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Mujer no sonríe desde hace 40 años para no arrugar su rostro

La famosísima Kim Kardashian explicó en Twitter que en la mayoría de las fotografías aparece con una expresión seria, porque "sonreír muy a menudo provoca arrugas" | Foto: El Mercurio

La famosísima Kim Kardashian explicó en Twitter que en la mayoría de las fotografías aparece con una expresión seria, porque "sonreír muy a menudo provoca arrugas" | Foto: El Mercurio

Especialista afirma que, en teoría, si los músculos no se mueven, la piel no se arrastra y, en consecuencia, no se forman pliegues. Sin embargo, aclara que dejar de sonreír para lograrlo es una medida "insólita" y "drástica"

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Una parálisis facial puede tener diversas causas, desde un accidente cerebrovascular hasta el contagio de algún virus. Pero decidir libremente no mover nunca más los músculos del rostro para prevenir la aparición de arrugas, es otra cosa totalmente distinta.

Cuando tenía 10 años, Tess Christian resolvió que no sonreiría más. Y no es que su vida haya sido triste o haya visto en ello una forma de rebelión, sino que simplemente deseaba conservar la apariencia jovial de su rostro para cuando fuera mayor. De eso ya han pasado cuatro décadas y hoy Tess en realidad no representa la edad que tiene: 50 años.

"No tengo arrugas porque me he entrenado a mí misma para controlar mis músculos faciales", explicó la mujer al periódico británico Daily Mail. Tan a pecho se tomó su propósito que incluso evitó sonreír el día de su matrimonio o cuando nació su hija, a pesar de que reconoció que en ambas situaciones su felicidad era inmensa.

"Sí, soy vanidosa y quiero mantenerme joven", admitió, y agregó que en su decisión también influyó mucho el tipo de educación que recibió en un estricto colegio católico, donde a las religiosas les desagradaba que los niños sonrieran. "Siempre me dijeron que borrara la sonrisa de mi cara", aseguró.

Y luego, de adulta y ya acostumbrada a no sonreír, a Tess no le gustaba la apariencia que adquiría su rostro cuando lo hacía. "Me aparecían unas mejillas gigantes de hámster que me hacían ver muy mal", sostuvo.

Así, la mujer está muy satisfecha con la decisión que tomó cuando sólo era una niña y descarta que tenga una existencia miserable por ello. "Amo la vida. Sólo que no siento la necesidad de mostrarlo caminando con una sonrisa fija en mi rostro", dijo.

Una medida "insólita" y "drástica"

Tess relató que muchas personas le preguntan si ha utilizado inyecciones de toxina botulínica, un procedimiento que durante años ha sido utilizado en estética para combatir el envejecimiento, ya que trabaja paralizando el músculo. Sin embargo, asegura que no lo ha hecho.

"Mi estrategia es más natural que el botox y más efectiva que cualquier crema de belleza o tratamiento facial", afirmó.

¿Será tan cierto? "Efectivamente, las zonas que tienen mayor movimiento son las que más se arrugan, por ejemplo los codos, los pliegues de las muñecas, las rodillas o los párpados. Esto se debe a que el movimiento muscular arrastra la piel y ésta se va fracturando en las zonas donde hay menor tensión", explica Blanca Girardi, médico cirujano especialista en estética de la clínica Estétika Médica.

Así, en teoría, si una persona deja de mover ciertos músculos, entonces en esa zona no se le formarán arrugas. Sin embargo, dice la especialista, hay personas que por más que sonríen, no se le forman pliegues en su rostro, lo cual también tiene que ver con la calidad de su piel.

Girardi agrega que la "insólita" y "drástica" medida adoptada por Tess, efectivamente se parece a lo que hacen las inyecciones de toxina botulínica. "Lo que hace el botox es prevenir que se mueva el músculo y, secundariamente, que la piel se vaya regenerando en esa zona, vaya perdiendo esos pliegues de mayor tensión y vaya generando un efecto más definitivo", explica.

No obstante, la especialista resalta que, aunque en teoría dejar de sonreír es efectivo para no tener arrugas, también hay ciertos efectos colaterales. "Los músculos de la sonrisa están conectados con el cerebro, y generan cambios y sintetizan endorfinas que son súper necesarias para la vida. Entonces, la medida es demasiado drástica, habiendo otras alternativas para combatir las arrugas como el botox; los rellenos; el láser CO2, que produce un recambio en la piel; y los tratamientos revitalizadores, como plasma rico en plaquetas o mesoterapia", concluye Girardi.

A pesar de esto, Tess no es la única mujer en el mundo que ha resuelto no sonreír para evitar las arrugas. De hecho, en diciembre pasado, la famosísima Kim Kardashian explicó en Twitter que en la mayoría de las fotografías aparece con una expresión seria, porque "sonreír muy a menudo provoca arrugas".

Al parecer lo mismo piensan la actriz Kristen Stewart y la cantante Rihanna, a las que pocas veces se las ve con una gran sonrisa en su rostro. Y qué decir de la ex Spice Girl Victoria Beckham, cuya sonrisa ha sido apodada como "la menos vista de Londres".

Al igual que Tess, hay mujeres que son capaces de hacer las cosas más raras contra las arrugas. La estadounidense Kimberly Aschauer, por ejemplo, lanzó hace algunos años su Facelift Bungee, un elástico que instalado de determinada manera en el cabello, estira la piel del rostro y le quita hasta 10 años de encima a quien lo usa.

Asimismo están las que usan almohadas antiarrugas, máscaras, cinturones y hasta un brasier facial, entre otras insólitas herramientas que ofrece el mercado para combatir las líneas de expresión.

Y también están los ejercicios faciales que prometen retrasar la aparición de las arrugas, sin tener que recurrir a soluciones más invasivas. El también denominado fitness para el rostro, consiste en ejercitar los músculos de esa zona del cuerpo, para tonificarlos y evitar que se vuelvan débiles y flácidos.