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Si el Mundial fuera de escritores, este sería el once ideal

Si el Mundial fuera de escritores, este sería el once ideal / El Comercio/Perú/GDA

Si el Mundial fuera de escritores, este sería el once ideal / El Comercio/Perú/GDA

A puertas de Brasil 2014, elegimos once autores que han escrito sobre fútbol y que serían el equipo perfecto de las letras

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En un ejercicio de imaginación, presentamos a once autores de hoy y ayer que no le han corrido a la pelota, sino por el contrario han escrito sobre el fútbol, sus héroes y gestas. Hemos elegido a escritores de países que participan en el Mundial Brasil 2014.Obviamente, no son todos los que están, ni están todos los que son.

1. ALBERT CAMUS. 
Posición: arquero.

Era portero en su juventud en Argelia. Es probable que, como en su obra, se jugara la vida en cada partido. Una tuberculosis lo alejó del fútbol, pero lo convirtió en escritor, ensayista, filósofo y en uno de los intelectuales franceses más importantes de la posguerra. Albert Camus recibió el Premio Nobel de Literatura en 1957 y le dio al fútbol el estatus que le faltaba para entrar a los círculos académicos. Antes de él pocos intelectuales se atrevían a elogiar este deporte. Alguna vez dijo: “lo que finalmente sé con mayor certeza respecto a la moral y a las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol”.

En “El primer hombre”,  su libro póstumo, Camus narra su dura infancia argelina: su padre había muerto en la Primera Guerra Mundial y su familia pasaba penurias económicas. Lo más grato tal vez eran los intensos partidos de fútbol que jugaba con  intensidad en el liceo.

2. EDUARDO GALEANO.
Posición: defensa central.


El uruguayo parece un defensor de ideales, por eso su puesto sería la defensa, aunque él confesó que alguna vez jugó de 8. Nunca se entendió muy bien con la pelota pues lo suyo eran las letras.  En su libro  “El fútbol a sol y sombra” (léelo aquí) se pregunta: ¿en qué se parece este deporte a Dios? Y responde: “En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales”.

Aunque reconoce que es el mejor negocio del planeta, Galeano prefiere el fútbol romántico de la gambeta y la fantasía. Sobre el gol escribe: “El gol es el orgasmo del fútbol. Como el orgasmo, el gol es cada vez menos frecuente en la vida moderna. Hace medio siglo, era raro que un partido terminara sin goles: 0 a 0, dos bocas abiertas, dos bostezos. Ahora, los once jugadores se pasan todo el partido colgados del travesaño, dedicados a evitar los goles y sin tiempo para hacerlos”.

3. JUAN VILLORO.
Posición: Defensa central.


Dice que “vio” su primer Mundial por la radio. Era el de Brasil 1950. Por eso siempre asoció el fútbol con la palabra. Este autor mexicano e hincha del Necaxa –y jugador en la adolescencia de las divisiones menores de los Pumas–, tiene una amplia bibliografía sobre el deporte rey que reúne títulos como “Los once de la tribu”, “Dios es redondo” y “Balón dividido”.

Desde la crónica periodística y el ensayo de corte sociológico, Villoro es otro de los que cree que el fútbol es religión, arte y recreación teatral de milenarias luchas humanas. “Es el deporte que ha hecho de la patada una de las bellas artes”, asegura. En “Dios es redondo” construye una epifanía en la que Maradona es un mesías terrenal, quien a pesar de sus múltiples caídas es capaz de alzarse sobre todos los defensas ingleses y hacer un gol con la mano que nadie ve, excepto Peter Shilton.

4. ANTÓNIO LOBO ANTUNES. 
Posición: Lateral.


Si en fútbol Portugal nos regaló a Eusebio, en letras tiene a António Lobo Antunes. Muchas veces voceado al Nobel de Literatura, él es un nostálgico del fútbol bien jugado,  de ese juego que le hacía feliz en la infancia, cuando era hincha del Benfica. En su artículo “Disculpadme, pero voy a hablar de fútbol” se queja de que “el fútbol ha perdido el humor, la poesía, el placer” y critica a los jugadores “subordinados, obedientes y aburridos”. “Es justamente eso lo que le pido al fútbol: la improvisación, lo inesperado, la falta de lógica, la locura, el genio. Que me hagan regates. Que me enardezcan. Que me sorprendan. Claro que siguen naciendo jugadores así: solo que los técnicos, la dirección, los agentes, los transforman en robots previsibles”. Dice que le gustaría escribir como Messi y seguro no tanto como su compatriota, el buen Cristiano.

