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“Siempre he sido una mujer fuerte”

Viuda de Cheo Feliciano | Cortesía @primerahora

Viuda de Cheo Feliciano | Cortesía @primerahora

"Le dio sueño y se quedó dormido. Según me dicen de la autopsia. Él se fue rápido. No sintió nada”, dijo la viuda.

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Durante las ceremonias funerales en San Juan y Ponce del cantante puertorriqueño Cheo Feliciano, su viuda,  Socorro “Cocó” Prieto,  lució fuerte. Lloró poco. Aceptó pacientemente el pésame que le brindaron conocidos y desconocidos. Estuvo allí, habló con la prensa local e internacional, no se derrumbó.

Sin embargo, a un mes de la inesperada muerte de una de las voces más privilegiadas y queridas de Puerto Rico, que se cumplió el pasado sábado, la compañera por más de 56 años de Feliciano llora todos los días como si después del marullo mediático por fin pudiera dejar salir su dolor poco a poco.  

No la han dejado sola. Su hermana o su hijo mayor se alternan para quedarse con ella en la casa. Cuando se reúnen en familia rememoran las vivencias con Cheo, recuerdan al padre, al esposo, al abuelo. Puerto Rico y el mundo de la música extrañan y añoran al cantante, a la voz que nos cantó a tantos por tanto tiempo. Sin embargo, Cocó no extraña eso. “Yo extraño a mi esposo. No es fácil”, dice la mujer que al hablar de su esposo combina el llanto de la pena con la breve risa inesperada que surge al rememorar los momentos felices. Por estas fechas, más llanto que risa. Pero de vez en cuanto un recuerdo le ayuda a borrarse las lágrimas.

“Cuando era pequeña siempre tuve que ayudar con mi familia. Cuando Cheo tuvo su problema de adicción yo tuve que ser fuerte. La gente piensa que si no ven a uno llorar es porque no hay sentimientos. Yo quería estar bien allí, no llorando pero ahora me paso llorando... A Cheo lo querían mucho, fue tanta, tanta gente, y la gente me decía: ‘ay, ella es fuerte’. Pero, ¿cuánta fortaleza puede uno tener?”, narra la mujer que recuerda claramente aquella madrugada en la que supo por las noticias televisadas que Cheo había tenido un accidente. Cuando la tragedia se confirmó todo pasó muy rápidamente ante sus ojos. “Yo quería que me llevaran a dónde él estaba pero me puse bien mala. Me subió mucho la presión pero no quise ir al hospital, una vecina me dio agua de azahar. Vino la policía y un capellán pero yo estaba como en un sueño, no sabía qué decir, no sabía qué hacer. La casa se llenó, la calle se llenó. Fue horrible”.

Si una cosa repite Cocó incesantemente es que “no es fácil”. Sobre todo porque “cuando uno tiene una persona que está enferma ya es diferente, pero lo que pasó. Yo jamás iba a pensar que iba a ver a Cheo así... Yo estaba como en el aire, yo no podía creer que eso le había pasado a Cheo”.

Uno de los pocos consuelos que encuentra la viuda es el hecho de que aunque Cheo había dejado de acompañarla a la Iglesia, la semana antes de morir decidió ir con ella y así lo hicieron. También, la calma de alguna manera el pensar que no sufrió al morir, sino que se fue rápidamente y sin dolor. Cocó cuenta que una de las señoras que solía ir al casino también fue al día siguiente a la casa y le contó que todo iba bien allí, que incluso el cantante había ganado $700. Antes de irse comió un sancocho y luego se fueron en caravana. “Y parece que el sancocho y los parchos que tenía en el brazo (para el dolor), le dio sueño y se quedó dormido. Según me dicen de la autopsia. Él se fue rápido. No sintió nada”, dijo la viuda.

Al momento, se espera el resultado final de la investigación del Instituto de Ciencias Forenses que aún no ha sido completada, según confirmó la portavoz de la institución.

Por otro lado, Cocó reaccionó al malestar que surgió en torno al hecho de que en el momento preciso del entierro no se permitió que el pueblo entrara al cementerio. Algo que muchos comprendieron como un acto de privacidad de la familia, mientras que otros lo reprocharon como un rechazo a la tradición de pueblo de acompañar a sus cantantes hasta la tumba.

“Yo no sabía nada de eso. En ningún momento quise que la gente no se acercara porque verdaderamente no fui yo, eso fue allá en la alcaldía que pidieron a la gente que no se acercara y nos diera el espacio. En ningún momento lo pedí, fue decisión de la alcaldesa”, explicó la mujer que recuerda ese momento como el más duro de todos. Hasta allí duró la fortaleza.

“Cuando lo enterraron fue un momento que me tumbó... Yo decía Dios mío, padre amado. La gente era tanta”.

 Respecto a su legado, Cocó adelantó que como familia comenzarán a reunir la música de Cheo que tenían en su disquera, para poco a poco ordenarla y compilarla. Igualmente, aseguró que el próximo 21 de junio asistirá al concierto Dos soneros cantan a Cheo Feliciano en el que Víctor Manuelle y Gilberto Santa Rosa cantarán sus canciones a modo de tributo. “Él iba a estar en ese concierto y allí voy a estar si Dios quiere”.

Mientras, lo seguirá recordando, “hasta que Papá Dios me lleve”.