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María Corina Machado: En Venezuela nos enfrentamos a una dictadura

María Corina Machado | Foto: El Tiempo

María Corina Machado | Foto: El Tiempo

La dirigente dice que el gobierno venezolano fortalece acción del narcotráfico y la guerrilla en Colombia

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A María Corina Machado, valerosa líder de la oposición, el gobierno de Nicolás Maduro le ha prohibido salir de Venezuela. Sin poder participar en los foros y congresos internacionales donde era frecuentemente invitada para dar a conocer la dura realidad del país, se ha propuesto entonces visitar, con toda clase de riesgos, las más apartadas regiones de Venezuela, tomar contacto con sus habitantes y conocer la situación que padecen.

Yo la acompañé en su reciente visita a la isla de Margarita, en el estado de Nueva Esparta, gobernado, como ocurre en toda Venezuela, por un militar. Desde que llegamos al aeropuerto y a lo largo de nuestro recorrido por esta región de hermosas playas y parajes inolvidables, nos envolvió con su olor la brisa marina. Esta visión paradisíaca contrastaba con toda suerte de vallas y afiches de Chávez y Maduro y con la dura realidad que íbamos encontrando, realidad que hoy forma parte del paisaje nacional: filas de seres hambrientos, con la desesperanza pintada en sus rostros, que intentan desde el amanecer conseguir alimentos.

En cuanto reconocían a María Corina, los rostros se iluminaban y gritos de “Fuera Maduro” estallaban a nuestro alrededor. En vez de discursos, ella se acercaba a mujeres que tenían niños en sus brazos. “¿Qué le das de comer?”, preguntaba. “Cuando consigo, le doy chicha”, respondía una. Otra, madre de un bebé muy pequeñito, se limitaba a decir: “Agua…, teta. Trato de comer para poder sacarme leche”. Cuando nos apartábamos para seguir nuestro recorrido, nos seguía un desesperado clamor: “Tenemos hambre, tenemos hambre, tenemos hambre”.

En un pueblo de casas viejas, olvidadas por el tiempo, con perros callejeros que deambulaban hambrientos, llegamos a un ambulatorio fundado hace 75 años. Una enfermera que no quiso dar su nombre, nos informó que no tenían antibióticos, ni medicinas para bajar la hipertensión ni glicemia para los diabéticos, así como tampoco otros medicamentos de primordial importancia.

El paisaje humano que encontrábamos en los municipios que visitábamos era el mismo: ancianos que ahora solo comen casabe con papelón (panela), neveras vacías, comercios cerrados, madres angustiadas que llevan meses sin poder darle leche a sus hijos, poblaciones de la isla donde el agua llega solo cada quince días, dispensarios vacíos. Todo alrededor nuestro era desolación. María Corina se preguntaba ¿quién le puede decir a esta gente que espere hasta que Maduro caiga?

Pese a todo, la voluntad de lucha era también visible. En una humilde casa pintada de azul, un grupo de hombres y mujeres que se habían congregado para escuchar las palabras de María Corina se apresuraban a decirle que no estaban de rodillas sino que, al contrario, estaban dispuestos a rebelarse contra el régimen. Solo en el puerto comercial de Guamache se escuchó una voz disonante gritándole a María Corina: “¡Fuera, esta no es tu gente, este pueblo está así por culpa de ustedes que son imperialistas!”.

De vuelta en Caracas, inicié el diálogo con María Corina:

¿Qué es lo que más te ha conmovido en esos recorridos?

La dignidad. La profunda conciencia de que esta lucha que estamos dando es espiritual, es ética y que no nos van a doblegar. Yo te diría que la mujer venezolana entendió clarito la naturaleza de esto, y tú lo has visto.

En un viaje al Delta Amacuro un médico te informó que un caserío había desaparecido...

¡Han desaparecido comunidades enteras! En San Francisco, en la zona del Bajo Delta, en la parroquia Padre Barral, el 70 % de los indios waraos tiene sida. Los hombres mueren y las mujeres que quedan se van a otras comunidades y contagian a otros. La etnia warao está desapareciendo. El Gobierno es consciente y no ha hecho nada. Esconden cifras y amenazan a los médicos que están dando la alerta sobre lo que allí ocurre.

¿Qué sabes de la presencia de la guerrilla colombiana en Venezuela?

Yo la he visto en el Táchira, en Apure y en Barinas. No hay que adentrarse mucho. He estado en Guasdualito y ellos me han visto y me han seguido. Pero no solo permanece en la frontera, la guerrilla colombiana está hoy en el corazón de Venezuela. Tiene campamentos en Guárico y todo el mundo sabe que están en Caracas.