5. JAVIER MARÍAS.
Posición: Lateral.


En España el balompié llegó a las letras de la mano de Camilo José Cela con sus “Once cuentos de fútbol”, pero luego echó raíces y ahora uno de sus mayores defensores es el escritor Javier Marías. Notable hincha del Real Madrid, Marías tiene una frase ya inmortal: “el fútbol es la recuperación semanal de la infancia”. Por eso su libro futbolero se llama “Salvajes y sentimentales” (Lee el primer capítulo del libro aquí), en el que se une el músculo y el corazón.

“El fútbol –escribe– soporta una maldición que a la vez es la salvación de jugadores, entrenadores y forofos compungidos por una derrota. Se trata de una actividad en la que no basta con ganar, sino que hay que ganar siempre, en cada temporada, en cada torneo, en cada partido”. Pero esto tiene su antídoto, pues la pena de una derrota se cura con el olvido. Según Marías, el fútbol “no incita nunca al rencor”.

6. PABLO NERUDA.
Posición: Volante.

 

La extensa obra del poeta chileno no pudo escapar al tema del deporte. Según su amigo de infancia, el escritor José González Vera, Neruda solía jugar fútbol en el liceo, pero “era malísimo”.

Hincha del Atlético Magallanes, el Premio Nobel chileno no le dedicó versos a la roja de su país, pero sí escribió un poema extraño, triste, que lleva por título “Los jugadores”.  Este aparece en “Crepusculario” (Léelo aquí), su primer libro escrito a los 20 años. Ahí Neruda expresa:  “Juegan, juegan./ Agachados, arrugados, decrépitos./ Este hombre torvo/ junto a los mares de su patria,/ más lejana que el sol,/cantó bellas canciones./ Canción de la belleza de la tierra,/canción de la belleza de la Amada,/canción, canción/que no precisa fin. [...] Juegan, juegan./Los miro entre la vaga bruma del gas y el humo./ Y mirando estos hombres sé que la vida es triste”.

7. GÜNTER GRASS.
Posición: Volante.

La figura seria del escritor alemán Günter Grass se transforma cuando habla de fútbol. Es hincha del S.C. Friburgo, un club modesto si lo comparamos con el todopoderoso Bayern de Múnich. Pero la fidelidad de Grass no tiene dudas y alguna vez se atrevió a leer poemas suyos en el estadio ante poco más de 25.000 hinchas.  Para coronar su pasión, Grass tiene un poema titulado “Estadio de noche”, en el que compara al arquero con un “poeta solitario”.  El poema en cuestión dice así: “Lentamente ascendió el balón en el cielo./ Entonces se vio que estaba lleno el graderío./ En la portería estaba el poeta solitario,/ pero el árbitro pitó fuera de juego.”

Grass no admite la excesiva violencia y comercialización en la que ha caído el fútbol profesional, y para contrarrestar esto dice ser admirador de la selección alemana, pero de fútbol femenino.

8. VINÍCIUS DE MORAES. 
Posición: volante.


En el país anfitrión del Mundial el fútbol es más que una pasión. Eso se refleja también entre sus escritores: el célebre Jorge Amado escribió sobre el nacimiento del fútbol brasileño en su Bahía natal; este juego también es protagonista de varios cuentos de Rubem Fonseca, pero quien lo abordó con mayor sensualidad y picardía fue el músico y poeta Vinícius de Moraes.

Nacido en Río de Janeiro y torcedor del Botafogo, Vinicius compuso en honor a Garrincha un poema hecho canción:El ángel de las piernas torcidas”, que empieza con el clásico “A un pase de Didí, Garrincha avanza/ con el cuero a los pies, el ojo atento, /dribla una vez, y dos, luego descansa”. [...] Tiene el presentimiento, y va y se lanza/ más rápido que el propio pensamiento,/dribla dos veces más, la bola danza/ feliz entre sus pies, ¡los pies del viento!”.

9. OSVALDO SORIANO.
Posición: delantero.


Imposible elegir uno solo en Argentina. En los últimos tiempos son varios los escritores del Río de la Plata que han entrado de lleno al fútbol siguiendo la ruta trazada por maestros como Ernesto Sábato (el notable hincha de Estudiantes). Ahí están Roberto Fontanarrosa, Juan Sasturain, Juan Pablo Feinmann y su “Dieguito” y varios otros que pueden completar una selección. Entre ellos destaca Osvaldo Soriano, quien soñó con ser centrodelantero e hizo del fútbol parte importante de su obra narrativa.

