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Romance en la oficina

Las relaciones de pareja en el trabajo -igual que ocurre fuera de él- no tienen que terminar mal o causar problemas | Thinkstock

Las relaciones de pareja en el trabajo -igual que ocurre fuera de él- no tienen que terminar mal o causar problemas | Thinkstock

Un estudio realizado en Puerto Rico encontró que 41% de los participantes ha estado vinculado sentimentalmente a un colega

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Las emociones no son un abrigo que te quitas cuando llegas al trabajo. Sigues siendo tú, sintiendo y viviendo como eres. Mientras trabajas, la vida sigue, igual que las interacciones personales con sus consecuencias. Por eso, no es de extrañar que puedas sentirte atraído hacia alguien o quizás hasta te enamores.

El romance en el lugar de trabajo es común, así llegue a ser fugaz o termine en un compromiso formal. Pocos estudios se han hecho al respecto en Puerto Rico, pero uno de ellos, realizado este año como proyecto de disertación doctoral por el psicólogo clínico Joel Rodríguez utilizando 400 entrevistas concluyó que un 41% de los participantes ha estado involucrado alguna vez en una relación romántica en su área de trabajo. Un 71% dijo haber observado al menos una relación romántica, específicamente durante los últimos 12 meses. 

Los hallazgos son similares en otros estudios. Uno realizado en 2006 en Estados Unidos por la Society for Human Resource Management y citado en un artículo de la Sociedad de Sicología Industrial Organizacional encontró que alrededor de un 40 por ciento de los trabajadores han tenido un amorío en la oficina. Mientras, otro citado por esta organización, del portal Vault.com, reveló que el 40 por ciento de los participantes conoció a su futuro esposo o esposa a través de su trabajo. 

Muchas realidades explican la alta incidencia de estas relaciones. Para empezar, es mucho el tiempo que invertimos en la oficina, donde muy probablemente encontramos personas con intereses y características del estilo de vida similares a las nuestras. De la dinámica entre colegas también pueden aflorar- igual que la amistad- sentimientos de admiración, cariño o respeto.

Además, el ambiente laboral se ha diversificado con el aumento de la fuerza trabajadora femenina y la mezcla de generaciones, indica Rodríguez al destacar que igualmente la gente tiende a trabajar más años y hay más divorcios o separaciones.

Un aspecto importante poco traído a la discusión acerca del tema es que las relaciones también surgen entre personas del mismo sexo y esto plantea otro tipo de retos para las empresas. Por ejemplo, la necesidad de reforzar la educación a los empleados para evitar el discrimen por orientación sexual.

En el caso de las parejas del mismo sexo, la literatura se ha centrado tradicionalmente en abordar el tema desde la perspectiva negativa, en el sentido de explorar qué puede salir mal o cómo puede afectar el romance a la empresa. De ahí se sabe que generalmente estos no son bien vistos por la mayoría.

“Lo interesante es que aunque pueda haber actitudes negativas hacia la conducta, básicamente es naturaleza humana. Puede que quienes la critiquen terminen participando de ella”, comenta el sicólogo del programa de sicología Industrial de la Universidad Carlos Albizu.

La paradoja encuentra explicación en las nociones que arrastramos de la era de la industrialización cuando erróneamente se pensaba que el lugar de trabajo era un área neutral donde los individuos no manifestaban sus actitudes y emociones. Aunque se trata de ideas cada vez menos adecuadas a la actualidad todavía permanecen en nuestra cultura. Uno de los propósitos de las investigaciones es, precisamente, romper esquemas. Hacernos conscientes de lo que pensamos versus lo que en realidad sucede.  

“Las emociones humanas no se despegan del ser humano”, enfatiza Rodríguez.

Lo que sí se puede hacer establecer políticas para el manejo más saludable o adecuado de las mismas para evitar situaciones que pueden ocurrir. La más común es la denuncia de acoso sexual. Pero también, cuando la relación no prospera o enfrenta dificultades, sus miembros tienen que lidiar con el control  de sus emociones para que no interfieran con el quehacer diario en el lugar de trabajo, o poder tolerar algo tan simple- y tan difícil- como compartir el espacio mientras superan la ruptura.

Los centros de trabajo por lo general carecen de políticas para el manejo de las situaciones que pueden ocurrir a consecuencia de las relaciones amorosas de sus trabajadores. Pero lo ideal, opina Rodríguez, es  establecerlas de manera preventiva tanto para facilitar la comunicación como para evitar posibles demandas, también en el caso de que un roce entre las partes termine con una denuncia de acoso.

“Reconocer el fenómeno hace que se pueda manejar mejor. No es lo mismo hacerse de la vista larga a que haya una política que las personas tengan clara antes decidir si se involucran en una relación o no”, explica el psicólogo.

Aclara que con las políticas no se trata de juzgar las relaciones sino de promover que las áreas de trabajo sean “sicológicamente saludables”. Para lograrlo, los códigos deben, más que nada, aplicar a todos los empleados por igual.

Por ejemplo, temas como la productividad deben evaluarse en el contexto de lo que se espera del empleado tenga o no una pareja en el trabajo. Asimismo, en lo respecta a las muestras de afecto, se puede establecer qué es permitido y no dentro de la empresa.

“Cuando se establece de esa forma, que le aplica a todo el mundo, se percibe de forma más justa”, enfatiza Rodríguez.

Las relaciones de pareja en el trabajo -igual que ocurre fuera de él- no tienen que terminar mal o causar problemas. Incluso, pueden ser muy positivas pues las personas experimentan las satisfacciones asociadas a encontrar el amor.

Recomendaciones
Se debe establecer en el lugar de trabajo un modelo de comunicación ética, que informe cuáles son los comportamientos aceptados en consonancia con el código de conducta de la organización. Debe darse a conocer que Recursos Humanos puede intervenir cuando la situación exceda al “área gris” para considerar acoso sexual.
Desarrollar en el trabajo políticas organizacionales que especifiquen la actitud patronal hacia las relaciones románticas en la oficina y el acoso sexual, los procedimientos de quejas internas y explicar los derechos de los trabajadores a buscar asesoramiento externo en consonancia con las políticas de la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo.
Ofrecer adiestramientos y orientación al personal no gerencial sobre cómo serán manejadas dichas relaciones cuando estas ocurran (ej.: transferencia, consejería, asesoría, etc.).
Capacitar al personal gerencial sobre las implicaciones legales de las relaciones románticas en el lugar de trabajo. Esto incluye las reclamaciones relacionadas al acoso u hostigamiento sexual.
Capacitar a los dueños de negocio y profesionales de Recursos Humanos sobre la importancia de propiciar un ambiente que reconozca las relaciones románticas, pero que considere la posibilidad de conflictos y verbalice sobre la necesidad de crear un proceso que permita las vías de soluciones óptimas.