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Rezar y tomar café en la catedral de Manizales

En Tazzioli preparan el mejor café cultivado en Caldas / Foto El Tiempo/Colombia/GDA

En Tazzioli preparan el mejor café cultivado en Caldas / Foto El Tiempo/Colombia/GDA

La basílica sorprende con su arquitectura y con un café en una de las terrazas

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Fieles (y turistas) que llegan a la catedral de Manizales no solo podrán dedicarle un espacio a la oración. También pueden apreciar la conservada arquitectura de una de las iglesias católicas más bellas del país mientras disfrutan de una taza de café cultivado en la región.

La Catedral Basílica Metropolitana de Nuestra Señora del Rosario, en la capital del departamento de Caldas, en Colombia, ofrece experiencias únicas que la destacan en el país y en el mundo. Uno de sus atractivos que la hacen única es el Café Tazzioli, en la parte más alta del templo –a 100 metros de altura–, desde donde se aprecia una bella panorámica de la ciudad.

El nombre de este lugar rinde tributo al apellido del escultor de la mayoría de las obras del templo: el italiano Alideo Tazzioli Fontanini. Además, la torre donde funciona fue anteriormente el taller del artista.

Todos los días, de 9:00 am a 8:00 pm, abre sus puertas para que propios y turistas disfruten de un café de Caldas de primera calidad –sobre todo los especiales de la zona cafetera– y de una variedad de productos a base del grano. Allí pueden escuchar música y observar una serie de fotografías que rescatan la historia de Manizales. La imagen más antigua es de la plaza de mercado en 1890.

Según Mauricio Marín, administrador de Tazzioli, este sitio nació para rescatar todos los espacios de la catedral.

“Queríamos hacer de este un espacio cultural y social para que la gente regrese a la iglesia. No solo recibimos a católicos, sino de todas las órdenes religiosas; es una iglesia que se abre a la comunidad”, dice.

Esta es la única catedral en Colombia que posee un café en una de sus terrazas. Y en ningún momento se afectan los actos litúrgicos.

Como valor agregado, los viernes, cada 15 días, Tazzioli ofrece un concierto diferente. Así que desde cualquiera de las 23 mesas que hay en el sitio se puede escuchar música clásica en vivo, tango y otros ritmos.

Una joya arquitectónica. Con dos mil metros cuadrados de área y ubicada en la Plaza de Bolívar, este monumento es un ícono nacional porque con sus 113 metros es la iglesia más alta de Colombia y la tercera de Latinoamérica. Su actual construcción comenzó en 1928 y terminó en 1939. Aunque ya en la zona habían existido otros templos desde 1849.

Lo que no se debe perder. En este recinto, además de encontrar un espacio para orar, usted puede apreciar el estilo neogótico de la construcción, en el altar, los arcos, las columnas, las puertas talladas, los vitrales y las esculturas, que reflejan la influencia europea del recinto, cuyos planos se deben al francés Julian Polty, y la construcción de la obra a la firma italiana Papio Bonarda.

La catedral está compuesta por cuatro capillas: la del Santísimo, la de San José, la Penitencial y la Bautismal. En el altar sobresale el baldaquino, una estructura dorada hecha en madera, hierro y recubierta en laminilla de oro, con 54 imágenes talladas que representan los santos de la iglesia Católica.

En medio del gris, color predominante de la construcción en concreto fundido, sobresalen los vitrales que corresponden a 800 metros cuadrados y provienen de Italia, Francia y Cali.

Para cerrar con broche de oro la visita, hay que subir al Corredor Polaco de la torre central, el mirador más alto de la basílica a 102 metros de la superficie, desde donde se observa el 98 por ciento de Manizales, incluido el Volcán Nevado del Ruiz, el Ecoparque Los Yarumos y el barrio Chipre, además de municipios vecinos como Villamaría, Chinchiná y Palestina.