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Hidrodermoabrasión, el tratamiento que limpia natural y profundamente la piel

Hidrodermoabrasión, el tratamiento que limpia natural y profundamente la piel

Hidrodermoabrasión, el tratamiento que limpia natural y profundamente la piel

Se trata de un peeling mínimamente invasivo que se realiza aplicando una solución salina a alta presión. Permite atenuar irregularidades como manchas o líneas de expresión

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Existen varias alternativas para eliminar la primera capa de la piel del rostro, permitiendo que ésta se regenere, quede más brillante y disminuyan las imperfecciones que pueda tener. Una de ella es la microdermoabrasión, en la cual un cabezal con un diamante va raspando la zona, deshaciéndose así de células muertas y atenuando manchas, cicatrices e incluso líneas de expresión. El gran inconveniente de este método es que deja la piel muy sensible e irritada, y es necesario tomar ciertas medidas de precaución tras realizarlo para que luego no queden marcas.

Sin embargo, desde hace algún tiempo está disponible otro procedimiento de peeling o exfoliación del rostro que es menos invasivo y mucho más natural: la hidrodermoabrasión. "Es un tratamiento que a través de presión elimina la primera capa de la piel, mejorando su calidad, humectándola, dejándola más brillante y homogénea", describe Karen Cárcamo, kinesióloga de Clínica Belenus.

"Está especialmente indicada para las personas que sufren de manchas en la piel, acné no muy severo, puntos negros e irregularidades, porque lo que genera es una limpieza profunda", agrega la doctora Catherine Vásquez, del mismo centro.

La hidrodermoabrasión trabaja con una máquina que combina aire y una solución salina que es aplicada a alta velocidad a través de un tubo y en tres pasos. Primero se realiza una limpieza y drenaje facial, para lo cual la cánula es ubicada a unos 7 milímetros del rostro. Posteriormente viene el peeling o exfoliación propiamente tal, en el que la distancia entre la piel y el aparato disminuye a 3 milímetros. Finalmente, a través del mismo tubo y también a presión, se incorporan ciertos principios activos según el objetivo que se quiera lograr: ácido hialurónico, si lo que se busca es rellenar líneas de expresión; ácido glicólico, para atenuar manchas, o vitaminas para hidratar y mejorar el aspecto.

"Deja la piel luminosa, más fresca y el efecto es inmediato", asegura Catherine Vásquez. Asimismo, es un procedimiento que aunque puede generar algunas molestias en ciertas áreas de la cara -como la frente por ejemplo- debido a la alta presión que se utiliza, es prácticamente indoloro.

Además, no hay límite de edad para hacerse una hidrodermoabrasión, ni tampoco tiene contraindicaciones muy específicas. "Personas con rosácea o acné muy activo no se la pueden realizar. Y si una persona tiene una sensibilidad especial en el rostro, habría que realizar una prueba previa", explica Karen Cárcamo.

En relación a la cantidad de sesiones que son necesarias para lograr resultados, la kinesióloga sostiene que depende de los objetivos que busque la paciente. Por esta razón, antes de comenzar con el tratamiento, es importante realizar un análisis dérmico o diagnóstico facial, que permite establecer las condiciones en que se encuentra la piel del rostro.

Para ello, en Clínica Belenus utilizan una máquina equipada con cámaras de alta tecnología que capturan imágenes de la piel, dejando en evidencia aquel desgaste o daño que resulta imperceptible para el ojo humano, como por ejemplo el porcentaje de poros obstruidos o la cantidad de gérmenes presentes en el rostro que pueden activarse e iniciar un acné.

Con esta información a su disposición, las especialistas pueden planificar el tratamiento según las necesidades de cada persona. "Pueden ser tres, seis o nueve sesiones y también tenemos planes de mantención", sostiene Karen Cárcamo.

Respecto a la periodicidad con que deben realizarse las sesiones, la kinesióloga explica que hay que tomar en cuenta el principio activo que se utilice en el tratamiento. De esta manera, cuando se aplican vitaminas o ácido hialurónico, lo ideal es repetirlas cada 10 días; en el caso del ácido glicólico, que tiende a resecar la piel, lo mejor es hacerlas cada dos semanas.

En cuanto a la duración de las sesiones, la primera se extiende por alrededor de 40 minutos, en tanto que las siguientes son más breves. Además, tras ellas no es necesario adoptar ninguna medida de precaución especial -a excepción del protector solar, que en realidad debería usarse todos los días-, ya que se trata de un procedimiento mucho menos agresivo que otros de su tipo.