nueva York, que lo obligó a renunciar a su cargo en el FMI y puso fin a su carrera política.