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Fuerte ofensiva de EE.UU. y los kurdos para frenar el avance de los jihadistas

Soldados kurdos, en posición en las afueras de Mosu l/ Foto: AFP

Soldados kurdos, en posición en las afueras de Mosul / Foto: AFP

Washington bombardeó posiciones del Estado Islámico en el norte de Irak; murieron 28 extremistas

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En una de las mayores ofensivas contra los jihadistas del Estado Islámico (EI), la aviación estadounidense bombardeó posiciones de los extremistas en el norte de Irak, mientras las tropas kurdas avanzaron para recuperar la estratégica represa de Mosul y áreas en los alrededores de esta ciudad tomadas por el grupo.

El ataque conjunto de Washington y los kurdos se produjo luego de otra ofensiva de los cazas norteamericanos, que lanzaron bombas cerca del poblado de Kojo (en el norte de Irak), donde los jihadistas del EI masacraron, anteayer, a por lo menos 80 hombres y secuestraron a 100 mujeres de la minoría yazidi.

Según fuentes de los peshmergas (combatientes kurdos), por lo menos 28 combatientes del EI murieron en los últimos bombardeos.

La ofensiva conjunta de ayer fue el primer intento de Washington y de los peshmergas de recuperar la represa de Mosul, la más grande de Irak, en manos del EI desde el 7 de agosto pasado.

La represa es considerada por los expertos una verdadera "bomba de agua", ya que si el EI decide hacerla estallar, podría causar inundaciones devastadoras a lo largo del valle del río Tigris.

La preocupación por las atrocidades del EI, que pretende instaurar un califato en un territorio que abarca Irak y Siria, es cada vez mayor. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, los extremistas mataron en estas dos últimas semanas a más de 700 miembros de la tribu de los shaitat, que intentaron rebelarse contra su autoridad en una región del este de Siria.

En tanto, la oposición siria pidió a Estados Unidos que ataque también las posiciones del EI en ese país y no sólo en Irak.

"Llamo a las Naciones Unidas (ONU) y todos los países que creen en la libertad, sobre todo a Estados Unidos, a que hagan frente a la situación en Siria de forma similar a como actúan con la situación en el Kurdistán iraquí", dijo Hadi al-Bahra, líder de la Coalición Nacional Siria, la principal alianza opositora.

Estados Unidos empezó a atacar al EI hace una semana, en parte para impedir la matanza de decenas de miles de yazidis aislados en la cima de la montaña Sinjar.

Después de que la mayoría pudo escapar con ayuda de combatientes kurdos, el presidente estadounidense, Barack Obama, se atribuyó el mérito de haber aliviado la amenaza de genocidio.

Sin embargo, anteayer los jihadistas masacraron a 80 yazidis en el pueblo de Kojo.

Obama interrumpirá hoy, por 48 horas, sus vacaciones en Martha's Vineyard para reunirse en la Casa Blanca con responsables de seguridad. En el encuentro se tratará la intervención estadounidense para "frenar" el avance del EI.

Según la cadena de televisión kurda Rudaw, los cazas estadounidenses lanzaron ayer una de sus mayores ofensivas aéreas hasta la fecha sobre posiciones del EI cerca de Mosul y sus alrededores.

El ataque comenzó anteayer a la medianoche, cuando los aviones estadounidenses se centraron en cinco aéreas controladas por el Estado Islámico: el paso de Rabia y las localidades de Mahmudia, Telskuf, Zumar y Tilkef.

La cadena de televisión kurda detalló que los cazas norteamericanos destruyeron una estación de servicio utilizada por EI para abastecer a sus blindados, varios vehículos blindados y una sede de los Consejos de Salvación (milicias sunnitas progubernamentales), que fue tomada por los jihadistas.

"Los ataques estadounidenses causaron grandes pérdidas a esa organización terrorista", afirmó Hulkard Hikmet, vocero de los peshmergas en la región autónoma de Kurdistán.

En el plano político, por otro lado, el presidente iraquí, Fuad Masum; el nuevo primer ministro Haider al-Abadi, y autoridades kurdas se reunieron ayer en Bagdad con el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, para discutir sobre la crisis.

Steinmeier definió como una "pequeña luz de esperanza" los esfuerzos que está haciendo Al-Abadi para formar un nuevo gobierno que incluya fuerzas políticas chiitas y sunnitas, luego de que Nouri al-Maliki renunciara a su cargo.