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Mujer transforma su vida con una lista de deseos

Foto vía: El Mercurio

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Según una coach, esta estrategia puede ser útil para lograr la felicidad 

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De un tiempo para acá se ha hecho común la publicación de las denominadas listas de deseos, que no son más que una recopilación de cosas que las personas desean hacer antes de morir. Algunas son breves y otras muy extensas, y la mayoría de las veces son elaboradas por quienes están desahuciados, han logrado vencer alguna enfermedad grave o bien están por entrar en alguna década importante de sus vidas y quieren disfrutar al máximo.

La que Laura Lawson creó hace tres años es diferente, debido a que lo que la motivó a hacer una "bucket list" fue una simple razón: sentía que su existencia era "aburrida y miserable". “Tenía 23 años y estaba echando a perder mi vida (…) Los últimos cinco años los había pasado bebiendo todos los fines de semana, comiendo todo lo que pudiera tener en mis manos y jugando Xbox todas las noches encerrada en mi habitación”, cuenta la mujer en su blog Completing my bucket list.

Lawson sentía que todo a su alrededor "apestaba" y culpaba de ello a quienes estaban a su alrededor, hasta que se dio cuenta de que la única que podía cambiar su situación era ella misma. Entonces, decidió escribir una lista de las cosas que quería hacer para cambiar su destino, comenzando por desafíos pequeños como escalar un cerro, teñirse el pelo de color rosado o plantar vegetales.

"La satisfacción que obtuve al hacer algo diferente me dio una idea: crear una 'bucket list', una lista de todo lo que deseaba hacer en mi vida. Pensar en estar en mi lecho de muerte habiendo pasado mi vida como lo había hecho, me asustaba y no quería arrepentirme", sostiene.

De esta manera elaboró un listado con un considerable total de 300 deseos, los cuales agrupó en nueve temas: extremos/adrenalina; animales/naturaleza; salud/ejercicio; vida/experiencias; caridad/amabilidad; creatividad/aprendizaje; comida y bebida; sólo por diversión; y viajes.

En los tres años que han pasado desde que se propuso darle un giro a su vida, ha logrado completar 120 de sus deseos, entre ellos saltar en bungee; volar en helicóptero; nadar con delfines; alimentar a un rinoceronte; correr 5K; aparecer en un periódico; alojar en un hotel cinco estrellas; inscribirse como donante de órganos; crear una obra de arte y venderla; comerse un insecto y hacerse un tatuaje.

Una verdadera transformación

"Mientras más experiencias nuevas he tenido, más ha cambiado mi vida", afirma Laura Lawson en su blog, que tiene 1.554 seguidores. Dejó de beber, bajó de peso y abandonó un trabajo que realmente odiaba. Pero lo que más la marcó fue casarse en Las Vegas con David, quien la sigue en sus aventuras.

"Lo conocí antes de comenzar esto y ha sido arrastrado por ello. Pienso que él cree que trato de matarlo con todas las cosas que hago", dice.

Sin embargo, su balance es más que positivo: "Me miro al espejo y finalmente me veo de nuevo. Soy feliz otra vez", asegura. Es por esto que alienta a otros a escribir sus propias "bucket lists" y enviárselas a su correo para comentarlas.

Y a quienes dicen que no pueden financiar las actividades que generalmente están incluidas en una lista de este tipo, Lawson les sugiere realizar aquellas que son gratuitas pero igualmente gratificantes, como donar sangre, aparecer como extra en una película, escribir un libro o aprender a tocar un instrumento.

En busca de la felicidad

Patricia Valenzuela, coach e instructora de Programación Neurolingüística (PNL), asegura que las listas de deseos son muy útiles para lograr la felicidad, primero porque al escribir los sueños, éstos se hacen gráficos y, a la vez, al ponerles fecha y hora de caducidad, se convierten en metas u objetivos visibles y, por lo tanto, mucho más fáciles de alcanzar.

"Una intención es vacía hasta que se toma acción. Es decir, no hay que dejar que las palabras se las lleve el viento, sino que hay que tomarlas y pegarlas en un papel hasta lograrlo", afirma.

Pero, ¿cómo se puede elaborar una buena "bucket list"? La coach recomienda que la persona se pregunte qué, cómo, cuándo, dónde y en qué circunstancias quiere hacer algo, y asignar una respuesta a cada una de estas interrogantes.

"Cada deseo es individual y muy particular, por lo tanto cada respuesta debe ser muy coherente a lo que la persona está necesitando", explica Valenzuela, y agrega que es importante que sean desafíos importantes y no etéreos -como por ejemplo sería desear ganarse la lotería-, para que el cerebro ayude a concretarlos.

"Los deseos están relacionados con las capacidades de cada uno, por eso es importante conocer los dones, y aprender a amar y valorar lo que cada uno es y el aporte que puede significar para este mundo. Desde ahí la persona puede empezar a creer en sí misma y en su capacidad de concretar", concluye la coach.