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Gran Angular: Migración a ciegas

Roberto Llovera, ingeniero venezolano | Foto Cortesía

Roberto Llovera, ingeniero venezolano | Foto Cortesía

En los últimos dos años, a medida que la crisis en su país se ha agudizado, los venezolanos que llegan a Chile han experimentado un crecimiento nunca visto: las 719 visas temporales entregadas en 2013 aumentaron a 1.809 el año pasado, y se calcula que son muchos más los que se quedan pese a no tener una. Muchos, también, son profesionales que dejaron buenos trabajos, familia y bienes, dispuestos a trabajar en cualquier cosa a cambio de sentirse más seguros y poder comprar comida sin hacer colas

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Un currículo de Gabriela Bressan diría que es una venezolana de 37 años de edad, abogada con dos posgrados, que en Caracas trabajó en el Tribunal Supremo de Justicia —labor que le permitió adquirir dos casas y dos autos, además de comprarse la ropa que se le antojara y comer cada tanto en un buen restaurante— y que lleva seis meses viviendo en Santiago.

También diría que ahora limpia el piso y los baños del instituto profesional donde trabaja de lunes a viernes, en Providencia, por lo que recibe un sueldo que no supera los 400.000 pesos (591 dólares), con los que paga el alquiler de una pieza donde solo hay un colchón y un pequeño armario. El espacio lo comparte con su esposo, quien es educador, y aún no consigue un trabajo estable ni tramitar los papeles para ser un ciudadano legal en Chile. Los gustos de ahora se reducen a una salida mensual a un restaurante o disfrutar una película en el cine. Más que eso, no. “Hace tiempo que no me compro ropa, hace tiempo que no me doy un lujo. Pero gané algo: que no me maten en mi país. Y eso es impagable”.

Bressan y su esposo son parte de una cifra que se desconoce, que la embajada de Venezuela considera confidencial y que podría sumarse a los 11.000 venezolanos que el Departamento de Extranjería y Migración calcula hay actualmente en Chile. Una que, en definitiva, da cuenta de quienes salieron de su país sin un plan, solo con la maleta y la idea de empezar de nuevo sin el estatus legal que se requiere para lograrlo.

Las razones son varias. Según el Índice Global de Paz, Venezuela es el segundo país más violento de América Latina. La inflación este año podría superar 172,4%, según proyecciones del Bank of America. De acuerdo a la encuestadora Datanálisis los ciudadanos pueden pasar más de cinco horas en una fila para comprar desde papel higiénico hasta carne.

Por eso Bressan insiste en que ahora se siente tranquila. Está despeinada, unas ojeras se aprecian en su rostro, y en unos minutos tomará una mopa para limpiar la suciedad que han dejado estudiantes y trabajadores. Dice que a Venezuela no vuelve, porque la echaron del Tribunal Supremo de Justicia por firmar la “Lista de Tascón”, como es conocida la recolección de firmas que, entre 2003 y 2004, se realizó para solicitar un referendo revocatorio contra el entonces presidente Hugo Chávez.

“Aquí he sido nana, he trabajado en una perrera, y limpio baños. Pero no me importa pasar el resto de mis días limpiando si voy a ganar tranquilidad”.