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Ricky Martin: la verdad sobre su vida amorosa

Ricky Martin / EFE

Ricky Martin / EFE

El cantante habló de los rumores sobre su romance con medallista olímpico Ian Thorpe

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Sonriente, con una camisa de lino que dibujaba sus músculos, vestido de negro de pies a cabeza, Ricky Martin nos recibió en una suite de uno de los más importantes hoteles del exclusivo sector de Brickell, en Miami.

Sin duda, el boricua es más guapo incluso de lo que muestran sus fotos. Con una cuidada barba de pocos días, su estrechón de manos es firme, seguro, fuerte. Este Ricky de 43 años con el que nos encontramos para el lanzamiento de su álbum 'A quien quiera escuchar', transmite tranquilidad, frescura, mira a los ojos y se mueve a gusto en el espacio y frente a nosotros. 

Mucha tinta se le dedica todos los días en los medios mundiales a cada uno de sus movimientos, primero cuando se convirtió en el ex-Menudo más sexy de los que salieron de la agrupación al campo de los solistas, por sus participaciones en la pantalla en varias novelas y hasta por el romance que durante 10 años sostuvo con la actriz Rebecca de Alba. En su caso, como en el de tantos y tantos artistas, los rumores de su supuesta homosexualidad fueron parte de las informaciones con las que la prensa del corazón hizo fiestas.

El 6 de agosto, hace 6 años, el puertorriqueño cumplió el sueño de convertirse en padre, por medio de un vientre en alquiler del que nacieron los gemelos Matteo y Valentino.

Tras su confesión en la red y la publicación de la autobiografía titulada 'Yo', que salió al mercado en noviembre de 2010, muchos fueron los noviazgos con diversos hombres los que se le endilgaron. Finalmente, la tranquilidad con la que presentó su historia de amor con el economista boricua Carlos González Abella y la manera abierta como se les presentaba a él, su novio y sus hijos, le hicieron mantener el respeto de la fanaticada e incluso de las mujeres, que lo siguen adorando como el adonis que es, así no lo puedan tener.

El año pasado, su historia de amor se rompió y se le empezó a vincular con el medallista olímpico australiano Ian Thorpe (32 años). Mucho más desde que en julio del año pasado el deportista admitiera en una entrevista: “No soy heterosexual”. La suspicacia aumentó, pues meses antes, Ricky había estado un tiempo en Australia como jurado del concurso La voz kids.

Ricky representa a un sector de la población que cada vez gana más reconocimiento y espacio; la suya es la foto de una de las formas de familia contemporánea, en la que lo que cuenta es el tipo de persona que se es y la manera como se relaciona con el mundo. De todos modos, que reconociera su orientación sexual ha servido de bandera y ejemplo para muchas personas que han transitado difíciles caminos en el proceso de la aceptación. Eso lo sabe muy bien él, y por su manera tranquila de asumirlo se vuelve incluso más interesante que muchas otras celebridades con poco fondo alrededor de sus vidas.

En el encuentro del boricua con elenco, finalmente pudimos escuchar algunas de las respuestas que el hermetismo de su vida privada impedía conocer. 

En este disco, todos los temas tienen un tono confesional, parece que se hubiera desgarrado el alma, es como una especie de autobiografía…

Cuando comencé a trabajar en este disco, tenía un lienzo en blanco y empecé a mezclar colores. Lo que quiero decir con esto es que yo no estaba obsesionado con un tema en específico del que quisiera hablar; simplemente fue saliendo poco a poco. Tengo que darles mucho crédito a unos grandes compositores con los que trabajé, quienes me ayudaron a poner mis emociones y mis historias en orden. Honestamente es un álbum de mucha transparencia, de mucha vulnerabilidad. Puedo decir que tiene mucha poesía, pero bien cotidiana, fresca, con frases de mucho impacto. Refleja sentimientos por los que muchos hemos pasado.

Para nosotros usted es Ricky Martin, pero ¿quién es Enrique José, quién es Kiki y quién es Ricky Martin?

Tengo que aclarar que Enrique José no existe. Yo no sé quién me llamó algún día Enrique José.Yo soy Enrique Martín Quinto, porque están mi bisabuelo, mi abuelo, mi padre. Kiki es juguetón, Kiki es como me llaman mis amigos, mi familia; Kiki es terco, pero ese también es Ricky. Kiki es un niño... y pues Ricky, lo que ves… ¡Es lo que hay! Yo no me pongo caretas para sentarme delante de la cámara ni para entrar a un escenario. Soy quien soy, vivo con mucha transparencia y en realidad soy feliz. Tengo mis altas y mis bajas, pero dentro de todo vivo agradecido por la mejor adicción del mundo que es la música y el público, y por la oportunidad que me ha dado la vida de llevar mi música literalmente a todas partes del mundo. Sigo teniendo la misma pasión del comienzo de mi carrera, los mismos sueños, los mismos nervios, la misma ansiedad, no te lo voy a negar; pero sobre todo vivo con mucha calma.