De su autoría es “El penal más largo del mundo”, un nostálgico relato de ese fútbol de provincia que coquetea con lo real maravilloso. De Soriano también es el texto “Obdulio Varela: el reposo del centrojás”, una especie de confesión de parte del ídolo uruguayo del recordado “Maracanazo”, el héroe que con los años se lamenta por haber amargado la vida a tanta gente.

10. GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ.
Posición: Volante.


El creativo de lujo de esta selección imaginaria sería Gabriel García Márquez, quien de niño era portero e hincha del Atlético Junior de Barranquilla. En su obra fue más un creador de fondo, un extraordinario demiurgo de mundos encantados.
 
En cuanto al fútbol, García Márquez escribió una crónica titulada “El juramento”, en la que sale a flote su papel de hincha. “Si los jugadores del Junior –escribe– no hubieran sido ciertamente jugadores sino escritores, me parece que el maestro Heleno habría sido un extraordinario autor de novelas policíacas. Su sentido del cálculo, sus reposados movimientos [...] y sus desenlaces rápidos y sorpresivos le otorgan suficientes méritos para ser el creador de un nuevo detective”. En este texto, Gabo se pregunta ¿qué tal va mi debut como comentarista de fútbol? Como para seguirlo leyendo.

11. PIER PAOLO PASOLINI. 
Posición: Delantero.

Conocido más como cineasta, el italiano fue también escritor y futbolista amateur. En 1971 escribió un artículo sobre fútbol titulado: El fútbol es un lenguaje con sus prosistas y poetas”. Le damos la palabra: ’’El fútbol es un sistema de signos, por lo tanto es un lenguaje. Hay momentos que son puramente poéticos: se trata de los momentos de gol. Cada gol es siempre una invención, es siempre una subversión del código: es una ineluctabilidad, fulguración, estupor, irreversibilidad. Igual que la palabra poética. El goleador de un campeonato es siempre el mejor poeta del año [...]. En los hechos, el sueño de cada jugador (compartido por cada espectador) es partir de la mitad del campo, driblar a todos y marcar el gol. Si, dentro de los límites consentidos, se puede imaginar en el fútbol una cosa sublime, es ésa. Pero no sucede nunca. Es un sueño’’.

DT: JORGE VALDANO
Fue jugador y campeón del mundo en México 86, en ese equipo argentino que tenía un ‘D1os’ y se llamaba Diego Armando Maradona. A diferencia de muchos de sus colegas, Valdano se llevaba a las concentraciones un libro y soñaba, algún día, con escribir y publicar relatos de fútbol. Con el retiro, este argentino  se convirtió en entrenador, periodista deportivo y en escritor y compilador de cuentos y relatos de fútbol. Ya tiene varios títulos (aparte de los deportivos) en su haber, que se iniciaron con “Sueños de fútbol” y después continuaron con “Cuentos de fútbol”, “Cuentos de fútbol II”, “Los cuadernos de Valdano” y “El miedo escénico y otras hierbas”. Además existe en librerías el libro “La pasión según Valdano”, del periodista argentino Ariel Scher. Por toda esta hoja de vida, en las canchas de fútbol y en los terrenos de las letras, Jorge Valdano es quien mejor puede desarrollar el papel de director técnico de esta selección imaginaria.

EN LA BANCA. SUPLENTES DE LUJO
Vladimir Nabokov sería el suplente de lujo de Camus. El escritor ruso también fue portero en su juventud  en Cambrigde. 

El uruguayo Horacio Quiroga pues tiene uno de los primeros relatos sobre fútbol: “Suicidio en la cancha”. 

Otro suplente de lujo: el chileno Roberto Bolaño y su cuento “Buba” sobre legendarios jugadores del Barcelona F.C.  

El inglés Nick Hornby, autor de una novela de fútbol imperdible “Fiebre en las gradas”, que narra la historia de un hincha del Arsenal.
 
El poeta español Rafael Alberti que escribió su “Oda a Platko”, dedicada al arquero húngaro que pasó por el Barcelona F.C. 

Mario Benedetti (Uruguay), por su cuento “Puntero izquierdo”, y Miguel Hernández (España) por su “Elegía al guardameta”.