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Francisco almorzó como un empleado más en el comedor del Vaticano

El Papa, ayer, en el almuerzo junto a un grupo de empleados de la farmacia del Vaticano. Foto: AP

El Papa, ayer, en el almuerzo junto a un grupo de empleados de la farmacia del Vaticano. Foto: AP

 Distendido, el Papa comió fusilli y pescado junto a un grupo de trabajadores

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Francisco no deja de sorprender. Ayer, en plenas vacaciones de verano -que él no se toma-, apareció en el comedor de la denominada zona industrial del Vaticano para almorzar.

Como uno más y ante el asombro de todos los empleados, el Papa se puso en la fila del self-service y, luego, llevando él mismo su bandeja, se sentó junto a un grupo de empleados de la farmacia del pequeño Estado, con quienes compartió un almuerzo de lo más normal, en el que charlaron de fútbol y otros temas.

"Se sirvió fusilli [condimentados sólo con aceite], una porción de merluza, verduras gratinadas y papas fritas", contó a L'Osservatore Romano, el diario del Vaticano, Claudia di Giacomo, que en ese momento se encontraba en la caja. "No tuve el coraje de pedirle la cuenta", reveló, aún shockeada.

Como ella, todos los presentes quedaron totalmente desconcertados con esa inesperada visita. "¿Y quién se esperaba que el Papa viniera a comer con nosotros?", admitió Franco Paini, chef del comedor, que destacó la actitud del jefe de la Iglesia Católica.

"Llegó como el más humilde de los obreros. Agarró su bandeja, sus cubiertos, hizo la fila y le servimos. Nos presentamos, nos preguntó cómo estábamos, qué hacíamos, nos felicitó, nos dio la bendición y se sacó fotos con nosotros", contó Paini a Radio Vaticana.

Los empleados de la farmacia que se sentaron con Francisco contaron que él les habló de su origen italiano, de economía y, por supuesto, de fútbol. Aunque la visita duró apenas una hora, el Papa -acompañado por su fiel ayudante, Sandro Mariotti, "Sandrone"-, tuvo tiempo para fotos de todo tipo: grupales, individuales e incluso selfies, en las que posó sonriente, como siempre.

El 9 de agosto pasado el Papa ya había sorprendido a otros trabajadores del Vaticano al visitar el centro industrial, donde saludó a carpinteros, herreros, plomeros, electricistas y empleados de L'Osservatore Romano.Si bien durante este mes el Papa no tuvo audiencias los miércoles y tampoco misa matutina con gente en la capilla de Santa Marta, como el año pasado, no se tomó vacaciones de verano. Hoy por la tarde, de hecho, hará una visita pastoral a Caserta, cerca de Nápoles, tierra marcada por el desempleo y la Camorra, la mafia napolitana, donde celebrará una misa ante más de 200.000 personas y se reunirá con el clero.

Por otra parte, ayer, el arzobispo de Filadelfia, Charles Chaput, afirmó que el Papa viajará de forma oficial a Estados Unidos en septiembre de 2015 para asistir al Encuentro Mundial de las Familias, en Filadelfia. Luego, sin embargo, el padre Federico Lombardi, vocero de la Santa Sede, dijo que había muchas invitaciones, que el Santo Padre había manifestado su deseo de participar de ese encuentro, pero que, hasta el momento, no había "planes concretos".