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Todos contra Marina: se acabó su luna de miel con la prensa

Marina Silva, candidata presidencial del Partido Socialista Brasileño. Foto: EFE

Marina Silva, candidata presidencial del Partido Socialista Brasileño. Foto: EFE

En medio de su sorprendente ascenso, los medios empezaron a cuestionar sus propuestas y dejaron en evidencia varias contradicciones

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"El simbolismo personal de la candidata hace que sus oscilaciones se disuelvan en el debate, pero las ambigüedades deben ser esclarecidas", escribió ayer en un editorial el diario Folha de S. Paulo, en el que alertó sobre la "mística marinista".

Las críticas llegan luego de que Silva, que el 20 de agosto asumió la candidatura del PSB tras la muerte del socialista Eduardo Campos en un accidente aéreo la semana anterior, presentó su plan de gobierno y difundió luego urgentes notas aclaratorias sobre dos temas allí defendidos: el matrimonio entre personas del mismo sexo y el impulso a la energía nuclear.

Según su campaña, la inclusión de ambos asuntos fue un "error de redacción" y se especificó que Silva no pretende avanzar más allá de la "unión civil" para gays, a la vez que prefiere invertir en energía eólica y solar en vez de en reactores nucleares. Entre bambalinas se apuntó que el episodio dejó en claro las grandes diferencias que hay entre el PSB y Silva, que a principios de año había visto frustrada su intención de formar su propio partido, la Red Sustentabilidad. Las fricciones llevaron ya a la salida de tres importantes figuras socialistas que actuaban en la campaña de Campos y que afirmaron que era imposible trabajar con Silva.

"La evangélica fervorosa de apariencia frágil esconde una personalidad fuerte, generalmente inflexible y con escasa capacidad de articulación política. Esa faceta, unida a posiciones radicales y a un comportamiento casi mesiánico, transforma a Marina en un enorme signo de interrogación, prácticamente un cheque en blanco", advirtió la revista Istoé, que presentó un informe sobre las contradicciones en que ha incurrido quien fue ministra de Medio Ambiente durante el primer gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva.

La última encuesta de Datafolha arrojaba un empate entre Silva y Dilma, del Partido de los Trabajadores (PT), con 34% de las intenciones de voto, mientras que el tercer candidato en importancia, el senador Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), quedó en sólo 15%. En una segunda vuelta electoral, Dilma sería derrotada 40% contra 50% de Marina. Los tres, junto con otros cuatro aspirantes menores, se volverán a enfrentar hoy en el segundo debate televisivo, para el que se espera que Dilma y Aécio descarguen toda su artillería pesada contra Silva.

Mientras gran parte del país sigue encantado con la "Lula de pollera" -hija de recolectores de caucho en la Amazonia, analfabeta hasta los 16 años, ex empleada doméstica y compañera de lucha del líder ecologista asesinado Chico Mendes-, Folha de S. Paulo reveló ayer en su tapa que la "humilde" Silva facturó más de 700.000 dólares en los últimos cuatro años dando conferencias. Y, en contraste con la transparencia que exige a sus colegas de la "vieja política", se ha negado a revelar quiénes fueron sus clientes.

"Lo más espantoso no es que Marina Silva hará campaña con la promesa simplona de liderar las fuerzas del bien en una cruzada cívica contra las del mal en la política. El espanto está en que las personas crean que vale la pena darle una chance", subrayó en una nota la revista Veja.

Por su parte, el columnista Merval Pereira, del diario O Globo, señaló que la "nueva política" de Silva presenta serios riesgos si llega a ganar las elecciones.

"La nueva política surfea en una ola de antipolítica, llega al liderazgo de la disputa presidencial sin estructura partidaria sólida ni apoyos institucionales de peso, lo que coloca a Marina por encima de las necesidades de negociación que son inherentes a la relación con el Congreso. Y es eso lo que la mayoría quiere, sin darse cuenta de que lo que sucede en el país en este momento es una distorsión de lo que debe ser la negociación política, que necesita una restauración, no su negación", escribió Pereira.

UN PROGRAMA CONTRADICTORIO

La prensa brasileña centró sus críticas en dos propuestas incluidas en el plan de gobierno que Silva presentó tras asumir la candidatura presidencial del Partido Socialista Brasileño (PSB).

La líder ecologista defendió en un primer momento el matrimonio entre personas del mismo sexo. Pero tras las presiones recibidas desde el poderoso lobby evangélico obligaron a Silva a dar marcha atrás y aclarar que sólo defiende la "unión civil" de gays y lesbianas.

La prensa brasileña también criticó la decisión inicial de Silva de impulsar la energía nuclear. La ex ministra de Medio Ambiente se vio obligada a rectificar también en este asunto. Su programa electoral habla ahora de potenciar las energías renovables, como la eólica o la solar, por encima de la inversión en reactores nucleares.