• Caracas (Venezuela)

GDA

Al instante

Piden turismo respetuoso con los animales en Tailandia

Dos orangutanes se preparan para boxear | FOTO AFP

Dos orangutanes se preparan para boxear | FOTO AFP

Pese a que existen numerosos espectáculos donde los animales son protagonistas, las agencias de viajes han notado que los turistas piden cada vez más atracciones que sean cuidadosas con su bienestar

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Enfundados en unos guantes, los orangutanes luchan en un ring de Bangkok ante la mirada de los turistas, aficionados también a los paseos a lomos de elefantes. Pero cada vez más gente pide un turismo respetuoso con los animales.

Cada mañana, los turistas, mayoritariamente asiáticos, asisten a uno de los espectáculos estrella de Safari World, un zoológico cercano a Bangkok. Con sus pantalones cortos de combate, son una caricatura de los humanos. Su programa consiste en combates de boxeo, sexo y alcohol.

"¡Es una de las cosas más graciosas que he visto! Es increíble lo que pueden hacer", comenta entusiasmada Aisha, una turista de Sri Lanka de 23 años.

Las hembras, con sus minifaldas y sus bikinis, coquetean con monos músicos. El árbitro humano es el hazmerreír y, alrededor del ring, los monos que hacen de aficionados se beben unas cervezas.

Véronique Servais, antropóloga de la universidad de Lieja, en Bélgica, explica este fenómeno en algunos países como Tailandia como una continuación de lo que se hacía en los circos europeos en el siglo XIX. En Europa también.

Algunos de los turistas de Safari World quedan decepcionados con este espectáculo recomendado en las guías de viaje. "¡No entiendo qué interés tiene adiestrar a los animales para que sean violentos y sucios!", critica Erwin Newton, una estadounidense de 30 años.

Ley de protección

Las peleas de animales son moneda corriente en Tailandia. Monos, gallos, serpientes e incluso insectos protagonizan veladas en las que los tailandeses hacen apuestas.

Varias asociaciones pequeñas de defensa de los animales locales consiguieron la adopción de una ley de protección de los animales en 2014, un adelanto en un país conocido por el tráfico ilegal de animales, sobre todo de marfil.

La mayoría de los millones de turistas que viajan cada año a Tailandia sigue visitando lugares polémicos, como el templo del Tigre de Bangkok, donde se sacan fotografías con tigres que según los defensores de los animales están drogados.

También hay campamentos de elefantes encadenados que pasan sus días transportando a turistas. "Trabajan todos los días, todos los meses, los 365 días del año", acusa Edwin Wiek.

"Si usted tuviera que hacer lo mismo, estaría estresado. Lo mismo pasa con los elefantes. En un momento dado se vuelven locos y ya no se les puede controlar", insiste este defensor de los animales.

Hace unos días, en uno de estos campamentos, un elefante mató a su guía durante un paseo y luego se dio a la fuga con tres turistas en su lomo.