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Saca del cuarto las enemigas de la intimidad sexual

Pareja | El Mercurio

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Sí es posible revivir la pasión

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La parte más bonita de una relación amorosa es al principio. Que divino es sentir “maripositas” en el estómago por alguien que nos fascina.

En los primeros meses ¡todo es color de rosa! Si descubrimos un defecto, lo perdonamos o justificamos: “no tiene tanta importancia”.

Si mantuviéramos siempre ese nivel de tolerancia y emoción, no existirían peleas ni divorcios. Pero, desafortunadamente, esa etapa inicial de euforia, declina poco a poco. Luego de conocerle por mucho tiempo, bajas a tu pareja del pedestal en que se encontraba. Sus defectos salen a relucir y un día dices decepcionada: “se apagó la llama en mi relación”.

¿Será posible revivir la pasión? ¡Por supuesto que sí! Lo primero es reflexionar sobre qué apagó el fuego. Hay tres situaciones que matan el deseo sexual. Ellas son; las faltas de respeto, las críticas, y el aburrimiento. Si alguna de éstas se ha asomado bajo tus sabanas es hora de sacudirlas.

Una manera sencilla y a la vez efectiva para revivir la pasión, es tratar a tu cónyuge con respeto. Déjale saber que le admiras. “Estoy orgullosa de lo bien que te desempeñas en tu trabajo”, palabras como estas disparan su ego y lo acercan a ti.

Por otro lado, las críticas, dentro y fuera de la alcoba son enemigas de la intimidad sexual. Usualmente quien es criticado se siente atacado. “¡Estás gordo!”, “eres más frío que una cubeta de hielo”.

Estas alegaciones, sino ofrecen solución, ¡son un mata pasión! Cuando critiques, hazlo constructivamente, apunta lo malo y a la vez brinda una solución. Y lo más importante para apretar el botón de la sensualidad es atreverte a reclamar lo que deseas.

 Date permiso a pedir lo que te estimula a la hora de hacer el amor. Nada excitará más a tu pareja que descubrir lo que a ti te hace vibrar. Deja de quejarte por lo que no existe en tu relación y ocúpate por crearlo. Si experimentaste éxtasis al principio de tu relación, puedes sentirlo otra vez. Bien lo dice el refrán: “Donde hubo fuego, cenizas quedan”.