¿Qué información tienes sobre la presencia de cinco mil guerrilleros en el estado Amazonas?

No me atrevo a afirmar sobre cifras, pero me llegó directamente de las Fuerzas Armadas información acerca de dos incidentes, en uno de los cuales un batallón del Ejército tuvo que salir del área por presión de la guerrilla. Esto ocurrió hace un par de meses, tengo hasta las coordenadas de donde ocurrió. La guerrilla colombiana los corrió de territorio venezolano.

Eso es muy grave. Estás hablando de una invasión...

Eso lo saben los dos gobiernos: el de Venezuela y Colombia.

¿Qué camino tiene Venezuela para salir de la crisis en la que se encuentra?

La salida es un cambio de régimen total. Nosotros estamos enfrentando una dictadura, pero no una cualquiera. Una dictadura mafiosa, militarista, vinculada con el crimen organizado internacional, el narcotráfico, el lavado de dólares y con grupos terroristas que busca mantenerse en el poder sin importarle lo que ocurra en el país. Venezuela es hoy un Estado forajido que se transforma además en un Estado fallido. Esto es muy peligroso, incluso para la región. Yo me pregunto dónde están las fuerzas democráticas y libertarias del continente, entendiendo que además de un tema ético y de derechos humanos, se trata de un tema de seguridad regional y mundial. Este no es un problema solo de los venezolanos.

¿Cómo se derrota un régimen de este perfil?

Con una enorme presión popular que debe estar perfectamente articulada con una firme presión internacional.

¿Vislumbras una transición pacífica?

Ni Venezuela, ni la región pueden esperar. Es un error garrafal pensar que el tiempo favorece a una transición pacífica. Por el contrario, el régimen se está atrincherando, radicalizándose, aniquilando a las fuerzas democráticas. Yo te pregunto, a ti que eres periodista, ¿cómo estaba la libertad de expresión hace un año? ¿Cómo estaba hace seis meses? ¿Cómo está hoy? ¿Cómo estaremos dentro de seis meses o un año?

¡Ya será muy tarde!

Entonces, esto no es solo un tema ético. Desde el punto de vista pragmático, de la lucha política, el país y la transición no dan más espera. Por eso es tan importante el respaldo a la Carta Interamericana y la posición de Almagro. Aquellos que dicen que hay que evadir la Carta para darle una opción al diálogo, no han entendido nada de la naturaleza de este régimen. La aplicación de la Carta Democrática de la OEA es la manera de presionar a este régimen para avanzar en un proceso de negociación y lograr la transición de forma pacífica. Yo me atrevo a decir hoy que una salida pacífica y constitucional en Venezuela pasa por la Carta Democrática Interamericana. Yo les pido a los gobiernos de Colombia, de Brasil, de Argentina, de Chile, de México y de Perú que así lo entiendan y que lo asuman, porque esto ya dejó de ser un tema solo de Venezuela. Es un tema de seguridad para ellos, especialmente para Colombia.

El expresidente Álvaro Uribe dijo: “No es solo sacar al tirano, sino hay que sacar al sistema”. En el supuesto caso de que se active la Carta Democrática y el referendo revocatorio no se celebre este año sino en enero del 2017, ¿habrá un cambio real de régimen?

El referendo revocatorio es un primer paso para el proceso de transición. Insisto, el referendo debe hacerse este año. De lo contrario, se mantendrán las mafias en el poder.

¿Y la renuncia? Porque Maduro no va a renunciar...

Es evidente que Maduro no va a renunciar. Por eso hay que ponerle fecha al referendo. Para ello se necesita una enorme presión ciudadana y un enorme respaldo democrático internacional. Eso es algo que los venezolanos tenemos muy claro.

El Gobierno colombiano se ha centrado en culminar las negociaciones de paz con la guerrilla colombiana con el aval del Gobierno venezolano.

¿No estará Colombia corriendo el riesgo de que allí ocurra lo mismo que nos pasó en Venezuela?

Yo he repetido insistentemente que la paz sostenible en Colombia solo es posible con un sistema democrático en Venezuela que combata el narcotráfico, los paramilitares y la guerrilla, que tienen el aval de este régimen. Chávez, y después Maduro, han sido factores de conexión y de fortalecimiento de las actividades del narcotráfico y de la guerrilla en Colombia y en Venezuela. De manera que todos los esfuerzos por lograr la paz de la sociedad colombiana pasan por respaldar la lucha democrática que adelanta Venezuela.