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Popayán es más que un destino religioso

No hace falta esperar a Semana Santa para visitar Popayán / Foto El Tiempo/GDA

No hace falta esperar a Semana Santa para visitar Popayán / Foto El Tiempo/GDA

En los 512 kilómetros de la ciudad se encuentran ocho templos patrimoniales en el sector histórico y 32 iglesias en toda su área

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Ni el terremoto del 31 de marzo de 1983, que dejó la ciudad parcialmente destruida, frenó el espíritu devoto de Popayán, en Colombia. Durante toda su historia, que se remonta a más de cuatro siglos, los payaneses nunca han dejado de celebrar las procesiones de Semana Santa, reconocidas entre las más emblemáticas y vistosas del país.

Sin embargo, la ciudad es un destino que ofrece más que su patrimonio religioso. Popayán recibió el nombre de Ciudad Blanca en la época de la Colonia.

En ese entonces, la población sufría una epidemia de niguas, un parásito que se aloja bajo las uñas y entre los dedos, y que causa hinchazón y dolor extremo. La única forma que encontraron los pobladores para erradicar el problema fue cubrir las fachadas y el interior de las casas con cal. Terminada la epidemia, la ciudad quedo blanca.

Desde su fundación, a cargo de Sebastián de Belalcázar en 1537, hasta hoy, los 512 kilómetros de la ciudad albergan ocho templos patrimoniales en el sector histórico y 32 iglesias en toda su área. En las calles y casonas se cuenta la historia de la capital del Cauca.

Uno de los atractivos del centro histórico es el teatro municipal Guillermo Valencia, inaugurado en 1927 y restaurado en 1983 luego del terremoto. Tiene capacidad para 900 personas, su lámpara de cristal de estilo bohemio fue donada por la República Checa y su fachada está adornada con ocho esculturas.

Otros lugares para conocer son el Museo de Arte Religioso, donde reposan algunas de las esculturas que acompañan las procesiones de Semana Santa. También el Museo de Historia Natural, que conserva colecciones de insectos, animales y hasta fósiles. Otra parada debe ser la casa natal de uno de los hijos célebres de la ciudad: el sabio Francisco José de Caldas, donde permanecen objetos personales del científico, naturalista y prócer patrio.

Hay una casa museo dedicada a otro hijo ilustre: el expresidente Guillermo León Valencia. La ruta sigue por el museo Negret, donde habitó el escultor payanés Édgar Negret, y continúa por el Museo Mosquera, la casa donde residió el general Tomás Cipriano de Mosquera. Y sigue por el panteón de los próceres, donde reposan las cenizas del sabio Caldas, José Hilario López y José María Obando, que guardan parte de la memoria y el orgullo de los payaneses.

A los pies del cerro de las Tres Cruces, una de las montañas tutelares de la cuidad, se levanta el Rincón Payanés. Allí se encuentran las réplicas de monumentos insignias como la Torre del Reloj, la iglesia de la Ermita y el puente del Humilladero. En el ‘Pueblito patojo’, como le dicen, los visitantes pueden conseguir artesanías y comidas típicas del departamento del Cauca, entre ellas los aplanchados –un pastel de hojaldre–, los tamales de pipián y la sopa de carantanta, una especie de hojuela de masa de maíz.

Otro atractivo de Popayán es la Ruta del Maíz, en la vereda Cajete, a pocos kilómetros de la ciudad. La ruta es un recorrido impulsado por 50 familias que dan a conocer sus fincas productoras de café orgánico, al igual que las fábricas artesanales donde transforman el maíz en productos típicos. Lugares como Tortillas Aurorita son paso obligado de quienes quieran probar las delicias de la región: arepas, envueltos, tortillas, las tradicionales empanadas de pipián con ají de maní y la carantanta.

Para los amantes de la astronomía y el ecoturismo, un recomendado es Sueño Paraíso, ubicado cerca, en la vereda Santa Ana. Allí se contemplan, a simple vista, constelaciones, estrellas y planetas, gracias a la poca contaminación lumínica. Como ya se ha visto, no hace falta esperar a Semana Santa para visitar Popayán