¿Y en qué momento Matteo y Valentino se dieron cuenta de que papá es Ricky Martin, la estrella?

Mis hijos siempre están conmigo. Pero ya cuando empezaron a crecer, yo dije que mejor llevarlos al frente del escenario porque siempre se quedaban en la parte de atrás del camerino, y ya quería que vieran de frente. La noche que hicimos eso nadie durmió porque se sobreestimularon con las luces, la gritería y la locura, y ahí fue cuando se dieron cuenta. Y mi hijo el otro día me dijo: “Papi, la gente te quiere mucho”. Matteo y Valentino son grandes almas, son niños muy buenos.

¿Les ha notado algún interés artístico ya, aunque tengan solo seis años?

Mi hijo es baterista... no es que sea baterista, pero le saca sonido al tambor.

¿Cuál, Valentino o Matteo?

¡Matteo! Valentino es mucho más paz y amor, y de momento se va con las plantas; es un poquito más fantasioso y me encanta. Los dos son muy diferentes.

¿Qué era lo que tanto le gustaba en la infancia de ser monaguillo, o es que se imaginó ser sacerdote?

Siendo monaguillo fue la primera vez en la que estuve en un escenario. En ese entonces veía a la gente cantar; eso era algo que me gustaba. Fui a un colegio de monjas, todos los viernes íbamos a misa con todo el colegio, y como estaban buscando a un monaguillo, dije: “Yo quiero. ¿Qué es lo que hay que hacer?”.

Entrando a Miami, en inmigración, donde le preguntan a uno ¿usted a qué viene?, le dije al oficial ‘tengo una entrevista’. Él me preguntó con quién. Al responderle que con Ricky Martin me dijo: ‘¿Y le vas a preguntar si va a volver con su pareja?

¡Qué chismoso!... (risas) A través de las redes sociales me presento tal como soy. Yo no tengo nada que esconder. Yo pongo una foto hoy y te la muestro; pero el otro día estuve con mi expareja (el economista, también boricua, Carlos González Abella) y puse la foto y ¡Bomba! -a finales de enero pasado-. Nosotros somos muy buenos amigos, y yo vivo en un mundo muy civilizado. Creo que es muy importante, no solamente por mí sino también por mis hijos, que él y yo tengamos una buena relación, y así ha sido.

¿Quién le dispara hoy al corazón de Ricky Martin?

A mí todos los días me disparan el corazón (risas)… No, mira… Disparo al corazón, aunque suene un poco dramático, ese título y ese tema es una de las canciones de amor más bellas que se han escrito. El disparo al corazón es simplemente una metáfora de lo que sentí cuando te vi, o lo que sentí cuando me diste ese primer beso o cuando nos desnudamos por primera vez... ojalá a mí alguien me cante Disparo al corazón.

¿Y no hay nadie que le cante en este momento?

En este momento estoy soltero y disfrutando mi soltería.

¿Y ese rumor con Ian Thorpe que circuló en las redes?

Él y yo no nos conocemos, personalmente, claro. Yo lo ayudé en el proceso (para asumir su homosexualidad y hacerla pública), un proceso muy difícil para algunos hombres y mujeres. Me siento afortunado de haber podido ayudarlo en ese momento de debilidad y de incertidumbre, pero todo fue por teléfono. Nunca nos hemos dado la mano él y yo. Ahora voy para Australia y finalmente nos vamos a conocer.

Abiertamente usted es gay, pero las mujeres dicen ‘papacito’, ‘papito rico’, ‘¿Yo?, por Ricky cualquier cosa’...

¿Por qué la gente quiere limitar la fantasía? Que la fantasía vuele, no hay límite. Y aparte la música es para todos a la vez.

Rita Hayworth, esa famosa actriz cuya película más famosa fue ‘Gilda’, decía “los hombres se acuestan con Gilda y se levantan con Rita”. ¿Es difícil para una estrella encontrar a alguien que lo quiera bien? ¿Que se le acerque honestamente? ¿Que no busque todo este boato? 

¿Sabes que no me habían planteado esta pregunta antes? De por si tengo la fama y todo, pero tengo mucho dentro de mí, tanto que si no fuese Ricky Martin la gente también me querría. Creo que me doy con honestidad; es muy sincero el cariño que doy. Soy muy romántico, detallista, y creo que cuando nos conocemos, la gente se olvida de todo el glamour. Yo me encargo de que se enfoquen en lo que está pasando en ese momento conmigo, ahí. En la mirada, en la conversación, y llega un momento que se olvidan de Ricky.