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Mujer revive en libro su tormentosa niñez junto a su madre enferma mental

Mujer revive en libro su tormentosa niñez junto a su madre enferma mental / El Mercurio/Chile/GDA

Mujer revive en libro su tormentosa niñez junto a su madre enferma mental / El Mercurio/Chile/GDA

En "In My Mother's Hands", la australiana Biff Ward describe el temor que sentía de estar sola con su mamá, sobre todo después de que ella intentara estrangularla mientras dormía

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"Cuando el verano se iba, y las noches se hacían más largas y frías, ella me hizo algo (…) Nunca se lo conté a papá.

Ocurrió cuando estaba acostada de espalda en mi pequeña cama (…) Mamá entró en mi habitación. Se sentó al borde de la cama, como lo hacen las madres, como lo había hecho antes. Tal vez la sentí en mi sueño, pero no me desperté. Ella se inclinó hacia adelante y puso sus manos alrededor de mi cuello. Empezó a apretar. Quizás me moví un poco. Ella apretó más, sus pulgares en mi tráquea. Ella apretó más fuerte.

Me desperté de repente, moviendo mi cabeza de lado a lado, intentando liberarme. Encontré las manos, agarré sus muñecas y la empujé. La empujé lejos de mí. Ella no se resistió. Me permitió alejarla, y luego se puso de pie y salió de la habitación. Ninguna de las dos había hablado. No recuerdo nada más del resto de esa noche. A la mañana siguiente fui al colegio".




Los párrafos anteriores son un extracto del libro "In My Mother's Hands" ("En las manos de mi madre"), escrito por la australiana Biff Ward. Probablemente piensas que se trata de una novela que cuenta una historia ficticia, pero no, su relato corresponde a lo que a la propia autora le tocó vivir cuando sólo tenía 12 años.

Luego del terrible episodio, Ward cuenta que optó por el camino de la evasión, manteniendo su mente ocupada, obsesionándose con los hombres o teniendo fervientes amistades. Sin embargo, su temor nunca desapareció: "Por las noches tenía un sueño ligero y casi siempre estaba despierta", dice en sus memorias.

Asimismo, describe el terror que sentía cada vez que debía volver a su casa después del colegio. "Pasaba por la puerta, pero iba hacia ella", era lo que ella sentía.

Según le explicó su padre, el historiador Russel Ward, unos cuantos años después, la madre de la escritora sufría esquizofrenia paranoide incurable, la que incluso la había llevado a asesinar a su primera hija cuando ésta tenía sólo cuatro meses de vida, aunque su padre nunca lo reconoció directamente.

"Siempre nos contó los mismos dos hechos: que antes de que naciéramos, estaba Alison; y, segundo, que ella se había ahogado en el baño", relata Ward. Pero, agrega que al momento de preguntarle cómo había ocurrido, su respuesta era: "Mamá se desmayó, o algo".

Dejar que el dolor salga a la superficie

En declaraciones que dio al periódico británico "Daily Mail", Ward explicó por qué nunca le dijo nada a su padre respecto a la noche en que su madre intentó estrangularla. "Tenía 12, así que debes imaginar una mente de 12 años del edad (…) Creo que sabía que si se lo decía, todo el infierno se desataría. Era algo sobre mantener la paz que teníamos", dijo.

Biff Ward vivió con su madre hasta los 16 años, cuando la mujer finalmente fue internada en un hospital psiquiátrico. La escritora reconoció que en ese momento se sintió aliviada e incluso contenta. Sin embargo, la vida junto a su madre enferma mental dejó una marca en ella.

"Me hizo alejarme de cosas, de relaciones, del compromiso con mi familia", reconoció al periódico británico.

Ward hizo 22 años de terapia, pero recién a los 45 años encontró un método que le dio resultado. Éste consistía en dejar que el dolor saliera a la superficie y luego dejar que el cuerpo se expresara naturalmente con llanto y temblores.

"Durante el tercer o cuarto año de terapia, llegué a la capa de terror acerca de la noche en que ella intentó estrangularme. 'Ella intentó asesinarte', me dijo mi terapeuta. Di un grito ahogado. Era una palabra impactante", cuenta en sus memorias.

A pesar de todo, la mujer, quien hoy tiene 71 años, asegura que no tiene ningún resentimiento con su madre acerca de su niñez o el efecto que tuvo en su vida adulta.

"La veo como que tuvo una enfermedad mental y por eso prácticamente no tenía relación con ella (…) Las personas siempre hacen lo mejor, estoy absolutamente convencida de eso, y creo que mis padres estaban haciendo lo mejor", sostuvo.

En "In My Mother's Hands", Biff Ward también relata que en 1991, 50 años después de su muerte, ella y su hermano Mark finalmente visitaron por primera vez la tumba de su hermana Alison.

"A Mark sólo le tomó un par de minutos encontrar un punto entre las lápidas. Allí, entre el pasto, había una pieza de mármol del tamaño de una hoja A4, con la esquina superior derecha rota. Tenía una sola palabra sobre ella. Alison".