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Samaná se convirtió en un destino revelación

Playas exuberantes y solitarias es lo que caracteriza a Samaná / Foto www.stationtravel.tur.ar/

Playas exuberantes y solitarias es lo que caracteriza a Samaná / Foto www.stationtravel.tur.ar/

En el noreste de República Dominicana, esta provincia desborda de playas de postal y atractivos naturales, además de auténtica cultura local

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Decir playas y República Dominicana lleva, invariablemente, a pensar en Punta Cana. Pero al noreste de la isla también está Samaná, una de las regiones más auténticas del país, de playas exuberantes y solitarias, vegetación tropical, laderas suaves y pueblos pintorescos. Lo mejor: alejada del turismo estridente, sin sobreexplotar, sus costumbres y su modo de vida se han mantenido intactos a lo largo de los años.

En el centro del pueblo, por ejemplo, el Mercado Público es el lugar ideal para conversar con vendedores, productores y pescadores, siempre bien predispuestos a contar sus historias. Compuesto de un galpón principal y puestos callejeros, hay carros que venden ropa proveniente de donaciones que llegan a Haití, además de carros que, por 2 dólares, ofrecen un desayuno de pollo, banana frita y mabí (bebida criolla). El mercado abre todos los días, incluso el domingo hasta el mediodía. Al paisaje de los agricultores y pescadores se sumaban los colmados (almacenes), donde se pueden comprar los productos vedettes de la zona: aceite de coco y mamajuana

A pocas cuadras, la Iglesia Evangelista Dominicana o “La Chorcha” (por acomodación discursiva que hicieron los samanenses del inglés church), fue construida en 1901 y traída en barco desde Inglaterra. Es la única edificación que se conserva luego de un incendio que destruyó Samaná en 1946.

Otro imperdible es el Parque Nacional Los Haitises, un recorrido por manglares, cuevas profundas y cayos. Ubicado en la Bahía de Samaná, a 40 minutos en lancha, sus cuevas (formadas por erosión del agua) dejan ventanas hacia el exterior en algunos puntos. Sobre las paredes se pueden incluso descubrir pictografías de los primeros pobladores del lugar

Y, desde ya, nadie se pierde las playas de agua turquesa y arena fina, que siempre aparecen en algún ránking con las mejores playas del mundo (a la afamada playa Rincón, Condé Nast Traveler la describe como “la personificación del Caribe en estado puro”).