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Houston: inmensa y entretenida

La ciudad se caracteriza por el estilo futurista de sus edificios / Foto Pixabay

La ciudad se caracteriza por el estilo futurista de sus edificios / Foto Pixabay

Esta metrópoli estadounidense sorprende con su sede de la Nasa, sus museos, parques y arquitectura

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Naturaleza, arquitectura, cultura, ciencia y recreación son cinco palabras que definen a la cuarta ciudad más grande de Estados Unidos: Houston. Una metrópoli completamente arborizada, con construcciones modernas, rascacielos y largos puentes que la conectan.

Ubicada en el estado de Texas, cuenta con 6 millones de habitantes en la zona metropolitana –40% de origen latino o hispano–; su extensión, de alrededor de 900 kilómetros cuadrados, se puede comparar con el estado de Maryland o, incluso, con un país como Singapur.

Por eso, conocer Houston caminando es imposible; lo más aconsejable es transportarse en carro, metrorail o en los buses de dos pisos que recorren, en casi hora y media, los espacios más emblemáticos de la ciudad.

El recorrido permite visitar la hermosa iglesia de La Anunciación, la primera católica en la ciudad, fundada en 1869.

El parque Discovery Green, un espacio urbano con recreación, obras de arte y restaurantes. El camino lleva a la antigua estación de trenes, actual entrada al estadio de béisbol Minute Maid Park, sede de los Astros, donde cada vez que el equipo hace un jonrón o gana un partido, la máquina de tren se mueve, hace ruido y conmemora su antiguo uso.

También se pueden ver el área judicial, el antiguo edificio del condado de Harris, la calle del Congreso, entre otros, con una arquitectura de siglos pasados. Así mismo, una torre que conmemora la primera alcaldía construida en 1830, y la actual oficina de gobierno, edificada al estilo art déco.

Arquitectura. A Houston se la cataloga como la ciudad espacial, no solo porque allí se ubica una de las principales sedes de la Nasa, sino también por el estilo futurista de edificios que, en su mayoría, pertenecen a compañías energéticas o petroleras, principal negocio de este estado.

Esta mezcla arquitectónica se debe a que Texas ha estado bajo seis banderas diferentes. La primera que se ondeó fue la francesa, seguida por la mexicana, la de la República Independiente de Texas, la española, los estados confederados y, finalmente, la estadounidense, cuando en 1845 llegó a ser parte de Estados Unidos.

Hay una cosa extraña en esta ciudad: no se ven transeúntes, o se ven muy pocos. La razón: a diez metros bajo tierra hay un sistema de túneles que conectan más de 94 manzanas de la ciudad. Restaurantes, salones de belleza, cafeterías y demás locales no tienen accesos exteriores. Se entra a través del lobby de cualquier edificio; al bajar las escaleras eléctricas se llega a este sistema, creado para que la gente no sufra las inclemencias de la humedad y el calor.

Ciencia y arte. Houston cuenta con el segundo distrito de teatros más grandes de Estados Unidos –después de Nueva York–, con un área de 17 manzanas. Y con alrededor de 20 museos, una zona de plazas, coloridos jardines y monumentos.

En el Museo de Ciencias Naturales, uno de los más importantes, es posible sumergirse en 9 exhibiciones permanentes, incluyendo un salón de paleontología, con más de 450 fósiles. Un Imax Theatre, un caluroso mariposario y una colección de gemas y otras piedras preciosas.

También, una exhibición del antiguo Egipto, con históricas pinturas de sarcófagos y objetos relacionados con la momificación. Un salón muy divertido es el Weiss Energy Hall, que es una completa inmersión al mundo de la energía.

Y para conocer más sobre Texas, el año pasado se abrió un espacio con más de 425 muestras que representan la vida salvaje de este estado, con réplicas de venados, cocodrilos, jaguares y otros animales.

El Museo de Bellas Artes cuenta con más de 56.000 obras y uno de los pocos con exhibición itinerante de una colección de arte latinoamericana. Los jueves, la entrada es gratis y la muestra va desde escultura y pintura estadounidenses y europeas, hasta arte africano y asiático, antigüedades, colecciones chinas y japonesas, de artistas como Frederic Remington, Adolpho Leirner y Sarah Campbell Blaffer, patrona de las artes de Houston.

Ir a Houston sin conocer el Centro Espacial de la Nasa es un viaje incompleto. Allí se puede tocar un pedazo de la luna (literalmente), una piedra lisa y grisácea que, aunque parece pequeña e insignificante, es de las más afamadas por los visitantes por su valor real; también es posible almorzar con un astronauta o comprar la exótica comida del espacio. Desde su apertura, en 1992, ha recibido 17 millones de visitantes. Se pueden apreciar muestras de cápsulas reales donde se transportaban los astronautas, un vehículo lunar y trajes espaciales, y experimentar la adrenalina con simuladores de despegue, aterrizaje o localización de satélites. Se pueden ver una réplica del cohete Saturno V y la Estación Espacial Internacional.

Otros lugares atractivos son el Dowtown Aquarium, el zoológico y el Texas Medical Center, orgullo científico de la ciudad. Para el entretenimiento, Kemah Boardwalk es el paraíso de la buena comida y la diversión. Ubicado a la orilla de la Bahía de Galveston, parada de cruceros turísticos y principal puerto de la zona, alberga restaurantes, tiendas y un parque de diversiones.

Estas atracciones, a excepción del centro médico, se pueden conocer, a través del CityPass, un talonario que permite ahorrar la mitad del valor de las entradas a estos lugares. Cuesta 51 dólares para adultos, y 41 para niños.

Epicentro de compras. The Galleria es el principal centro comercial y el cuarto más grande del país, con más de 400 tiendas. También están el Memorial City Mall, Tanger Outlets y Houston Premium Outlets. Los visitantes internacionales pueden pedir un reembolso de los impuestos, de algunos almacenes, en las oficinas de Tax Free Texas, ubicados en el aeropuerto y en varios centros comerciales en la ciudad.